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Sobrestock de televisores, desplome en aires acondicionados y celulares: Tierra del Fuego, en su peor momento
24-02-2017 El plan para renovar los smartphones, por ahora suspendido, apenas ayudó a impulsar la fabricación un 6%. La suba de la tarifa eléctrica afectó mucho a los equipos de climatización. Ahora se suma el plan "Precios Transparentes", que generó confusión y provocó un bajón en ventas minoristas
Por Juan Diego Wasilevsky
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El polo tecnológico de Tierra del Fuego atraviesa su peor momento en más de una década: en medio del debate sobre hasta dónde se justifica sostener una industria sustitutiva de importaciones, ve empeorar sus números de forma dramática.

En los buenos tiempos, de las líneas de montaje llegaron a salir 1,3 millones de computadoras portátiles. Sin embargo, eliminada la barrera tributaria, los equipos fueguinos ya no tienen chances de competir con los que llegan desde China.

A medida que se acumula el stock y que aparecen anuncios de una mayor apertura comercial a la competencia importada, la tensión sube y el futuro se torna altamente incierto.

Según datos de la Unión Obrera Metalúrgica, el año pasado se perdieron en la isla 6.000 empleos y ahora están en riesgo otros 10.000. La dirigencia sindical anunció que se evalúa la toma de plantas como medida de protesta.

Pero los problemas no se agotan con las medidas de apertura arancelaria. En este momento hay algo incluso más preocupante que el caso puntual de la quita de incentivos para la fabricación de notebooks y tablets: el bajón del consumo en el mercado interno.

Si bien en enero se había registrado un tibio repunte, no alcanzó para compensar el durísimo 2016 que les tocó atravesar a las empresas fueguinas. Para colmo de males, desde Fedecámaras, advirtieron que en lo que va de febrero se registró un descenso en la demanda, producto de la implementación del plan "Precios Transparentes", que terminó encareciendo los precios financiados en cuotas.

Si bien ahora se espera que los programas de hasta 50 cuotas que están empezando a desplegar los bancos públicos ayuden a traccionar el consumo, las empresas radicadas en el polo fueguino alertan por los altos niveles de capacidad ociosa -de hasta el 50%- que están enfrentando, a causa del desplome de las ventas y del elevado sobrestock en algunas categorías.

La situación más preocupante la atraviesan las compañías que fabrican equipos de aire acondicionado: según Federico Hellemeyer, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (Afarte), 2016 cerró con una producción total de 1,1 millón de unidades.

"La demanda está planchadísima", afirma el directivo, en diálogo con iProfesional. Cabe destacar que en 2015 se habían producido en la isla 1,8 millones. Esto implicó un derrumbe de casi 40 por ciento.

Carrier es una de las marcas líderes en el negocio de estos equipos para uso doméstico y compite por una porción del mercado con otros grandes jugadores como Newsan y LG.

Hay muchos factores que están incidiendo en la contracción de este segmento, de acuerdo con Hellemeyer: en primer lugar, la política tarifaria con la que ha venido avanzando el Ministerio de Energía.

"La suba del costo de la electricidad sin dudas impactó negativamente en la demanda de estos aparatos", sintetiza el presidente de Afarte.

El directivo también suma como un factor clave "la mala situación económica en general", luego de un año en el que el poder adquisitivo de los argentinos cayó entre un 6% y un 7%.

Desde una empresa afectada señalan a iProfesional que también el problema viene de arrastre de la época kirchnerista: "En 2015 se habilitó una enorme cantidad de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI) que estaban frenadas y hubo una gran sobreproducción concentrada en pocos meses".

Luego, influyó que muchas compañías "sobreestimaron el crecimiento del mercado para el 2016 y esto terminó provocando un parate que se arrastra hasta hoy".

El desplome de la producción de este tipo de equipos no sólo es una muestra de la caída del consumo en general. También es un síntoma del cambio de política económica. 

Es decir, una nueva visión luego de años en los que el kirchnerismo celebró los continuos récords en materia de venta de aires acondicionados como un símbolo de ascenso social, en un contexto de tarifas congeladas y millonarios subsidios a la energía.

Sin embargo, el sinceramiento del costo de la electricidad terminó por sepultar ese boom.

Celulares, lejos del récord
Otro rubro que está sufriendo de lleno el bajón del consumo es el de los teléfonos móviles.

Según datos de Afarte, en 2015 se habían producido 11,9 millones de equipos.

En 2016, las empresas instaladas en la isla fabricaron apenas 9 millones de unidades, lo que representó una fuerte caída del 25 por ciento.

Según Hellemeyer, esos 2,9 millones de teléfonos que dejaron de producirse son consecuencia, en gran medida, del flagelo del mercado negro.

"Estamos sufriendo un durísimo golpe por el lado del contrabando. El año pasado ingresaron 2,5 millones de equipos. Es un número importantísimo, que equivale a casi un tercio de lo que aporta la industria nacional", afirma el directivo.

El dato no es fruto de una especulación sino que surge de estadísticas reales: cada aparato cuenta con un código, una suerte de "huella digital" que se activa en cuanto a un celular se le coloca el chip y comienza a funcionar.

Así, al cruzar datos, esto permite saber si se trata de uno que fue producido en Tierra del Fuego, si fue importado legalmente y pagando los aranceles e impuestos correspondientes o si entró al país de manera irregular.

De acuerdo con un estudio de la Cámara de Agentes de Telecomunicaciones Móviles (Catema), cada smartphone que ingresa ilegalmente al mercado argentino tiene un valor promedio cerano a los u$s200.

De estas cifras se desprende que el contrabando de teléfonos móviles actualmente representa un negocio cifrado en cerca de u$s500 millones anuales.

"Este comercio en negro es muy negativo. Poder incorporar esos 2,5 millones de equipos ilegales a nuestras líneas de producción significaría más empleo en Tierra del Fuego", señala Hellemeyer.

La caída del 25% en los niveles de fabricación local también deja al descubierto lo poco que ayudó a traccionar el plan de "celulares baratos" que impulsó el macrismo y que, según afirmó el propio Presidente en su discurso de lanzamiento, iba a propiciar una "verdadera revolución" para las telecomunicaciones.

Según cifras oficiales que se dieron a conocer apenas se implementó la iniciativa, en la Argentina había 7,7 millones de equipos 4G, mientras que se registraban 15 millones de teléfonos que no cumplían con el nivel de tecnología actual (8 millones funcionaban bajo la red 2G y otros 7 millones lo hacían con 3G).

Tal como comunicó el Gobierno en su momento, por medio de este programa se proyectaba "llegar a los 16 millones de dispositivos nuevos" en el término de un año.

El Plan de Acceso a Internet Móvil (PAIM) parecía muy tentador, dado que ofrecía smartphones nacionales con tecnología 4G a $2.200, con la posibilidad de pagarlos en 12 o 18 cuotas fijas.

Sin embargo, durante los poco más de seis meses que rigió el programa -que ahora está suspendido por la irrupción de "Precios Transparentes", que obligó a renegociar los términos del acuerdo-, se lograron comercializar tan sólo 750.000 equipos.

Además, según supo iProfesional, no toda esa demanda se tradujo de manera directamente proporcional en más producción.

Se estima que en 2016 el plan ayudó a incrementar la fabricación en apenas medio millón de unidades, mientras que poco más de 200.000 eran en realidad un remanente.

"En 2016 se generaron más de 9 millones de teléfonos. Es decir que el plan del Gobierno sólo contribuyó en un 5,5% de ese total. No es muy alentador", afirma un reconocido consultor del mercado informático que pidió off the record.

"La realidad es que gran parte de las unidades que nutrieron la oferta eran equipos que no tenían salida", agrega.

El experto señala que "la iniciativa tuvo buenas intenciones, pero hay una realidad: por el precio que pretendía el Gobierno era imposible ofrecer modelos de alta gama. Y muchos usuarios se vieron decepcionados al ver los celulares que estaban disponibles".

"Hubo muchos se volcaron por estos teléfonos por el bajo valor. Pero todavía, gran cantidad prefiere quedarse con su unidad 3G porque tiene más prestaciones que un equipo 4G nuevo pero de baja gama", recalca.

Televisores: alerta por elevado sobrestock
En el caso de los televisores LED, la situación a primera vista no luce tan dramática: 2016 cerró con una producción de 3,1 millones de unidades, una cifra similar a la del 2015, según señalan desde Afarte.

La demanda en el canal minorista ayudó a evitar un desplome como en el resto de las categorías, principalmente gracias a la baja de precios.

"Hoy es posible encontrar unidades que están incluso más baratas que en el Mundial 2014, pese a la inflación acumulada", señala el consultor.

Sin embargo, hay un dato que preocupa: el volumen de inventario llegó a un nivel que genera inquietud.

"La producción se sostuvo pero notamos que la demanda empezó a detenerse un poco. De hecho, empezamos a detectar que hay un stock de medio millón de equipos. Es una luz amarilla que puede complicar el panorama el día de mañana", sintetiza Hellemeyer.

Pese a este panorama poco alentador, desde Afarte se mostraron confiados en que, superado el desconcierto inicial que generó en algunos consumidores, el plan "Precios Transparentes" podrá ayudar a traccionar la demanda.

"Era necesario sincerar el costo de financiamiento. Había que hacerlo. Creemos que va incrementar el nivel de competencia entre bancos y tarjetas de crédito por ofrecer las mejores condiciones", señala Hellemeyer.

En ese sentido, afirma que "con la aparición de los planes de 50 cuotas que están lanzando las entidades públicas ya están generando un incentivo que obligará al resto a tener que adaptarse. Confiamos en que esto va a terminar beneficiando a los consumidores y traccionando ventas".

Incluso desde Fedecámaras -que advirtieron por el bajón inicial del plan "Precios Transparentes"- destacaron que el financiamiento a largo plazo tendrá un impacto positivo.

Sin embargo, desde Afarte se muestran cautos a la hora de pronosticar una recuperación sostenida del mercado tecnológico: "Todavía estamos expectantes. Es necesario que haya más señales económicas".

Lo que más preocupa a las empresas fueguinas está relacionado con la evolución de tres variables clave: inflación, salarios y empleo.

En la medida en que -como prevé el Gobierno-, se recupere el poder adquisitivo y se reactive el mercado laboral, el mercado podrá dejar atrás un año que fue realmente complejo.

 

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