En una Argentina cada vez más necesitada de dólares, la soja ya juega de "doble cinco"
El superávit de las cuentas externas sigue siendo el ancla de salvación de toda la estrategia económica, así lo simplifican los expertos del Banco Ciudad.
"Sin crédito externo, la abundancia de dólares provenientes del comercio exterior le permite al Banco Central comprar reservas contra la emisión de pesos que -más allá de sus ulteriores impactos inflacionarios- luego serán aplicadas a financiar las amortizaciones de deuda del Tesoro Nacional", explican.
De esta forma, según un documento elaborado por la entidad, el superávit externo -explicado por el boom sojero, mayormente- termina jugando de "doble cinco" en el mediocampo macroeconómico:
- Por un lado, sujeta las expectativas cambiarias y mantiene ancladas las tasas de interés locales;
- por otro, financia indirectamente la brecha financiera del gobierno nacional.
Los expertos aseguran que el ingreso de los "sojadólares" es fundamental, dado que "los instrumentos de política que hasta aquí se venían utilizando para preservar el superávit externo muestran señales de fatiga o, en muchos casos, de liso y llano agotamiento".
Al respecto, destacan que "el recurso a la devaluación gradual del peso, que encareció relativamente las importaciones en los últimos años respecto a la producción nacional, resulta ya un mecanismo estéril frente a una inflación que navega al 25% anualizado".
De aquí que la estrategia oficial del BCRA de lucha anti-inflacionaria haya mutado hacia un discurso en donde "la inflación depende fundamentalmente de la estabilidad del mercado de cambios", según palabras de su actual presidente. Es decir, el tipo de cambio operará como ancla de precios.
Por otro lado, el recurso de emergencia que significaron las múltiples trabas formales e informales a las importaciones durante 2009 encuentra creciente resistencia de los principales socios comerciales, Brasil y China. El primero, además, es el principal importador de nuestras exportaciones industriales. Tampoco se ve aquí muchos márgenes para producir "milagros comerciales" como el derrumbe importador de 2009, sin cambios de magnitud en los precios relativos.
"Es clave para la preservación del superávit comercial lo que ocurra con el escenario externo. En el primer semestre el escenario internacional fue insuperablemente bueno para Argentina, pero los primeros indicios de desaceleración global, incluyendo Estados Unidos, China y Brasil, entre otros, están comenzando a generar nerviosismo entre los operadores. Se teme por una segunda recesión en Estados Unidos y Europa. Eso podría afectar a otros emergentes que son sus principales proveedores, como China e India. Que son, a su término, nuestros principales compradores de productos agroindustriales", alertan.
De acuerdo a los especialistas del Banco Ciudad, este contexto explica por qué se observan con alguna preocupación los números decrecientes del balance comercial:
- En junio, el superávit comercial registró una baja interanual por quinto mes consecutivo, a pesar de la súper-cosecha. Compensando el sostenido incremento de las exportaciones (22% interanual), se registró un fuerte aumento de las importaciones (40% interanual).
- En el acumulado del primer semestre la tendencia es la misma: la velocidad a la que aumentaron las importaciones (43%) duplicó el ritmo de crecimiento de las exportaciones (18%), arrojando una contracción del superávit comercial de 25% respecto de un año atrás.
La soja, clave
En el caso de las exportaciones, "la excelente performance de los productos primarios resulta determinante", destacan.
En junio, las exportaciones de este rubro totalizaron u$s1.905 millones (con una suba del 135% interanual) y contribuyeron con cerca de 95% de la variación del total exportado.
Y la realidad es que las exportaciones de productos primarios son altamente dependientes de un solo producto: porotos de soja (y en menor medida del maíz).
En junio, las exportaciones de oleaginosas y cereales totalizaron u$s1.473 millones, mientras que en el acumulado del año sumaron u$s5.581 millones (69% de aumento).
"Ambos productos representaron casi el 70% de las ventas de productos primarios en el primer semestre de 2010, teniendo una contribución del 80% en la variación acumulada del rubro", recalcaron.

Como contrapartida, compensando el rebote de las exportaciones, la tendencia ascendente de las importaciones se mantiene, impulsada por un mix de faltantes de energía, boom del consumo de durables y creciente abastecimiento importado de insumos industriales.
Perspectivas
Para todo 2010 el escenario se repite: según el informe de la entidad, las importaciones doblan el ritmo de aumento de las exportaciones y el superávit comercial se achica un 25%, a partir de un déficit industrial creciente.
Para este año prevén que las compras externas sumen u$s53.000 millones (+35%) y las exportaciones u$s65.000 (+18%), de manera que el saldo comercial totalizaría alrededor de u$s12.000 millones, cerca de u$s5.000 millones menos que en 2009.
En este contexto, "el mayor saldo exportable del sector agrícola fruto de la súper cosecha de soja es más que compensado por el creciente déficit industrial, que pasaría de alrededor de u$s16.000 millones en 2009 a más de u$s21.000 millones en 2010 (a ello suma un menor superávit en combustibles y energía, como consecuencia de la restricción energética".
Aunque todavía queda colchón externo, el superávit resulta muy sensible a los números agrícolas y seguiría bajando en 2011. Esto explica la vuelta al ruedo en el control oficial a las compras externas.
Sin embargo, "los esfuerzos por controlar el ingreso de importaciones podrían ser estériles (o incluso contraproducentes), ante una economía que muestra los primeros síntomas de recalentamiento".
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