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Iba a ser una revolución, terminó en bluff: por qué falló el plan canje para vender celulares 4G "Made in Argentina"

21-02-2017 Hasta el mes de enero, justo antes de que se suspendiera, se habían comercializado unos 750.000 equipos. La cifra estuvo lejos de los 8 millones de teléfonos que pretendían renovarse. Descontadas las unidades en stock, contribuyó con menos del 6% del total fabricado
Por Juan Diego Wasilevsky
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Corría el mes de julio de 2016 cuando el presidente Mauricio Macri presentó el ambicioso Programa de Acceso a Internet Móvil (PAIM).

El mismo se lanzó con el objetivo de renovar el parque de equipos con unidades adaptadas a la red 4G. 

Según cifras oficiales que se dieron a conocer en ese entonces, en la Argentina se registraban 7,7 millones de smartphones 4G, mientras que se registraban 15 millones de teléfonos que no cumplían con el nivel de tecnología actual (8 millones funcionaban bajo la red 2G y otros 7 millones lo hacían con 3G). 

El "gancho" al que apeló el Gobierno parecía más que tentador: a través del PAIM se ofrecerían smartphones nacionales con tecnología 4G a $2.200, con la posibilidad de pagarlos en 12 o 18 cuotas fijas. 

"El plan será una verdadera revolución porque volverá a ponernos a la altura de los mejores países de la región en materia de comunicación", afirmó Macri durante el discurso. 

“Las empresas del sector han decidido apostar por la Argentina; creen que juntos podemos crecer y progresar”, agregó el Jefe de Estado. 

"Aún hay más de ocho millones de argentinos que no pudieron pasar de los teléfonos de segunda generación a los de cuarta generación para poder estar conectados a todo lo que tiene que ver con el mundo de Internet, que es entretenimiento, comunicación y trabajo”, remarcó Macri. 

“Por eso, agradecemos a las empresas que han entendido la importancia de lo central que era este programa y han decidido acompañar permitiendo el canje de esos ocho millones de celulares por equipos de última generación con precios accesibles y financiamiento”, detalló el Presidente.

Sin embargo, durante los poco más de seis meses que rigió el programa –que ahora está suspendido por la irrupción de “PreciosTransparentes”, que obligó a renegociar los términos del acuerdo-, se lograron comercializar tan sólo 750.000 equipos. 

En primer lugar, se trata de una cifra que está lejos de los objetivos planteados inicialmente por el Gobierno

El segundo punto es su escaso impacto a nivel productivo: según supo iProfesional, uno de los problemas es que no toda esa demanda se tradujo de manera directamente proporcional en una mayor actividad

Se estima que el plan ayudó a incrementar la fabricación en apenas medio millón de unidades, mientras que más de 200.000 equipos eran en realidad un remanente

“Si se tiene en cuenta que en 2016 se produjeron más de 9 millones de teléfonos en la isla, esto implica que el plan sólo contribuyó en un 5,5% de ese total. No es una cifra muy alentadora”, señaló un reconocido consultor del mercado informático que pidió off the record. 

“La realidad es que gran parte de las unidades que nutrieron la oferta eran equipos que no tenían mucha salida. De alguna manera, las empresas lo utilizaron para sacarse stock”, agregó. 

El experto señala que “la iniciativa tuvo buenas intenciones, pero hay una realidad: por el precio que pretendía el Gobierno era imposible ofrecer modelos de alta gama. Y muchos usuarios se vieron decepcionados al ver los celulares que estaban disponibles”. 

“Hubo muchos se volcaron por estos teléfonos por el bajo valor. Pero todavía, muchos otros prefieren quedarse con su unidad 3G porque tiene más prestaciones que un equipo 4G nuevo pero de baja gama”, recalca. 

Las características de los aparatos de telefonía móvil que participaban del programa contaban con una pantalla de 4,3 pulgadas, procesador dual-core, cámara trasera y frontal, 512 megabytes de memoria (RAM) y unos 4GB de almacenamiento interno.

Por Juan Diego Wasilevsky - juandiego@iprofesional.com

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