Viernes 23 de Septiembre de 2016 06:31:00

Entre la ansiedad del Gobierno y la cautela de los empresarios: cómo es el proceso antes de decidir inversiones productivas

23-09-2016 El Gobierno insiste en la necesidad de que el empresariado confíe en la Argentina, pero los procesos estándar que manejan las compañías para tomar decisiones productivas de largo plazo no se doblan para cumplir con esas expectativas

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Hacia el cierre del Foro de Inversiones y Negocios que la gestión de Mauricio Macri desarrolló la semana pasada, los funcionarios parecían ansiosos de comunicar el cumplimiento de la demorada promesa de campaña sobre la "lluvia de inversiones"

Juan Procaccini, de la Agencia de Inversiones del Gobierno, aseguró que esa entidad lleva registrados u$s30.000 millones en anuncios realizados desde diciembre.

Para el ministro de Producción, Francisco Cabrera, en cambio, los compromisos hasta el cierre del evento realizado en el Centro Cultural Kirchner (CCK) llevaron la cuenta hasta u$s40.000 millones.

Se sumarían otros desembolsos cuyo valor aún no se especificó, como los que confirmaron Siemens y Dow Chemical oportunamente.

Si bien por ahora estos valores representan una mera "llovizna" en lugar del derrame que muchos de los votantes del cambio esperaban, se estima que será un indicador sobre planes que se puedan concretar en el futuro.

Se trata, como es muy común escuchar en estos días, de la brecha entre las expectativas y los plazos de la economía.

"Todo el mundo cree que las decisiones de una inversión productiva se toman en forma inmediata. Todo lo contrario. Llevan un análisis muy detallado, así como tiempo de elaboración", dijo al respecto Daniel Vardé, Socio Líder de FAS de Deloitte.

"El Gobierno estaba convencido de que con el cambio de rumbo, vendrían rápidamente. Tal vez mostró demasiado optimismo. La realidad es que con las dificultades que tuvieron los inversores en el pasado, no era algo que se iba a lograr de un día para el otro", opinó.

Los especialistas se cansan de repetir que, tras 12 años de un modelo más cerrado y con el "track record" de la Argentina en materia de reglas cambiantes, es muy difícil que una mera renovación de autoridades provoque una ola repentina de confianza.

"Uno de los grandes desafíos de nuestro país al iniciar este proceso, es venir de una economía doméstica donde la forma de hacer negocios era muy diferente de lo que requiere este paradigma liberal actual", apuntó al respecto Laura Matta, Directora de Nuevos Negocios de Kroll.

Pero más allá del análisis teórico, el apremio por la llegada de capitales no es un capricho respecto del cumplimiento de la promesa electoral.

Este reclamo se hace oír desde distintos sectores sociales con la urgencia que proviene de la necesidad de reactivar una economía en recesión, generando empleo y potenciando el consumo.

Claro que las empresas no doblegan sus decisiones de negocios a los reclamos sociales ni a las obligaciones políticas. ¿Cuánto demoran entonces las compañías en definir estos desembolsos?

Todo depende del tipo de apuesta. La inversión financiera es prácticamente inmediata. La primera en reaccionar ante cualquier cambio de las condiciones del mercado.

De hecho, ya se denota el optimismo de este sector en el mercado de empleo, donde se espera que las empresas incorporen personal antes de fin de año.

Fuera de ese sector, Ignacio Aquino, Corporate Finance Partner de PwC, analizó que para las operaciones que tomen forma de transacciones (por ejemplo, la compra de empresas locales) se estima generalmente una demora de entre seis y ocho meses como mínimo.

En esos casos, asegura, "depende de los tiempos de la negociación, además de las aprobaciones necesarias para ingresar al país".

Para otra modalidad, que implica construir una compañía desde cero ("green field") es más complejo establecer plazos. Varía de acuerdo a cada industria, los resultados de los estudios ambientales, de factibilidad, impositivos, permisos que haya que obtener, etc.

Cada uno de esos análisis demora alrededor de un trimestre o más, a lo que se suma también la obtención de obtener permisos y autorizaciones del caso.

Por sectores
No hay un consenso sobre un período estándar que se pueda tomar como parámetro sobre plazos de inversiones para todos los sectores productivos y tipos de empresa.

"Es difícil de estimar ya que, entendemos, no es sólo una cuestión técnica y operativa sino que aún está en una etapa política este proceso", sugirió la directiva de Kroll.

"Algunas inversiones están más cercanas -porque provienen de fondos, compañías o personas que han invertido en mercados similares- y en esos casos, los tiempos claramente se acortan", dijo para dar algunas pistas sobre cómo podrían arrancar los procesos.

En este sentido, para Aquino, algunos de los sectores que se mostrarán más activos serán los de agronegocios, minería, energía e infraestructura.

Además de las finanzas, la construcción es uno de los sectores que rápidamente pareció reactivarse a partir de los incentivos como el "blanqueo" de capitales y la salida del cepo cambiario.

Pero incluso así, según Juan Ignacio Pérez Aguilera, director de Nuevos Negocios de CAESTTA, firma especializada en inversiones inmobiliarias y manejo de private equity, habrá que esperar para que se movilicen cifras de cierta envergadura.

"La actividad ha mejorado bajo el nuevo contexto. Sin embargo, el mercado aún está expectante y las espera de cómo reacciona la economía. Existen muchas consultas pero falta concreción", afirmó.

Y agregó que los proyectos de real estate son a largo plazo, con lo cual deben analizarse muchos factores a la hora de encarar una iniciativa en este sector.

Por el contrario, en otras industrias ya se percibe interés en ampliar las inversiones.

Aníbal Carmona, presidente de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (CESSI) destacó que en este sector desde que se toma la decisión hasta que se materializa con las incorporaciones del talento proyectado, pueden pasar desde 3 meses a un año.

Debido a que se trata de una industria de mano de obra calificada, depende de la cantidad de puestos de trabajo que se estiman crear. "Por ejemplo, más de 100 trabajos nuevos, entre logística y proceso de incorporación pueden llevar más de 6 meses", ejemplificó Carmona. 

En este sentido, el CESSI proyecta la generación de alrededor de 7.000 empleos nuevos para este año. 

Más allá de la actividad de la que se trate, otro de los factores que influencia la demora o aceleración de las definiciones es la ubicación de la empresa en cuestión.

Las multinacionales tienden a tener procesos estandarizados y muchas veces rígidos, que se dirigen desde las casas matrices. "Se rigen por principios distintos y por normativas que hay que cumplir si queremos 'jugar el juego internacional'", dijo Matta.

La familiaridad con las particularidades del mercado también es un punto diferencial.

"La empresa local toma las decisiones con sus dueños o accionistas conociendo bien al país. En cambio, en las multinacionales, no importa el rango del ejecutivo que tengan, éste no tiene la autonomía para decidir", explicó Vardé.

En estos casos, además se hace competir al proyecto con otros en al menos dos o tres países más. Entonces entran en juego las estrategias globales que posee la corporación, lo que conlleva un mayor grado de análisis.

Para Aquino, sin embargo, cuando se trata de inversiones con miras a largo plazo, no existen grandes diferencias de tiempos y procesos entre multinacionales y empresas argentinas.

"En una transacción los plazos son similares, dependen de las condiciones que vendedor y comprador puedan negociar, y los estudios que requieran sobre la compañía que se quiere adquirir", apuntó.

Es en desembolsos menores, por ejemplo en el armado de un fideicomiso, en los que las compañías pueden saltearse pasos del famoso due diligence y acelerar los tiempos.

No es siempre un proceso más sano. "Ponerse en compliance con los organismos reguladores internacionales es fundamental para que ejecutivos internacionales puedan tomar decisiones, y eso puede llevar tiempo", añadió la directiva de Kroll.

Las "debidas diligencias" que deben concretar las compañías para pensar en estos desembolsos involucran, como es lógico, procesos legales y contables.

"Pero éstos dicen poco sobre el verdadero trasfondo de quien es la empresa o persona con quien se van a involucrar", aseguraron desde Kroll, y recomendaron además conducir un due diligence reputacional de las personas físicas o jurídicas involucradas.

De manual
En donde los discursos de los especialistas divergen es en los criterios que se ponen en juego a la hora de evaluar estos planes.

Muchos de los expertos en estrategia de negocios aseguran que la tasa de retorno más valiosa es la que dictamina, por ejemplo, el lugar al cual se destina una inversión productiva o el ingreso a un mercado particular.

"Hay una vieja ecuación que tiene que ver con riesgo y retorno, que van de la mano. En proyectos de alto riesgo, se espera que tengan altos márgenes también. Todo depende de lo que el inversor quiere asumir", ejemplificó el socio de PwC.

Otros expertos ponderan otra escuela, que prioriza la valoración del clima de negocios. "Los inversores extranjeros lo analizan con intensidad y es un factor que se considera mucho", continuó el ejecutivo de Deloitte.

¿Qué compone ese clima? Básicamente tener condiciones aptas para la inversión, seguridad jurídica, reglas de juego claras.

"El factor clave es la previsibilidad. Hay empresas que invierten en China, y allí no hay un buen clima pero las reglas de juego son las mismas desde hace años", aportó Carmona.

El entorno jurídico y financiero es el que resaltó también Pérez Aguilera: "Es necesario construir un marco de seguridad que reduzca la incertidumbre y permita a las empresas pensar en proyectos en activos más duros y a largo plazo".

Y agregó en particular sobre el negocio inmobiliario, que "implica periodos de repagos prolongados, con lo cual, es fundamental contar con reglas claras y estabilidad económica en el país donde se busca invertir".

Más allá de lo que digan los manuales de negocios, los criterios varían, generalmente, de acuerdo a las prioridades de los inversores.

¿Qué puede estar esperando éstos? Los analistas de Kroll evalúan que hay dos cosas que deben garantizarse a la comunidad inversora: una debida diligencia que no arroje alarmantes "red flags", y una clara y contundente lucha hacia la transparencia.

De hecho, en el último Reporte Global de Fraude de Kroll, América latina lideró el ranking de las regiones en las que las empresas se veían más disuadidas a realizar inversiones, debido a la percepción de altos indicies de corrupción (por encima de los de Europa Oriental y África)

Con optimismo


Las firmas que ofrecen servicios de análisis de riesgo y planificación suelen notar rápidamente cuando se está por producir un vuelco en la estrategia de las empresas en un determinado mercado. 

Como conocen bien el panorama local, son las primeras que las compañías llaman en caso de estar analizando desembolsos o proyecciones de negocios a largo plazo.

En este caso, el dato positivo es que todos los analistas consultados por este medio aseguraron que hace poco el teléfono empezó a sonar de nuevo.

"En estos últimos nueve meses la actividad y las consultas han crecido enormemente. Muchos están viendo proyectos e inversiones y estamos con muchos procesos de due diligence, como hacía tiempo no teníamos", reflexionó por su parte Vardé.

El ejecutivo de Deloitte ve con buenos ojos el futuro de la economía local, "si el gobierno lleva adelante el plan de infraestructura que ha lanzado, contiene la inflación y logra despegar el consumo como está ocurriendo ya en algunos indicadores en agosto".

En PwC denotan que hay una real vocación de mirar nuevamente al país: "Estamos teniendo reuniones que antes no teníamos, recibiendo gente del exterior, consultas de inversores y hay fondos que antes no invertían en el país y ahora lo están haciendo", expresó Aquino.

Y al ser consultado si los recientes anuncios no son proyectos que ya se tenían en carpeta a la espera de un nuevo rumbo económico, contestó: "Puede ser que haya de ambas cosas, pero vemos algunas que, si no hubiera habido un cambio de Gobierno, no hubieran aparecido".

Incluso desde Kroll, donde prefirieron ser más cautos a la hora de opinar, aseguran que están recibiendo más consultas y propuestas de trabajo aunque con cierta "timidez, que también esperábamos".

"En procesos como el que nosotros vivimos, hay una instancia intermedia entre el cambio de rumbo y el arribo de las inversiones, y es donde aún estamos", reflexionó al respecto Matta.

"La comunidad internacional, creemos, aún está estudiando el fortalecimiento de la posición política del Gobierno y de sus instituciones, que son quienes deberán generarles las garantías eventualmente", sentenció.

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