Finanzas
En Davos, el Gobierno reforzó su discurso fiscalista y comprobó que hay dudas sobre la gobernabilidad
17-01-2017 Dujovne y la delegación argentina entablaron reuniones con empresarios y funcionarios de organismos de crédito, en el foro "top" el mundo de los negocios. En un clima enrarecido por la asunción de Trump, constataron que los inversores quieren medidas que van más allá del discurso "market friendly"
Por Claudio Zlotnik
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El foro de Davos le permitió al Gobierno tomar la "temperatura" del mercado global de negocios y confirmar algunos de sus temores.

En particular, que hay mal clima mundial por la incertidumbre que supone la asunción de Donald Trump y que, en el caso específico de la Argentina, las señales "market friendly" no alcanzan para asegurar un flujo de inversiones, sino que también se espera una demostración de firmeza política.

Este martes fue una jornada clave para el equipo argentino en este encuentro. En especial para el debutante, Nicolás Dujovne, que reforzó el discurso de responsabilidad fiscal como tónica de la nueva etapa del Gobierno.

A diferencia de lo ocurrido hace un año, cuando la comitiva argentina era celebrada por las expectativas de realineamiento con las potencias occidentales y por el regreso a los mercados, ahora a los funcionarios la tarea se les hizo más cuesta arriba.

Ya con un año de gestión y sin grandes números para mostrar, se requirió una mayor dosis de persuasión ante los potenciales inversores.

Por lo pronto, los funcionarios argentinos constataron que la edición 2017 del Foro de Davos se convirtió en la menos atractiva para los líderes políticos de los últimos años. 

Con la excepción del presidente chino Xi Xinping y de la premier inglesa Teresa May (quien apoyó al partido perdedor en el referéndum que terminó en el Brexit y que nunca ha ganado una elección nacional, según recordaban ayer los medios internacionales), otros referentes globales desistieron de ir.

Hasta el año pasado solían asistir no menos de 40 líderes y 2.500 empresarios. En esta ocasión, ni siquiera se emitió el clásico comunicado, por lo corto que hubiese sido.

La clave está en que -hoy por hoy- el personaje mundial es Trump, quien nunca agendó su presencia. En contraste con lo que ocurre en este evento que se desarrolla en medio de los Alpes suizos, la máxima atención de financistas y empresarios se focaliza en Washington, a pocas horas de su asunción.

"Nadie va a decidir una inversión importante hasta tanto no se sepa qué hará Trump. Todos quieren ver cuál será su perfil de gobierno", afirmó a iProfesional un financista de un banco internacional que conoce al dedillo los guiños y códigos que se manejan en Davos.

Comprensión ante el ajuste
A pesar del clima generalizado de preocupación, Dujovne trató de dar un mensaje optimista. Durante la mañana y la tarde del martes concentró lo más apretado de la gira y se encontró con el titular del BID, Luis Alberto Moreno.

"Tuvimos una gran reunión. Moreno me aseguró que este año redoblarán su apoyo a la Argentina", dijo Dujovne al término de ese encuentro.

"Compartimos la visión de que el país tiene que avanzar en un proceso de reducción de la informalidad, un camino que nos lleve a una mayor equidad y a generar más trabajo", añadió el ministro.

El titular de Hacienda también mantuvo una reunión bilateral con Ueli Maurer, miembro del Consejo Federal de Suiza y jefe del Departamento de Hacienda Federal de esa nación.

Ambos coincidieron en que la Argentina y el país europeo deber seguir trabajando en forma conjunta contra la evasión fiscal. De hecho, uno de los temas que se mencionó en la mesa de hotel Schweizerhof Morosani fue el reciente acuerdo entre ambos territorios para el intercambio de información tributaria.

Francisco Cabrera, titular de Producción, también tuvo una mañana movida. Participó de un panel -"Actualización Estratégica: El Futuro de la Producción"- con la idea de difundir que el modelo económico de Macri brinda buenas oportunidades a las compañías globales.

Expuso que el Gobierno está construyendo "una arquitectura industrial y empresarial apropiada para el futuro, trabajando en dos frentes principales: la normalización de las condiciones macroeconómicas y el desarrollo de políticas dedicadas a aumentar la competitividad de empresas y trabajadores".

Según el ministro, la innovación y la tecnología son las claves para que la Argentina logre no sólo generar fuentes de trabajo, sino que estas sean de mayor calidad.

"Tener una visión colectiva e inclusiva nos permitirá crear oportunidades de inversión para el desarrollo de la producción", indicó el funcionario.

Sorpresivamente, uno de los asistentes le hizo una pregunta al ministro que -de alguna manera- puso sobre el tapete las dudas que persisten fronteras afuera.

"Disculpe, yo estoy preocupado por la gobernabilidad. La última vez que estuve en Buenos Aires vi por televisión que le arrojaban piedras al auto que transportaba a Mauricio Macri. ¿Qué está pasando en su país?", cuestionó el ejecutivo ante la sorpresa del ministro.

Luego del panel, Cabrera se reunió con directivos de las empresas Mitsubishi, Coca-Cola y Facebook para inducirlos a que inviertan en nuevos proyectos.

Con Yorihiko Kojima, presidente de la automotriz japonesa, conversó sobre las posibilidades de la Argentina en materia de infraestructura, negocios agrícolas y en el desarrollo de la matriz energética.

El factor gobernabilidad, en la agenda
La previsibilidad del escenario político es, precisamente, uno de los puntos principales que fueron a zanjar los funcionarios.

Los ministros quieren tratar de mostrar que el país, por primera vez en varios años, "respeta las reglas de juego" y que el Gobierno les dará previsibilidad en los negocios que se acuerden.

Claro que a los ejecutivos no les alcanza con que les prometan que esas reglas son y serán transparentes. También quieren saber si tendrán perdurabilidad.

Concretamente, si la gestión de Macri no será un intermedio entre dos mandatos peronistas (o populistas) y si tiene fecha de vencimiento en diciembre de 2019.

En el "Mini Davos" que la actual gestión armó en Buenos Aires, en septiembre último, los funcionarios se habían esforzado en presentarse como el gobierno para los próximos años.

Este concepto fue el que el propio jefe de Estado se encargó de reforzar en la visita a los Estados Unidos que realizara tiempo después. Y el que volvió a reivindicar en las últimas horas al plantear la chance de una reelección.

A 12.000 kilómetros de distancia de Davos, en el mediodía del martes, volvió a hablar de su proyección política. Pero no solamente de eso.

Él sabe (y los empresarios también) que, más que una presidencia, lo que está en juego es un modelo de corte ortodoxo que ellos respaldan abiertamente.

Hasta el propio jefe del BID respaldó la iniciativa política del líder de Cambiemos: "Nunca es fácil hacer un ajuste como le ha tocado a Macri".

Moreno no se refería solamente al retoque de las tarifas, o al tipo de cambio. Ni siquiera a la lucha por bajar la inflación. De hecho, en Davos nadie duda de que el jefe de Estado argentino planteará un esquema "racional" para ordenar la economía e intentar, por esa vía, el despegue de la actividad.

Cuando Macri habla de su compromiso para los próximos años, de lograr un modelo sustentable, de bajar los costos empresarios para hacer más rentables las inversiones, lo que está planteando son medidas de fondo que habiliten ese horizonte.

En concreto, a iniciativas como la de Vaca Muerta, que flexibilizó acuerdos laborales que debieron reverse para incentivar la llegada de capitales. Un modelo que el mandatario ya avisó que quiere "exportar" hacia otras ramas de la vida gremial.

Las dudas de los inversores
A esta altura, a más de un año de la asunción, la Casa Rosada planteó como eje central la gobernabilidad y la viabilidad de un repunte de la economía. Y con el aterrizaje de Dujovne en Hacienda también puso foco en la plano fiscal.

El déficit estatal ya había ganado la agenda pública y Macri, con audacia, supo subirse a esa ola de críticas. 

Dado el perfil fiscalista de Dujovne, por ahora las neutralizó, lo que no significa que el mercado haya dejado de observar con atención el rojo en las cuentas públicas. De hecho, desde Davos fue la agencia Moody's la última en dar un alerta al respecto.

En ese lugar, la mayoría de los ejecutivos admite que este año la Argentina ya no es la vedette de la edición anterior, cuando Macri acaparó la atención mediática y hasta se dio el lujo de presentar a Sergio Massa como jefe de una oposición responsable.

Los asistentes al evento reconocen que encaró la salida del cepo, el pago a los holdouts, el regreso al FMI, que dio señales de apertura económica y organizó el "Mini Davos" en Buenos Aires. 

Sin embargo, al tiempo que aplauden esas iniciativas -que hace un año eran sólo promesas- ahora afirman que hay algo que sigue sin aparecer: el crecimiento.

En otras palabras, que el perfil "market friendly" no alcanzó para lograr ese objetivo.

Uno de los huéspedes de Davos reconocía, justo antes del descanso, que Macri se muestra confiado y convencido del camino elegido. De hecho, sus duras declaraciones contra los desarreglos en el fútbol fueron bien recibidas.

La negativa a seguir financiando desde el Estado a equipos deficitarios fue, a ojos de financistas y empresarios, como una reivindicación del cuidado fiscal que la Argentina necesita.

¿Alcanza para convocar a las inversiones? Para el Gobierno, a lo largo de este año se disolverán las principales dudas de los inversores: tanto por lado de la gobernabilidad como del lado fiscal.

Aunque todo esto salga tal cual lo prometido, la última palabra la tendrá el escenario global, que empieza a dibujarse el viernes, con la asunción de Trump.

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