Finanzas
Créditos hipotecarios: la gran apuesta del Gobierno para seducir a la clase media en época electoral
27-03-2017 La presentación de la línea crediticia a 30 años de plazo y con ajuste por inflación dejó en claro la relevancia que el Gobierno le asigna a la cuestión hipotecaria para moldear el humor social. Los funcionarios destacaron que la intención es que la baja del riesgo país se "traslade" a la población
Por Leandro Gabin
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El anuncio de los nuevos créditos hipotecarios a 30 años fue realizado casi como una cuestión de Estado. No extrañó que el Gobierno quisiera apurar la medida teniendo en cuenta que el operativo seducción en la antesala de la campaña electoral es una cuestión clave.

La economía, si bien técnicamente salió de la recesión, no contagia en la calle. Es allí donde Cambiemos necesita sumar puntos, en la "sensación térmica" que cambie las expectativas por ahora no muy optimistas de la población.

La clase media, claramente el target al cual le apunta Cambiemos con este medida, es -como dicen los politólogos- quien define la suerte de las elecciones en la Argentina.

Además, el acceso a la vivienda propia siempre fue una cuestión aspiracional en el país, algo que se cortó después de la traumática salida de la convertibilidad. Con la retracción de esta clase de créditos luego del boom vivido en los '90, el mercado quedó siendo muy pequeño y la idea oficial es que vuelva a ser lo que alguna vez fue.

La aspiración de máxima, deslizan en el Gobierno, es que el país retorne al sendero que alguna vez tuvo y se parezca cada vez más a lo que pasa en Chile. En términos de créditos hipotecarios sobre el PBI, la Argentina tiene 20 puntos menos que el trasandino.

Si bien no será sencillo recuperar tantos años de inactividad, la reciente experiencia marca que el mercado se está moviendo de alguna manera.

Entre los préstamos hipotecarios, los denominados en UVA (creados por la nueva gestión del Banco Central) continuaron ganando participación y en febrero -último dato disponible- abarcaron cerca del 45% de los créditos hipotecarios totales otorgados a familias. Desde el lanzamiento de este instrumento, en abril de 2016, y hasta febrero se otorgaron $3.400 millones por concepto de préstamos hipotecarios en UVA.

Con las líneas que se pondrán operativas a partir de abril buscarán volcar algo así como $40.000 millones. Si bien no es un monto despreciable, la intención es que la banca privada -algo que se descuenta- saldrá a copiar.

Cuentan fuentes oficiales que los bancos Santander, Macro y Galicia son jugadores fuertes en el mundo hipotecario. Esperarán, entonces, que los privados hagan su "aporte" a la causa y salgan rápidamente a ofrecer también estos nuevos créditos a largo plazo.

La apuesta electoral
Pero más allá de las buenas intenciones que tiene el Gobierno con estos préstamos a 30 años para la vivienda, no son pocos quienes señalan que es una medida con claro tinte electoral.

De hecho, llamó la atención que la invitación formal al evento haya corrido por cuenta del ministerio de Finanzas a cargo de Luis "Toto" Caputo. El anfitrión dejó en claro rápidamente el por qué: "Estos créditos que estamos anunciando son consecuencia de las medidas que venimos tomando. Pasamos del default a las tasas más bajas en la historia. El desafió es trasladar la baja del riesgo argentino a la sociedad", enfatizó el ministro.

Actualmente los bonos argentinos cotizan como en la época pre triunfo de Donald Trump. Los bonos en pesos 10 años rinden menos del 14% y recientemente Finanzas logró colocar 400 millones en francos suizos a una tasa del 3,37%.

La lógica oficial es que "el esfuerzo" hecho por el Ejecutivo tiene que empezar a "derramar" al resto de la sociedad.

Así, la visión de Caputo y del Gobierno es que estos créditos a 30 años son el paso natural luego de haber solucionado parte del desbarajuste que dejó el kirchnerismo. Por eso no extraña que el anuncio haya contado no sólo con los presidentes del Banco Nación, Provincia y Ciudad (quienes hacen punta en estos nuevos hipotecarios) sino que contara con la presencia no menor de los ministros de Hacienda de esas jurisdicciones.

Hernán Lacunza, el ministro de Economía de María Eugenia Vidal, agregó en sintonía con Caputo que los préstamos que están lanzando son producto de "construir un país normal".

"Los tres bancos públicos dependen de un camino que ya se hizo para llegar a ser un país normal", agregó el ex gerente general del BCRA bajo en mandato de Martín Redrado.

Los funcionarios que estuvieron en el quinto piso del ministerio explicando las bondades del lanzamiento tuvieron momentos de cierta tensión con la prensa. Una, la más clara, fue cuando le preguntaron qué pasa si la inflación se dispara. Algo que tranquilamente podría suceder ya que los créditos son a 30 años, y que actualmente si bien hay una tendencia a la "desinflación", el mismo Banco Central mantiene las tasas altas porque no está seguro de ganar la batalla.

Quien recogió el guante fue el titular del Nación, Javier Gonzalez Fraga. "No hay solución si la inflación sube", admitió rápidamente para sorpresa de los medios invitados, entre los cuales estaba iProfesional.

"Que se animen a esta línea de hipotecarios que baja mucho la cuota", trató de arengar Gonzalez Fraga luego del "sincericidio" que acababa de cometer. Terminó la discusión aconsejando que "los más temerosos a la inflación seguirán con la cuota fija", si bien no es algo que el titular del BNA recomiende.

Gonzalez Fraga se metió en otra temática que golpeó al Gobierno en las últimas semanas, como la pobreza. Si bien recientemente la UCA detectó que durante el gobierno de Mauricio Macri se produjeron 1,5 millones de nuevos pobres, el titular del Nación afirmó que "el crédito hipotecario reúne condiciones para luchar contra la pobreza".

No quedó en claro la relación que ve el funcionario entre pobreza y acceso a la vivienda propia, como tampoco su segundo "hit" de aquella tarde, cuando al tratar de vender las bondades del crédito, dijo que "ahora una empleada doméstica y un albañil podrán acceder a una casa propia porque pagarán lo mismo de cuota que de alquiler". Se le recordó a Gonzalez Fraga que esos mismos trabajos tienen altos índicen de informalidad laboral, con lo cual los excluye de poder tomar un préstamos bancarios. "Entonces actuará como un gran incentivo a la formalidad laboral ya que esas personas demandarán estar en blanco para acceder al crédito", señaló el presidente del Nación, sin convencer a los presentes.

Quizás uno de los puntos más resonantes que marcan las intenciones que tiene el Gobierno de que estos créditos prosperen es la baja del impuesto a Ingresos Brutos para estos hipotecarios. Tanto la Provincia de Buenos Aires como la Ciudad llevará a 1% el gravamen que hasta ahora esté entre 7% y 8,5% dependiendo la jurisdicción. En ambos casos deberán pasar por las legislaturas, algo que se descuenta será un trámite.

El sueño de la casa propia, versión Argentina 2017, está en marcha. Habrá que ver si la demanda acompaña los intentos oficiales por congraciarse con la clase media.

 

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