Avanza el plan del Gobierno para que el país fabrique autos "más argentinos"
El sueño de tener un auto 100% nacional, que tanto priorizaba Néstor Kirchner cuando era presidente, es una materia pendiente y promete seguir siéndola, dadas las dificultades que conlleva un proyecto de semejante magnitud.
Para comenzar, prácticamente ningún vehículo que circula en las calles de cualquier ciudad del mundo tiene la particularidad de haberse concebido íntegramente en un único país: o tiene la computadora hecha en Japón, los plásticos interiores chinos o los sistemas de frenos italianos.
Además, es clave considerar que los costos se volvieron un punto crítico de la estrategia de negocios y los vehículos llegan a los consumidores con mayores avances tecnológicos. Así, el proyecto de que por las calles argentinas comience a rodar una unidad hecha, de punta a punta, en el país, sin componentes importados, es una utopía que el sector ya desechó.
En este contexto, tras haberse anulado el sueño del auto 100% nacional, surgió durante la gestión de Cristina Fernández de Kirchner un plan mucho menos ambicioso, pero que igualmente es de compleja implementación: desde hace un año, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, está buscando la forma de que las terminales instaladas en el país sustituyan un porcentaje importante de piezas importadas por otras nacionales.
"Tenemos más de 400 empresas autopartistas instaladas en el país y apenas el 20% del auto está fabricado en la Argentina. ¿Cómo es que no se puede cambiar esta situación?", aseguran que disparó Moreno en el marco de una reciente cumbre entre directivos de las automotrices, en la que participaron otros funcionarios de peso, como el ministro de Economía, Amado Boudou, y la ministra de Industria, Débora Giorgi.
Los dólares, la pelea de fondo
En este contexto, el plan que apura el Gobierno no sólo tiene como objetivo quedarse con los laureles por lo que simboliza sacar al mercado un auto más argentino.
Lo que quiere el Ejecutivo es desacelerar la fuerte caída que está experimentando el saldo de la balanza comercial, una variable clave para hacer frente a su política de inundar el mercado de divisas y así mantener anclado al billete verde sin resignar reservas.
El dato clave es que este año superávit de la Argentina no superaría los u$s13.000 millones, lo que implicaría una baja de más del 20% con respecto al año pasado. ¿Qué lectura hacen en el Gobierno? Que sectores como el automotor son los responsables directos de las mayores importaciones y de "aspirar" dólares en exceso, que son necesarios para sostener el esquema actual de tipo de cambio con el menor costo posible.
No es para menos: según estimaciones de la cámara que nuclea a los autopartistas, el déficit sectorial en 2010 totalizará u$s7.000 millones, más de un 50% por encima del año pasado.
En otras palabras: es tan fuerte la dependencia que tienen los fabricantes de autos por las piezas fabricadas en China o Brasil, que esto provoca un agujero que ya se salió de control.
De hecho, según un estudio de la cámara autopartista, el 90% del aumento de las importaciones de componentes tiene como causa principal una mayor fabricación de autos. El siguiente gráfico es más que elocuente:

La estrategia de Moreno
En este contexto, el Gobierno definió la primera parte de su plan, tendiente a reemplazar piezas importadas.
Se trata de una iniciativa muy simple pero que permitirá al Ejecutivo que el sector privado demande muchos menos dólares, en momentos donde expertos alertan que basta un nuevo chispazo para que se acelere la fuga de capitales.
Con ese objetivo, a mediados de julio, Boudou, Giorgi y Moreno se reunieron con directivos de automotrices locales para avanzar en una urgente sustitución de importaciones por componentes fabricados localmente.
Tras la reunión, los directivos se fueron con un ultimátum: que entreguen una propuesta para tener vehículos "más argentinos".
Finalmente, las terminales presentaron sus iniciativas de manera individual y, según se rumoreó, se habrían comprometido a incrementar las compras de piezas locales en u$s1.000 millones hasta el año próximo.
Como contrapartida, los autopartistas hicieron lo propio y el viernes 9 de agosto enviaron su propio informe, con pautas y delimitaciones fijadas previamente por la Secretaría de Comercio Interior.
Según un empresario del sector, que pidió estricto off the record, Moreno "marcó la cancha" y les solicitó a los proveedores, en su mayoría Pyme, que elaboren un estudio que mida el impacto que podría tener en la industria llevar la integración de componentes con sello "made in Argentina" a un 30% -sobre el precio de salida de fábrica de los vehículos ensamblados en el país-.
¿Cómo es la radiografía actual de un vehículo que se ensambla en una de las terminales instaladas en la Argentina? La realidad indica que, si se mide el nivel de "hardware", las unidades que se ensamblan localmente son más brasileña o china que argentinas.
En efecto, según estimaciones que maneja la Secretaría de Comercio Interior, y a partir del cual trabaja el plan definitivo para bajar las importaciones, en promedio, sobre el precio de un vehículo:
- el 23% del valor de la unidad está conformado por piezas nacionales
- el 47% corresponde a componentes traídos del exterior
- el 30% restante es el valor agregado de la terminal (mano de obra, utilidades, impuestos, logística, etc).
¿A qué apunta, entonces, el plan impulsado por Moreno?
- Tal como se mencionó, llevar el contenido de piezas nacionales al 30%.
- Bajar el contenido importado del 47% a un 40%.
- Mantener el valor agregado de las terminales en un 30%.
Puesto en números concretos, el documento que ya circula entre empresarios y funcionarios -y al que accedió iProfesional.com- apunta a que cada auto nacional tenga unos u$s1.000 más de partes nacionales, tal como puede observarse en el siguiente gráfico:

¿En qué tipo de productos se podría avanzar? El empresario consultado aseguró que "se está en condiciones de reemplazar estampados, alternadores, motores de arranque, sistemas de limpia parabrisas, alarmas, placas eléctricas para el ensamblado de los módulos de control electrónico del motor, ruedas de acero y de aluminio y amortiguadores, entre otros".
¿Y qué impacto tendrá esta iniciativa a nivel sectorial? Tal como se mencionó, en los últimos días había circulado el rumor de que los compromisos de las terminales iban a permitir incrementar las compras de piezas nacionales en 1.000 millones hacia fines de 2011.
Sin embargo, los autopartistas descreen de estas cifras y hablan de valores mucho más bajos: "Con la pauta que está manejando Moreno, no se va a llegar a esos niveles. Estimamos que, como mucho, el próximo año se incorporarán componentes por u$s730 millones".
"Es una cifra respetable, pero no alcanza. No nos olvidemos que este año vamos hacia un déficit de u$s7.000 millones", alertaron.
Un largo reclamo
El plan, que buscará ponerse en marcha en los próximos meses, es resultado de un largo reclamo por parte de las empresas proveedoras de las terminales, quienes aseguran que el "efecto derrame" por el boom en la venta de vehículos no se está traduciendo en más puestos de trabajo.
Julio Rodríguez, secretario de Grupo PROA, se quejó de que en la Argentina "no se están defendiendo los puestos de trabajo. En el país tenemos 400 autopartistas trabajando a full, pero podrían ser 700 o 1.000".
De cara al futuro, Rodríguez sostuvo que, hasta ahora, no hay "una política que genere una mayor participación de la industria local. Estamos tratando de generar un cambio pero es muy difícil. El boom de la industria automotriz hoy es el armado de autos, los autopartistas participamos pero no vamos a poder capitalizar todo el auge que vive la industria. El sector va crecer, es cierto, pero a una tasa menor a la que podría tener en realidad".
En este contexto, las terminales no se quedaron calladas: por el contrario, salieron a patear el tablero, asegurando que si no hay mayor integración es porque faltan inversiones entre los autopartistas.
En efecto, recientemente, el presidente de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), César Luis Ramírez Rojas, advirtió que "los objetivos de mantener la presente tendencia y alcanzar las metas proyectadas para el total del año, podrían verse comprometidos por ´cuellos de botella´ que ya comienzan a registrarse" entre los proveedores.
Además, alertó que los mismos "ya están trabajando cerca del límite de su capacidad instalada" y los escasos proyectos de inversión y ampliación anunciados a hoy "no permiten prever que las actuales capacidades de producción de autopartes locales puedan satisfacer en el corto y mediano plazo la creciente demanda de las terminales".
También, les recomendó que manejen "adecuadamente sus costos, entre ellos los de sus propios proveedores, así como los laborales, para evitar el riesgo de perder la competitividad que hoy exige el mercado global".
"ADEFA manifestó estar preocupada por la incapacidad del autopartismo local de abastecer a la industria terminal. Esta afirmación denota un gran desconocimiento del sector y agravia a gran cantidad de empresas que han hecho grandes esfuerzos para acompañar esta etapa de crecimiento", replicaron los autopartistas.
Superada el cruce de dardos entre uno y otro sector, las automotrices, ante la presión por parte del Gobierno, aceptaron incorporar más piezas fabricadas localmente.
A través de un escueto comunicado, tras la última cumbre entre sector público y privado, aseguraron que "los representantes de la entidad reafirmaron el permanente compromiso de las terminales en el desarrollo de sus proveedores, tarea a la que destinaron y destinan un 20% del total de sus inversiones".
Asimismo, destacaron que "se acordó trabajar en un programa progresivo de sustitución de importaciones, que a la postre resulte en una mejora de la balanza externa del sector".
Sin embargo, hoy todavía está abierto el debate sobre el verdadero impacto que esto tendría en la actividad. Es decir, si finalmente para 2011 se podrán reemplazar partes y piezas por u$s1.000 millones o por poco más de u$s700 millones.
En este contexto, el empresario que pidió mantener en reserva su nombre, aseguró que "nuestra industria es muy competitiva. Lo que sucede es que las automotrices, cuando desarrollan una pieza en el país, tienen que hacerse cargo del costo del herramental para fabricarla. Y en muchos casos, lo que prefieren es importar directamente y no tener que enfrentar esos costos".
Además, destacó que "esto es sólo un plan para el corto plazo. Hay que seguir negociando para que el mínimo exigido de componentes nacionales crezca sustancialmente de cara al futuro".
Juan Diego Wasilevsky
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