Economía

En plena campaña, empresas arrancaron el ajuste y vuelven "despidos hormiga"

14-07-2015 Por la recesión, los ejecutivos comenzaron a reestructurar planteles en diversos rubros de la industria, incluso aquellos que hasta hace poco eran mimados por el Gobierno. Para los economistas, el panorama es desalentador y hasta las consultoras K reconocen que se funciona "con la chimenea apagada"
Por Juan Manuel Barca
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"Hoy estamos recuperando este lugar". Así festejaba la Presidenta en abril del año pasado la reapertura de una planta de línea blanca.

Con su reinauguración, el Gobierno no sólo ponía en marcha una instalación para brindar más puestos de trabajo sino la captación de inversiones.

Además tenía la oportunidad inmejorable para demostrar la fortaleza del proyecto de "equidad e igualdad social", dado que los nuevos accionistas se habían comprometido a crear cerca de 1.000 empleos.

Hoy, en cambio, la situación es diferente. Esa misma firma que fuera objeto de elogios despidió contratados a fines de junio y amenaza con suspender a todo el personal por tres días, debido a la presunta falta de insumos.

Lejos de ser un caso aislado, lo cierto es que varias empresas comenzaron a realizar "despidos hormiga", en medio de la campaña electoral y la recesión que atraviesa la industria.

Se trata de casos que por su magnitud no suelen salir en los medios de comunicación ya que no figuran en las estadísticas ni generan demasiado ruido.

La cifra no impacta, pero el goteo constante de empleos y la creciente preocupación de los candidatos por el tema podría indicar el resurgir de un fenómeno más preocupante de lo que parece a simple vista.

En efecto, el último informe del propio INDEC sobre evolución del empleo formal muestra que la industria ya eliminó 10.400 fuentes de trabajo en el primer trimestre del año, respecto del mismo período del 2014.

El deterioro del mercado laboral se ha reflejado en recientes conflictos, con cortes y paros, que estallaron en firmas del sector siderúrgico, metalúrgico, automotriz, textil, alimenticio, petrolero y en la construcción, donde en algunos casos las autoridades se vieron obligadas a intervenir.

Este martes, habrá una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense ya que vence la conciliación obligatoria que dejaba en suspenso los 370 despidos "con causa" en el grupo Rasic Hermanos, propietario de la avícola Cresta Roja, según pudo saber este medio.

La segunda productora de pollos más grande del país alegó problemas financieros y la caída de sus exportaciones a Venezuela. Sin embargo, desde la Provincia aseguran que el sector no tiene esos inconvenientes y que la decisión obedece a la intención de la compañía de deshacerse de la comisión interna.

Lo cierto es que la solución del conflicto no será fácil. Rasic amenaza con efectuar más recortes y llevar a 500 la cifra de despidos, mientras que las autoridades buscan que reincorpore a una parte de los empleados e indemnice a los 50 que pretendía echar inicialmente y que, paradójicamente, el gremio de la Alimentación tampoco quiere representar.

"Algunos despidos es mejor que 370", señalaron fuentes del gobierno bonaerense.

Scioli había firmado en septiembre del año pasado un convenio con empresarios para no cesantear empleados por el período de un año. La convocatoria apuntaba a enviar señales de estabilidad ante las huelgas y despidos que se sucedían en la rama automotriz.

Ahora la situación en la industria sigue siendo complicada y otras empresas ya empezaron aplicar un ajuste por cuenta propia. 

Las estadísticas oficiales muestran que en el primer trimestre el índice de obreros ocupados en la industria fue inferior al registrado en igual período de los últimos cuatro años. 

Si bien por el lado de analistas cercanos al Gobierno argumentan que la situación laboral no es tan mala ya que se registran menos suspensiones que el año pasado, lo cierto es que también reconocen que la generación de nuevo empleo "apenas alcanza" para sostener la tasa de crecimiento de la población.

Caso por caso
En la industria automotriz, la producción sigue con una tendencia contractiva y el primer semestre de 2015 cayó un 12% interanual. Si bien la situación del sector es dispar, la autopartista Metalsa, una de las más grandes del país, despidió recientemente a 11 trabajadores en su planta de la localidad bonaerense de Vicente López.

Por otra parte, las terminales Fiat y Volkswagen recurrieron a suspensiones en las últimas semanas. El rubro automotor viene de reducir unos 4.000 puestos de trabajo el año pasado, tal como consignara iProfesional.

La actividad metalúrgica también registra despidos. Unos 30 trabajadores tomaron el lunes de la semana pasada la planta de Prima, ubicada en Bahía Blanca, por falta de pago de salarios e indemnizaciones. En los últimos 3 años, la fabricante asociada al sector agrícola se deshizo de más de un centenar de empleados, pasando de un plantel de 120 a tan sólo 14 actuales.

Por otra parte, Paraná Metal también envió señales al Gobierno y advirtió que cerrará sus puertas si en septiempre no recibe nuevos pedidos de trabajo. En ese caso, la planta con 140 operarios afrontará su cuarto cierre desde el 2007, cuando empleaba a más de 1.000 trabajadores.

La siderurgia es otro de los rubros que comenzó a ajustar sus plantillas, frente a la creciente competencia del acero chino que provocó una caída acumulada del 8% en la producción de metales básicos durante el primer cuatrimestre del año, de acuerdo con los datos de UIA.

La planta de Acindar en Villa Constitución estuvo paralizada la semana pasada durante seis días a raíz del despido de 12 operarios. El conflicto motivó la intervención del gobierno santafesino, que obligó a reincorporar a la mitad de los cesanteados en la firma del gigante indio Arcelor Mittal.

Argentina es el segundo país de la región cuyas importaciones de acero desde China se incrementaron marcadamente en ese mismo período, exhibiendo un aumento interanual del 453% de dichas compras, según la cámara que núclea a los fabricantes (Alacero).

La "invasión" china rompió el acuerdo que mantenía el Gobierno con Arcelor Mittal de limitar la entrada de la competencia asiática, que ahora proveerá de sus productos a las obras en Atucha III y la represa en el río Santa Cruz.

En tanto, el otro peso pesado de la actividad, el grupo Techint mantiene las suspensiones desde abril en su planta de Campana, Siderca, donde además redujo turnos y horas extras, por lo cual los trabajadores están cobrando un 50% del salario habitual.

La fabricante de tubos sin costura destinados a la industria petrolera redujo entre 200 y 400 puestos en lo que va del año por la caída del precio del barril, que hizo disminuir la actividad de las productoras de crudo en el mundo. 

La baja del valor de la cotización empezó a sentirse en el sur de la Argentina, donde los sindicatos petroleros denuncian que ya se perdieron 500 puestos de trabajo y, de seguir la tendencia actual, podrían destruirse otro millar.

En la construcción también hubo una cantidad importante de cesantías. A fines de junio, una columna de obreros de la base especial china se movilizó por las calles de Zapala, en Neuquén, hasta la subsecretaría de Trabajo en contra de un centenar de despidos por parte de la empresa Esuco SA.

Asimismo, la UOCRA de Río Negro informó semanas atrás que se siguen produciendo cesantías por parte de las empresas en la capital provincial, que superan los 300 desde abril, con el agravante que no se pagan las liquidaciones, necesarias para cobrar el seguro de desempleo, y que hay demoras en el inicio de las obras públicas.

En el norte del país, el Ingenio San Isidro anunció el despido de 100 trabajadores en Salta, y puso en alerta a las más de 700 familias que forman parte de la empresa azucarera. La firma de capitales peruanos argumentó que la medida era en respuesta a los aumentos de sueldos que se otorgan en forma anual, además del incremento de los insumos y la baja en las ventas.

El sector servicios es otro de los que recortó personal en el último tiempo. Una carpa de empleados despedidos estuvo instalada hasta la semana pasada en pleno centro porteño durante un mes, luego de que Telefónica echará a 70 técnicos. 

Al día de hoy, el conflicto por 50 despidos en la línea 60 sigue sin resolverse. Los choferes brindan un servicio parcial, debido a que la empresa Monsa mantiene un lock out desde principios de mes que impide la salida regular de unidades.

Con la chimenea apagada
Mientras los gobiernos municipales, provinciales y nacional sostienen el empleo público y el consumo privado mediante obras y planes sociales, el ámbito privado enfrenta un panorama bastante diferente.

Los estudios de la UIA muestran un estancamiento de la industria y el freno del empleo en un sector que representa el 20% de la ocupación total privada. 

Según la entidad, la actividad manufacturera acumuló una caída del 2,1% en el primer cuatrimestre y no crece desde el 2012. Por ello, 6 de cada 10 ejecutivos no prevén expandir su dotación de empleados en el corto plazo.

Hasta los economistas K admiten que las fábricas funcionan con la "chimenea apagada". Un estudio de la Gran Makro indica que la producción cayó 1,8% en los primeros cuatro meses, afectada por el retroceso del rubro automotriz.

"Lo preocupante es que todavía la capacidad instalada se encuentra en el 66,7% de su utilización en el primer trimestre del año, nivel por debajo del mismo trimestre del 2009", reconoció el think tank kirchnerista.

En conjunto, estos datos implican que los establecimientos industriales redujeron su nivel de actividad y paralizaron un tercio de sus maquinarias, lo que en algunos sectores se tradujo en la baja de turnos, recorte de horas extra y suspensiones.

"El crecimiento del empleo lo sostiene el sector público, pero la economía no está repuntando con lo cual las empresas, más que tomar nuevo personal, están ajustando sus plantillas", dijo a este medio Nuria Susmel de la consultora FIEL.

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