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Por el plan "computadoras baratas", Tierra del Fuego reduce precios y anuncia el fin de la producción local

06-12-2016 En la isla están produciendo las últimas portátiles con los componentes que tienen en inventario. El objetivo es liquidar el stock remanente antes de que entre en vigencia la anulación de aranceles para importación. Aseguran que los valores de venta al público están bajando entre 15% y 20% 
Por Andrea Catalano
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Las plantas dedicadas a la producción de computadoras portátiles y que están instaladas en Tierra del Fuego ya tomaron la decisión de dejar de fabricar computadoras.

En estos momentos, están saliendo de las líneas de montaje las últimas notebooks, con los componentes que se llegaron a importar hasta hace unos meses atrás.

En paralelo, estos equipos que se están ensamblando ya están llegando a la cadena de comercialización con precios que están entre un 15% y un 20% por debajo de los que se manejaban hace escasas semanas.

En definitiva, un claro síntoma de liquidación de stock. 

La determinación de las plantas ubicadas en el polo fueguino de dejar de enfocarse en el segmento de computadoras portátiles responde a la decisión del Ministerio de Producción, conducido por Francisco Cabrera, de bajar los aranceles de importación de 35% a 0% de este tipo de productos -a los que se suman tablets y PC de escritorio.

El objetivo es que estos productos lleguen a los consumidores a precios más bajos.

Si bien la medida comenzará a regir a partir de marzo de 2017, las compañías decidieron dejar de integrar estos dispositivos lo antes posible dado que el mercado ya está a la espera de los equipos importados a valores más económicos. 

Al trazar un “mapa” de la producción nacional de portátiles se observa que un 20% de los dispositivos salen de las líneas de montaje ubicadas en el sur del país. 

Según los últimos datos disponibles, en 2015 se produjeron en la isla unas 385.000 portátiles. El punto de mayor apogeo había tenido lugar en 2013, cuando se llegaron a superar los 1,3 millones de equipos. 

En este marco, los productores de Tierra del Fuego recibieron otra noticia en los últimos días: desde el Ministerio de Cabrera les confirmaron que el régimen de beneficios impositivos se mantendrá hasta el año 2023, tal como figura en la ley que brinda los beneficios fiscales a quienes se instalen en ese lugar.

Es decir, tendrán siete años para mejorar sus procesos internos, su competitividad y, luego, deberán desempeñarse como fabricantes pero ya sin las exenciones que introdujo la administración kirchnerista. 

La decisión de dejar de fabricar computadoras en la isla afectará a unos 500 trabajadores dedicados sólo a esa tarea, que culminará a fines de diciembre. Sin embargo, desde las compañías alcanzadas por la medida estiman que estos empleados podrán ser reubicados en otras líneas de producción.

Para enero, las fábricas dedicadas exclusivamente a estas líneas de productos estarán cerradas. Desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) destacaron a iProfesional que esperan que para febrero, cuando se reinicie la actividad en la isla, la situación de esos 500 trabajadores esté resuelta

Para la isla, la decisión de anular los aranceles de importación causó sorpresa y preocupación, pero los empresarios confían en que tenga un impacto negativo acotado. 

Cabe destacar que el 90% de la facturación de las empresas fueguinas de electrónica proviene del ensamblado de televisores, celulares y equipos de aire acondicionado.

Son estos tres segmentos los que sostienen a la mayor parte de los 11.000 empleos directos que existen en la zona.

Dudas por los precios
De acuerdo con datos brindados por el equipo de Cabrera, hoy una computadora cuesta en el país un 50% más que en Chile, en promedio. Si el comparativo se traza con Estados Unidos, la brecha es del 175%. 

En este contexto, el secretario de Comercio, Miguel Braun, afirmó que el objetivo oficial es que los valores en el mercado doméstico se acerquen más a los que están actualmente vigentes en el país trasandino.  

Sin embargo, los empresarios tienen dudas de que esto ocurra únicamente con la anulación de los derechos de importación. 

"La verdad es que no sabemos cómo hicieron el cálculo en el Gobierno. Si se baja el arancel del 35% a un producto terminado, no entendemos de qué manera se achicará a la mitad el precio de venta al público", señalan desde AFARTE.

Paralelamente, desde la entidad confirmaron que en el caso de los últimos equipos que se vienen produciendo en el sur del país ya están registrando bajas del 15% al 20%. 

Cabe destacar que el precio de la electrónica de consumo en la Argentina no está conformado sólo por el valor al que salen de las plantas ubicadas en Río Grande. La logística, la financiación y los márgenes que aplica el retail son componentes de peso que también hacen al valor final.

Las más complicadas
Distinta es la situación de parte de las empresas que integran computadoras, de escritorio y portátiles, en la parte continental, es decir, por fuera de Tierra del Fuego. 

Estas Pymes -ubicadas mayormente en Ciudad de Buenos Aires, el Conurbano y Rosario- son las más complicadas porque:

-En primer lugar, no tienen los beneficios impositivos con los que sí cuentan las plantas fueguinas.

-Además, se dedican exclusivamente al segmento de las portátiles y tienen escaso margen para reconvertirse

En cuanto al impacto sobre el empleo, las versiones difieren: desde el Gobierno aseguran que son menos de 5.000 trabajadores. En cambio, desde la Cámara Argentina de Máquinas de Oficina, Comerciales y Afines (CAMOCA) afirman que se destruirán cerca de 10.000 puestos, entre directos e indirectos. 

Sergio Airoldi, CEO de Air Computers, una de las empresas que integra portátiles en el continente, reconoce que "es necesario bajar los precios de la tecnología en Argentina".

Sin embargo, advierte que "esta medida generará un movimiento abrupto en la economía de las empresas del sector tecnológico y, lo que es más grave, en los trabajadores, perdiéndose 4.000 puestos de trabajo directos, y otros 5.000 indirectos". 

El directivo coincide con la visión que hoy reina en Tierra del Fuego, vinculada con lo difícil que será propiciar una baja del 50% únicamente apelando a una anulación de los derechos de importación. 

"La quita de aranceles no permitirá reducir los precios a la mitad, como sostiene el Gobierno. Como máximo, se logrará una reducción de entre el 15% y el 20%", agrega Airoldi. 

"Sumado a esto, nos parece poco estratégico que la medida se centre sólo en las notebooks, mientras que los smartphones, que es el producto con mayor demanda y de mayor consumo en Argentina, continuarán costando el doble que en cualquier otra parte del mundo", señala Airoldi. 

En tanto, Carlos Suaya, presidente de Banghó, una de las empresas afectadas y que cuenta con dos plantas (una en Capital y otra en el Gran Buenos Aires) advierte que "con un arancel del 0% de importación nos fundimos"

"Nos parece bien que abran la economía, porque la importación ayuda a contener los precios internos. Pero cuando se pone un arancel cero con un país como China, directamente desaparecemos. Es verdad que somos caros pero tiene que con el costo privado y también con el peso de los impuestos. En estas condiciones es imposible invertir y organizarnos", sostiene. 

"Es obvio que con arancel no tenemos ninguna chance. Es estúpido pensar que podés fabricar algo en el país. Nosotros éramos importadores y hace cuatro años nos pusimos a producir. Primero ensamblábamos pero con el tiempo fuimos agregando mucho valor y capacitación", agrega.

Cabe destacar que las empresas nucleadas en CAMOCA le habían llevado al Gobierno una propuesta por la cual se comprometían a reducir precios pero con una condición: que Producción redujera los derechos de exportación del 35% al 16%

Sin embargo, el macrismo no consideró este plan y anunció que los aranceles iban a pasar al 0%. 

Desde CAMOCA (al igual que en el caso de Tierra del Fuego) aseguran que hay empresas que también están armando equipos con los últimos componentes que se importaron y que están largando al mercado notebooks, tablets y computadoras de escritorio con rebajas del orden del 20%.

La idea de estas plantas es liquidar los inventarios y prepararse para hacer frente al pago de eventuales indemnizaciones.

Sin embargo, aclaran que hay otras compañías, más orientadas al segmento corporativo, que tienen pensado mantener sus puertas abiertas y resistir ante el nuevo escenario. 

"La verdad es que el ritmo de ventas, con esta reducción de precios y el Ahora 18 que lanzó el Gobierno para la compra de dispositivos nacionales, ha mejorado bastante. El problema es que una vez que pasen las fiestas de fin de año, si no se toma una decisión oficial de último minuto, habrá empresas que van a tener que cerrar", concluyen desde la cámara. 

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