Negocios
Estas son las razones que explican por qué La Serenísima, al igual que SanCor, está al borde del precipicio
26-02-2017 "Nos ocupamos tanto de lo más difícil -que fue lograr la imagen del producto- que nos olvidamos de lo más sencillo: administrar lo que eso ha generado". La frase, que en el sector lácteo se le atribuye a Pascual Mastellone, resume la difícil situación. Cae la producción y suben los costos
Por Federico Mc Dougall
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Mastellone Hermanos, que maneja La Serenísima, anunció este viernes el cierre de una de sus plantas ubicada en Rufino, provincia de Santa Fe, que dejará de operar el próximo 31 de julio.

Entre los factores que precipitaron la decisión, la empresa destacó:

1. Estancamiento en la producción lechera nacional. El año pasado, Argentina produjo 9.500 millones de litros, cifra menor a lo procesado en 1998. Esto significa casi 20 años de estancamiento

2. Competencia con empresas que operan en la marginalidad; que impacta negativamente en el recibo de leche de la compañía. En los últimos 7 años, casi un 50% de la caída del recibo de esta planta fue a manos de este tipo de empresas

3. Adversidad climática significativa, que redujo la cantidad de tambos remitentes a Mastellone Hnos

4. Como consecuencia de ello, la planta no está en condiciones de procesar la cantidad mínima de leche para ser sustentable operativamente.

A modo de comparación, la producción del país el año pasado de 9.500 millones de litros estuvo por debajo de la 1999, con 10.300 millones de litros.

A nivel país viene cayendo por pérdida de rentabilidad de los productores y adversidades climáticas, como las inundaciones en los últimos años en la cuenca lechera de Córdoba y Santa Fe.

Toda la empresa, con un plantel de 4200 empleados, venía procesando 4,5 millones de litros diarios y ahora está en 3,5 millones.

En el caso particular de la planta clasificadora de Rufino, está en un promedio semanal de 50.000 litros diarios.

Crisis que se agudiza
"Nos ocupamos tanto de lo más difícil -que fue lograr la imagen del producto- que nos olvidamos de la parte más sencillaadministrar lo que eso ha generado".

La frase, que en el sector lácteo se le atribuye a Pascual Mastellone (fallecido en agosto de 2014), es rememorada por más de un analista de esta rama de actividad.

En particular, cuando se aborda el delicado estado de situación de esta empresa -emblema de la lechería argentina- que hoy día se asemeja peligrosamente a la de "pseudo-quiebra"de su rival SanCor.

Esta última viene de desprenderse de su negocio de yogurespostres flanes, que pasó a manos del grupo agroindustrial Vicentín, previo pago de 100 millones de dólares.

La firma que comandó Mastellone tomó una decisión similar hace muy poco, en abril de 2016, cuando dejó en manos de Arcor y de su socia Danone (a través de Bagley) el 25% del capital accionario de La Serenísima.

A ojos de analistas y empresarios del sector, esta operación debe leerse como un "manotazo de ahogado" por parte de la láctea que, del mismo modo que SanCor, enfrenta pérdidas millonarias desde hace al menos una década.

Para entender la gravedad de la situación financiera que afecta a La Serenísima basta saber que:

-En 2014 cerró con un rojo de $518 millones

-En 2015, su quebranto superó los de $300 millones

"El 2016 también fue negativo, al menos en términos productivos", sostuvo a iProfesional Manuel Ocampo, titular de la Asociación de Productores de Leche (APL).

"Si uno repasa los números de procesamiento de leche de los últimos tiempos, observa que La Serenísima va camino a una crisis similar a la de SanCor, si es que no avanza en una rápida reestructuración", enfatizó.

Los números que dan cuenta del rendimiento de La Serenísima -en cuanto a millones de litros procesados- son más que elocuentes:

En 2013: 440 millones

En 2014: bajó a 434 millones

En 2015: descendió a 407 millones

En 2016: se desplomó a 383 millones

En otras palabras, el nivel de procesamiento se precipitó un 15% en tres años, en contraposición a costos laborales y de estructuras que no han parado de subir.

Los analistas consultados por iProfesional remarcaron que la compañía no expone números más desfavorables sólo porque periódicamente recurre a la opción de desprenderse de parte de sus activos.

"Es una empresa que los referentes de la actividad lechera la ven en un claro y paulatino proceso de desguace", advirtió Ocampo.

En su visión, "La Serenísima muestra -al igual que Sancor- evidentes problemas derivados de un capital humano desbordado y de un escenario de precios adversos".

Como ocurre con SanCor, uno de los aspectos que mejor explica el pobre rendimiento se visualiza en la capacidad ociosa de sus plantas.

Puesto en cifras, podría procesar hasta 7 millones de litros de leche por día. Sin embargo, hoy apenas supera los 4 millones.

En términos de producción, no crece desde hace más de 20 años. A punto tal que sus números de hoy día son casi similares a los de la década del 90.

“Tenemos que recuperar años de historia. Se nos han escapado de las manos y han hecho a la industria ineficiente”, reconoció tiempo atrás José Moreno, actual CEO de la compañía.

En combinación con SanCor, la empresa presenta indicadores que explican claramente por qué esta actividad expone una performance preocupante.

"Si una empresa procesa 800 litros diarios por empleado mientras que las líderes del mundo sextuplican esa cifra, ya que están en unos 5.000, claramente se está ante un grave problema. A largo plazo, ninguna espalda financiera resiste algo así”, advirtió Ocampo.

En diálogo con iProfesional, Hugo Biolcati, ex presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), coincidió: "Es una empresa ineficiente".

El directivo consideró que "deberá racionalizar buena parte de su operatoria para poder seguir en funcionamiento. Si no lo hace, lo más probable es que termine en manos de otros".

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