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González Fraga: "Hay 500.000 familias que compran dólares porque quieren sacar un crédito hipotecario"
20-07-2017 Según el titular del Banco Nación, se está verificando un regreso a la cultura del ahorro, de la mano de los nuevos planes de financiación para la vivienda. Defiende la política del Gobierno y se define como "un gradualista de la primera hora"
Por Claudio Zlotnik
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Javier González Fraga se autoimpuso un "bajo perfil" desde que es titular del Banco Nación. Pero no por eso –o, acaso, justamente por eso– significa que haya disminuido el interés que despiertan sus opiniones entre empresarios y financistas.

En las contadas ocasiones en que participa en un acto –por ejemplo, en su visita a la Rural de Palermo– o cuando habla con un medio, deja algunas definiciones sobre la marcha de la economía que el mercado sigue con interés.

Autodefinido como "un gradualista de la primera hora", defiende los modos y los tiempos de la política económica, en contra de quienes abogan por políticas de shock.

Probablemente, su definición más controversial tiene que ver con la compra de dólares por parte del público. A diferencia de la interpretación habitual, no asocia este fenómeno con la "fuga de capitales" sino con una forma de ahorro ligada a la compra de inmuebles.

A continuación, el diálogo mantenido con iProfesional.

– ¿Cómo ve a la economía? ¿Coincide en que cuesta crecer, más de lo que se pensaba?
– Le creo al ministro Nicolás Dujovne cuando nos dice que creceremos 3 puntos o incluso algo más. Ese es el promedio; al interior de los sectores existen realidades bien diferentes. Por un lado, el agro y la construcción, con una expansión más fuerte que el resto; la minería y, por otro lado, algunos rubros industriales. Está claro que a los textiles y a los calzados les está yendo mal.

– ¿Y por el lado del consumo? Tampoco hay buenos resultados…
– Hay una recomposición del consumo. El poder adquisitivo vino mejorando en el último año, y hoy ya se encuentra en el mismo nivel que en 2015. Pero, ojo: se está dando una nueva ponderación del gasto. La gente gasta más dinero en comprar alimentos, ya que se encarecieron más que otros rubros. Y también se le va una porción mayor del presupuesto familiar en pagar las cuentas de energía. Ahora bien, hay un tercer aspecto muy interesante para tener en cuenta.

– ¿Cuál?
– Debe haber unas 500.000 familias que quieren sacar un crédito hipotecario y que están ahorrando. En el Banco Nación tenemos 104.000 familias en espera de su crédito. Ese ahorro queda a la vista en la estadística del Banco Central: forma parte de la legión de personas que, mes a mes, compra dólares en los bancos. Lo hacen para calificar y conseguir el ansiado crédito para la vivienda. Muchos creen que esta tendencia es mala porque en la Argentina no está afincada la cultura del ahorro; está mal visto. Pero otros países lo tienen muy instalado.

– ¿Y no cree que esta incipiente recuperación pueda aplacarse cuando, el próximo año, el Gobierno ponga el foco en el achicamiento del déficit fiscal, tal como prometió?
– De algo estoy seguro: las metas fiscales no se van a lograr promoviendo un ajuste en el consumo. Se puede lograr con una inversión privada más pujante, que el año que viene seguro vamos a tener, que se haga cargo de lo que este año fue pura inversión pública.

– Algunos economistas promueven un ajuste más fuerte. Argumentan que es imperioso ordenar las cuentas públicas. ¿Coincide con ellos?
– No. Yo soy un ferviente gradualista, y de la primera hora.

– ¿El actual valor del dólar es óptimo? ¿O seguimos con retraso cambiario?
– Hace 45 años que defiendo un tipo de cambio flotante. A mí no me vengan con retraso cambiario… El valor del dólar es el que debe ser porque el Banco Central definió que ese precio lo pone el mercado. Y así es: este es el dólar real.

– Algunos de sus colegas cree que, en las últimas semanas, la cotización subió demasiado rápido. Y que puede haber un traslado a los precios…
– Tenemos que madurar. Algún día, el tipo de cambio fluctuará y esa volatilidad no se trasladará a los precios. Es lo que ocurre en países como Chile. Que quede clara una cosa: acá no hay otra alternativa primaria que no sea bajar la inflación.

 

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