02.10.2014 Buenos Aires, Argentina.
Tecnología
Domingo 10 de Abril de 2011 09:15:00
El voto electrónico y su primera “prueba de fuego” en la Argentina: claves para saber cómo funciona
10-04-2011 Este domingo un tercio del electorado de la provincia de Salta puede elegir a sus autoridades y legisladores con una alternativa tecnológica que viene a reemplazar a la tradicional boleta de papel. Aunque hay voces a favor de esta vía, desde el Gobierno nacional se oponen a su llegada a todo el país
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El voto electrónico, visto como una panacea por “tecno-optimistas” para las democracias modernas y como una “caja de Pandora” por sus críticos por posibles manipulaciones, vive este domingo una “prueba de fuego” en Salta, donde un tercio del electorado probará una variante de este sistema.

Por el momento, la Argentina se encuentra lejos de los cuatro países que lo utilizan en forma masiva: la India, Filipinas, Brasil y Venezuela.

Tampoco está en las antípodas de estas naciones, como es el caso de Alemania, Holanda y Bélgica.

En la provincia de Salta, hoy se lleva a cabo la experiencia de votación con el sistema electrónico de mayor alcance en la Argentina. Se hace en 79 escuelas y en 725 mesas, lo que equivale a un tercio del padrón.

En total hay 244.702 ciudadanos que podrán sufragar con esta nueva modalidad, mientras que 568.179 lo podrán hacer con voto de papel, para componer un padrón total de 812.881 personas.

Por una ley, la provincia norteña deberá cubrir el 66% del padrón en la elección de 2013 y al total de los votantes en 2015.

Las mesas con voto electrónico se encuentran en seis municipios: Orán, Metán, Salta Capital, Cafayate, San Lorenzo y La Caldera.

En rigor de verdad, la prueba salteña es de “boleta electrónica” y no la de “urna electrónica”.

¿Cómo funciona el sistema?
Para entender como funciona el sistema, es importante tener presente los siguientes puntos:

  • El primer paso es elegir en la pantalla táctil si se desea votar una lista completa, optar por elegir candidatos de distintos partidos para cada cargo, o emitir en blanco el sufragio.
  • Si se selecciona la lista completa el sistema mostrará un despliegue de la misma para corroborar los nombres de los candidatos. En cambio, si se opta por el "corte de boleta" habrá que elegir uno por uno a los postulantes.
  • Si es correcto se confirma el voto, el cual se imprime en un papel especial que contiene un chip. Caso contrario se puede regresar y comenzar de cero.
  • Concluida la impresión de la boleta, la persona debe pasar el chip por un scaner instalado en la misma máquina y deberá chequear que en la pantalla se muestre lo mismo que eligió.
  • Posteriormente, el elector deposita el voto en la urna tradicional.
  • Un procesador informático en la boleta sirve para cotejar luego con la máquina la coincidencia en el número de electores y entrega el resultado. El acta de la urna es enviada por Internet al centro de cómputos.
  • Durante el escrutinio los fiscalizadores sólo deberán pasar los chips por otra computadora para sumar los sufragios.

 

 

Salta no está sola en este proceso. Tierra del Fuego hizo una elección municipal en su capital, Ushuaia, aunque los planes para extender el voto electrónico fueron postergados este año en la Legislatura. También hubo sufragios de este tipo con extranjeros empadronados en Buenos Aires, y en el partido de Pinamar.

La prueba en el distrito del norte del país es relevante además porque sucede a los polémicos comicios de Chubut, donde las irregularidades verificadas en cinco mesas impiden por ahora proclamar una fórmula electa.

Sin embargo, el gigantesco apagón eléctrico que sufrió Salta el martes despertó señales de alerta ante su posible repetición este domingo.

La posición del Ejecutivo nacional no es favorable con la alternativa electoral tecnológica: el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, dijo a Radio 10 que “este Gobierno está a muerte en contra del voto electrónico, ya que la digitalización ‘deslegitima’ las votaciones”.

Fernández tiene posiciones cercanas al movimiento del software libre, del cual uno de sus líderes mundiales, el estadounidense Richard Stallman, es también un opositor a esta variante.

En el prólogo del libro “Voto electrónico, los riesgos de una ilusión”, Stallman afirma que “muchos activistas de software libre piensan que usarlo en la máquina de votación asegura una elección honesta. Usar software privativo es malo aquí, como siempre: el fabricante podría diseñarlo a sus anchas para fraude. Pero ser libre no basta, porque luego la autoridad electoral podría incurrir en prácticas ilícitas. El único sistema confiable es votar con papel”.

Aquí, un video de demostración del proceso en Salta:

A favor
Martín Carranza Torres, socio de Carranza Torres & Asociados
, es un impulsor de la alternativa tecnológica.

“Con la implementación del voto electrónico Chubut tendría gobernador. Pero lo ocurrido en esa provincia el 20 de marzo es un misterio. O, acaso, el resultado de la obstinada conducta que las autoridades correspondientes se niegan a abandonar. Quizá, uno de los ejemplos más crudos sobre los ardides de la vieja política”, señaló ante iProfesional.com.

“Algo es cierto: frente al avance tecnológico algunas máquinas viejas y obsoletas debieran ser conservadas como piezas de museo. Si eso hubiera sucedido, no habría habido incertidumbre y hoy sabríamos quien gobernará la provincia sureña en los próximos cuatro años”, apuntó.

Para Carranza Torres, “el voto electrónico pareciera acercar un puente de solución entre los arcaicos y nuevos hábitos ciudadanos. Las invenciones que la modernidad nos aporta apuntan a mejorar nuestra calidad de vida, a ahorrarnos espacios y demoras. Lo vivido días atrás en Chubut nos obliga a pensar la importancia que representa la incorporación de la tecnología en la sociedad”.

¿Qué es el voto electrónico? Para este abogado, “es un acto por el cual un individuo expresa su preferencia a través de medios electrónicos. Su correspondiente conteo al momento de la emisión, a diferencia del sistema tradicional, ofrece mayor eficiencia, celeridad y seguridad”.

¿Cuáles son sus beneficios? “Otorga el registro y la comprobación de la identidad del votante, la manifestación del sufragio, la enumeración de votos y la cesión de los resultados en muy corto tiempo”, enumeró Carranza Torres. “Además de proveer una mejor accesibilidad para los votantes con algún tipo de discapacidad”, agregó.

Otros de los componentes “positivos”, según el abogado, están dados por “una participación más democrática y transparente de la ciudadanía”, como así también por “la disminución de los costos, la garantía de la existencia de todas las boletas partidarias, la obturación de ciertos vicios y rumores sobre fraude electoral, el perfeccionamiento en el manejo del período normal del procesamiento y la contribución a la organización de elecciones más eficientes”.

Al comparar los casos de Chubut y de Salta, señaló que “la provincia sureña habrá coronado a su futuro gobernador semanas después de los comicios”, mientras que “la provincia del norte tendrá su resultado una hora más tarde. Dos realidades distintas, un mismo país”.

 

 

En contra
Quienes se oponen al sistema de voto electrónico exponen como argumento un fallo de la Corte Constitucional de Alemania, publicado en marzo de 2009 (http://www.vialibre.org.ar/2009/03/06/alemania-urnas-electronicas-anticonstitucionales/).

Beatriz Busaniche, de la Fundación Vía Libre, explicó a iProfesional.com que el tribunal germano declaró que el voto electrónico "violaba garantías constitucionales de los ciudadanos de ese país y, por lo tanto, prohibió su uso en elecciones vinculantes". 

"Alemania es uno de los tantos países que luego de probar el sistema decidió volver al papel. Otro caso llamativo es Holanda, que luego de comprobar que las urnas electrónicas no ofrecían suficientes reaseguros al derecho al voto secreto, decidió dejar de usarlas para asegurar derechos ciudadanos.  Los dos casos son emblemáticos, porque usaron el sistema y volvieron al sistema tradicional. Pero además, porque ambos son países del promocionado 'primer mundo' que tantas veces pretendemos tomar como ejemplo", destacó.

¿Y la experiencia de Brasil, que se usa habitualmente como ejemplo? Al respecto, Busaniche señaló que "nada se dice de los silenciados cuestionamientos que llegan sistemáticamente de las principales autoridades en seguridad informática del vecino país. Tiene el peor de los escenarios: un sistema que no deja boletas en papel para volver a contar y donde las advertencias están silenciadas por los poderes políticos y la prensa".

Para la integrante de la Fundación Vía Libre, y una de las contribuyentes de contenido del sitio http://www.votoelectronico.org.ar, los sistemas electorales "deben velar por, al menos, dos aspectos básicos: la integridad y el secreto del voto. Los sistemas electrónicos han fallado sistemáticamente en alguno de ellos, cuando no en ambos".

Recordó que en la Argentina se dio un caso de ese tipo en el balneario rionegrino de Las Grutas, donde "tras la fallida elección de 2007, los concejales no sólo revirtieron la ordenanza de voto electrónicio sino que pidieron disculpas a la ciudadanía por haber comprado la promoción de los agentes de marketing de esta alternativa".

"No existe hasta el momento un sistema de voto electrónico que no haya sido vulnerado en alguno de estos aspectos. A la vulnerabilidad hay que sumar el hecho de que la informática facilita, abarata y optimiza toda posibilidad de realizar un fraude a gran escala y ocultar luego las posibles pruebas del mismo", advirtió.

"Los ciudadanos tenemos derecho a elegir, pero también a auditar las elecciones. El voto electrónico impide ejercer ese derecho a las personas comunes. Es una forma de expulsar a los no expertos del derecho de auditar y, a su vez, de privatizar el proceso electoral", afirmó. 

Busaniche remarcó que en la Argentina, salvo en el caso de Las Grutas, donde las urnas electrónicas fueron provistas por una sociedad del Estado (Altec), "todas las ofertas en vigencia corresponden a empresas privadas que tendrán, repentinamente, el poder de controlar, auditar y manejar el acto de emisión del sufragio, un acto eminentemente ciudadano y público que no queremos ni debemos privatizar".

"Si lo que deseamos es mejorar nuestra democracia y terminar con los problemas del sistema tradicional, lo que necesitamos es más y mejor participación ciudadana. Integrar una caja negra no nos ayudará a dotar de transparencia un proceso donde la participación de la gente es esencial", concluyó.

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