30.10.2014 Buenos Aires, Argentina.
Lunes 28 de Enero de 2013 06:00:00
¿Cambios para que nada cambie?: la letra chica de la "supuesta" facilidad que ahora da el Gobierno para importar
28-01-2013 La administración K sorprendió con un anuncio que trajo alegría a importadores y preocupación a industriales: derogó el sistema de control a bienes traídos de afuera. Esta medida se interpretó como un cambio de rumbo. Pero no es así. El cerrojo, más firme que nunca
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El Gobierno, sorpresivamente y de un plumazo, eliminó el complejo andamiaje de Licencias No Automáticas, un trámite que los empresarios debían gestionar ante la secretaria Beatriz Paglieri, mano derecha de Moreno, y que permitía a ambos funcionarios regular el ingreso de un amplio abanico de productos.

Este mecanismo era un permiso para poder importar y obtener la "luz verde" era necesario para poder ingresar al país productos tan disímiles como juguetes, calzados, autopartes, motos, neumáticos, tractores, cámaras digitales, teléfonos celulares y hasta árboles de Navidad.

Así, 500 posiciones arancelarias del Código Aduanero que encerraban un total de 5.000 a 6.000 productos distintos, de un día para el otro, dejaron de estar protegidas por dichas licencias.

Sin embargo, ningún industrial atinó a ensayar la más mínima protesta. Ni siquiera circularon comunicados ni esbozos de preocupación por parte de sector fabril alguno. ¿Cómo esto es posible en un país que acumula una inflación en dólares que viene pegándole desde hace años a la rentabilidad de las empresas?

¿Argentina "año verde"? ¿Es que los empresarios acaso ya no necesitan más de los controles que los protegen de una eventual avalancha importadora? ¿La competitividad del país mejoró mágicamente y el actual tipo de cambio oficial, a menos de $5, entonces realmente permite fomentar el modelo industrialista?

La respuesta es un rotundo "no". Entonces, ¿por qué están tan tranquilos los industriales ahora que el Gobierno les saca esta protección, luego de que las cámaras sectoriales hayan visitado tantos despachos durante la administración kirchnerista para que sus productos pasen a tener ese escudo?

La razón es simple: el Gobierno eliminó las Licencias, pero cuenta con un arma mucho más efectiva para controlar y frenar todo artículo que intente ser pasado por la Aduana: las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación.

Para explicar qué son estas últimas, el responsable de una cámara que nuclea a importadores de productos sensibles y que pidió estricto off the record, lo explicó de manera bien gráfica en diálogo con iProfesional.com: "Es como si alguien saliera a cazar y llevara dos armas: un revolver, que son las Licencias, y un rifle con mira telescópica, que son las Declaraciones Juradas. La primera sirve sólo para algunas cosas, con la segunda en cambio podés dispararle a todo".

Este ejemplo explica por qué los industriales están tranquilos y optaron por no quejarse ante la decisión oficial: el Gobierno suprimió dicho sistema de Licencias pero conserva el mismo poder de fuego que antes en su cruzada anti importadora. 

Esto se debe a que el 1° de febrero de 2012 entraron en vigencia las mencionadas Declaraciones Juradas, que son una suerte de Licencias con "anabólicos", dado que mientras que el sistema ya caduco permitía regular sólo una parte de las importaciones, con el mecanismo que sigue vigente se controla el 100% de los productos que pretenden ingresar al país todas las empresas, ya sea un local que vende botones o una automotriz que fabrica 100.000 vehículos al año.

Un análisis completo de los cambios
¿Cómo funcionaba hasta el jueves el "circuito" para poder importar y cómo será a partir de ahora?

La secuencia es la siguiente:

1. Cumplir con el "1 a 1": los empresarios, antes de poder nacionalizar siquiera un tornillo, deben presentar un plan de importaciones denominado "1 a 1", por el cual se comprometen a compensar los dólares que destinan a la compra de productos en el exterior con exportaciones por el mismo valor. ¿Quién aprueba dicho plan? Guillermo Moreno.

2. Sortear la gran muralla: si se obtiene esta luz verde, el empresario tiene más chances de poder obtener la aprobación de la Declaración Jurada. Es un trámite online, que se inicia ante la AFIP, pero que es aprobado o rechazado en última instancia por... Moreno. El funcionario, con esta solicitud, sabe qué quiere importar una empresa, el monto total, fecha de arribo de la mercadería y todos los detalles de la importación. Este es el trámite que debe realizar el 100% de las empresas instaladas en el país.

3. Gestionar la Licencia (el paso suprimido por el Gobierno): hasta el jueves, sólo pasando la instancia anterior se podía recién iniciar la gestión de las Licencias, pero no todas las compañías debían tramitarlo, sino que esto debían realizarlo sólo aquellas que estuvieran trayendo un producto alcanzado por el régimen. ¿Quién aprobaba las Licencias? Paglieri, mano derecha de Moreno.

4. Obtener los dólares y la autorización final: Así las cosas, cuando estaba vigente el sistema, con todos estos papeles en orden, el empresario recién podía disponer de los dólares para pagarle a su proveedor en el exterior y así poder ingresar la mercadería.

Es decir que ahora se requiere cumplir con los dos primeros pasos, que son, justamente, las instancias más duras y los "filtros" más difíciles para los hombres de negocios. Así, la Licencia No Automática había quedado relegada a un segundo plano, porque una vez que Moreno le ponía su firma al plan "1 a 1" y a la Declaración Jurada, el éxito del trámite estaba prácticamente asegurado, ya que después del doble control del funcionario, Paglieri aprobaba las Licencias sin excepciones.

En buen romance: se había generado un triple control que se había vuelto innecesario, un mero procedimiento burocrático sin grandes beneficios para el Gobierno cuando, en realidad, ya tenía el 100% del comercio controlado al más mínimo detalle.

Por eso no se puede considerar que este cambio signifique un peligro para los defensores del "Made in Argentina" ni un éxito rutilante para los importadores. Lo que sí sucedió fue que se "emprolijó" un poco la maraña de controles. Pero está claro que si el Gobierno quiere frenar el ingreso de cualquier producto, desde una zapatilla hasta una cosechadora, puede seguir haciéndolo con sólo "apretar un botón", es decir, no aprobando las Declaraciones Juradas.

"Hace tiempo que veníamos pidiendo la eliminación de las Licencias. Para qué tenerlas si el mismo equipo que hoy aprueba las Declaraciones es el que después firmaba dichas Licencias", disparó en diálogo con iProfesional.com Diego Pérez Santisteban, presidente de la Cámara de Importadores (CIRA).

Y, como demostración de que dicho mecanismo había perdido todo su sentido, agregó: "Nunca una Declaración aprobada por Moreno se transformaba en una Licencia rechazada por Paglieri".

Santisteban confirmó que "los controles a las importaciones van a continuar. De hecho, sigue estando monitoreado el 100% de los productos que se quieran ingresar".

Sin embargo, el directivo consideró positiva la medida por tres razones: "Disminuye el número de tramitaciones, agiliza un poco el sistema y transmite una imagen de mayor orden hacia afuera".

Pasado en limpio: todo empresario que quiera nacionalizar un producto podrá ahorrarse los 30 a 180 días que demoraban las Licencias en ser aprobadas, plazos que claramente violaban las reglas fijadas por la Organización Mundial del Comercio.

Sin embargo, si el Gobierno no quiere que un artículo ingrese, tiene la jugada lista para el "jaque mate": traba la Declaración Jurada y tema cerrado.

En este contexto, desde la consultora Abeceb fueron claros al recalcar que "la medida de eliminar las Licencias no significa un cambio en el rumbo de la política comercial, o sea, no está apuntada a liberalizar el comercio exterior. El grado de discrecionalidad sobre los permisos de importación que poseen actualmente las autoridades no se ve acotado por la derogación del régimen".

Frente a esto, aseguraron que "el endurecimiento de la política comercial durante 2012 formó parte de una estrategia más amplia del Gobierno frente a la escasez de divisas, restricción que se mantendrá vigente este año. Por lo tanto, también permanecerá intacta la estrategia oficial de proteger el superávit comercial, dado que se trata de la principal fuente de ingreso de dólares para la economía argentina".

Al respecto, el propio Moreno había asegurado hace pocos días que "al menos hasta mediados de año prevemos continuar con la administración actual del comercio".

Entonces, ¿qué llevó al Gobierno a suprimir este régimen que, si bien no era determinante a la hora de frenar importaciones, agregaba un poco más de "barro" a la cancha de los importadores?

Para los expertos hay dos razones principales:

1-Poner un poco de paños fríos a las continuas crisis con socios comerciales: la Argentina arrastra quejas de 45 países por las trabas a las importaciones. Algunas son protestas de carácter informal. Otras son denuncias ante la OMC. Y prácticamente todos los dardos recayeron sobre este mecanismo ahora suprimido por el Gobierno.

"La Argentina tiene pendientes tres pedidos de constitución de panel en el marco de la OMC, que nombran como objeto de la controversia a las Licencias. De manera que su eliminación podría pensarse como una demostración de buscar la facilitación del comercio por parte del país frente al organismo", explicaron desde Abeceb.

2- Para la administración K era mayor el costo que el beneficio: Santisteban brindó un dato clave y es que las Licencias sólo impactaban sobre el 25% de todo lo importado por la Argentina cada año, "pero su gestión al Gobierno le llevaba mucho más tiempo que administrar las Declaraciones Juradas, que recaen sobre el 100% de lo que se quiere ingresar al país. Es decir, casi no les daban las manos para llevar adelante un sistema cuando en realidad ya tenían todo previamente monitoreado".

"Esta decisión de las autoridades puede leerse como un intento de ordenar los trámites asociados a la gestión del comercio exterior, excluyendo pasos innecesarios", concluyeron desde Abeceb.

El comercio administrado continúa
Carlos Clément, director de la consultora especializada en Comercio Exterior que lleva su nombre, aseguró a iProfesional.com que "el control sobre las importaciones lo van a seguir aplicando con la misma o mayor fuerza que hasta ahora. Simplemente disminuyó la burocracia. En vez de tres formularios piden dos, pero el control sigue". 

Un punto no menor es que detrás de esta supuesta flexibilización, el Gobierno, por otro lado, avanzó en un movimiento que hizo a la Argentina incluso más proteccionista que antes: acaba de publicar una lista de 100 nuevos productos a los que les elevó el arancel de importación hasta el 35%, el máximo permitido dentro del Mercosur. 

Y se trata de artículos clave para los argentinos, tales como computadoras, teléfonos móviles y hasta motos, entre muchos otros. 

El otro aspecto fundamental es que, tal como señalaron desde la Cámara de Importadores, "muy probablemente el Gobierno vuelva a solicitarles a las empresas que presenten sus compromisos de compensación de importaciones con exportaciones correspondientes a 2013".

Es decir, la reactivación del "plan 1 a 1", que lleva a que, por ejemplo, automotrices estén obligadas a vender al mundo comida para animales para poder nacionalizar vehículos. 

En definitiva, se trató de un gran movimiento y de fuerte impacto mediático que, paradójicamente, traerá aparejados muy pocos cambios.

Es que el Gobierno tiene un objetivo claro para este año: volver a repetir el superávit comercial de 2012.

Y para ello tiene todavía la mano en la palanca, para subirla o bajarla según sus necesidades. Y esa palanca se llama "Declaración Jurada", que no es otra cosa que la "hermana mayor" de la ya aniquilada Licencia No Automática.

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