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La calculadora electoral de Macri: por qué cree que su bancada parlamentaria puede pasar los 100 diputados
26-03-2017 Arriesga casi la mitad de sus bancas pero, a pesar del contexto económico, confía en lograr un buen resultado porque en 2013 no compitió en territorio bonaerense, que ahora es gobernado por María Eugenia Vidal. Sin embargo, los números no le dan para lograr el quórum propio en ninguna cámara
Por Sebastian Albornos
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Sale humo de las calculadoras en los comités de campaña. Aunque para la mayoría de la población el clima electoral todavía no se sienta, lo cierto es que tanto el Gobierno como la oposición están en momentos definitorios sobre la estrategia a adoptar para las legislativas.

Todos sacan cuentas sobre cómo quedará afectada la representación parlamentaria de cada fuerza.

Estos cálculos relativizan la cuestión de cuándo se puede hablar de victoria y cuándo de derrota en una elección de este tipo.

Desde el punto de vista del impacto político, lo que vale es salir primero. Pero, desde la óptica parlamentaria, hay posibilidades de que, aun en un segundo lugar se pueda incrementar la fuerza política en el Congreso.

Esto ocurre porque las bancas que se renuevan son las que habían sido electas en 2013, de manera que, con tener una mejor performance que en aquella oportunidad, ya se lograría el objetivo.

Es así que, para el macrismo, que en 2013 estaba focalizado en la Ciudad de Buenos Aires, hay una fuerte posibilidad de ampliar la bancada parlamentaria, aun cuando no tenga el primer puesto en los comicios.

A pesar de que la imagen del presidente Mauricio Macri y la intención de voto a Cambiemos han sufrido una caída abrupta en los últimos meses, la esperanza radica en la posibilidad de llegar al centenar de diputados y a la veintena de senadores a partir del próximo 10 de diciembre.

Es que en el 2013, el PRO no presentó lista propia de diputados en la provincia de Buenos Aires. Prefirió centrar sus recursos en la Ciudad y en otras provincias y deslindó la responsabilidad de transformarse en oposición del kirchnerismo a Sergio Massa.

En esa oportunidad, para apoyar al líder del Frente Renovador, logró meter unos pocos nombres en la lista del tigrense.

De esta manera, el PRO sólo pone en juego 14 bancas en todo el país. Este año, en tanto, debe refrendar 41 bancas en la cámara baja.

Veinticinco de las mismas corresponden a la Unión Cívica Radical, que había tenido una pobre elección en territorio bonaerense en 2013, obteniendo solamente dos bancas. La UCR pidió lugares preponderantes en las listas para no perder representación. Si repite la elección de 2015, Cambiemos obtendría unas 12 bancas en la provincia gobernada por la exvicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal.

En la actualidad, el interbloque liderado por Macri cuenta con 87 diputados nacionales, de los cuales 42 corresponden al PRO, igual suma que los pertenecientes a su principal aliado, la UCR. Los tres restantes son de la Coalición Cívica, espacio liderado por Elisa Carrió.

Las esperanzas de elevar el número de representantes son muchas, ya que si repite el 34,7% que obtuvo a nivel país en la primera vuelta de las elecciones de 2015 podrá sumar una decena de representantes en la cámara de Diputados. En el Senado, en tanto, sumaría 7 escaños.

Quedaría, de todos modos, muy lejos del quórum de 129, umbral al que tampoco llegaría con sus aliados eventuales. En el cálculo más optimista para el oficialismo, ese sector arrimaría otras 15 voluntades.

De poder superar el centenar de legisladores, Cambiemos dejará de depender en parte de las negociaciones que tenga con los bloques de la oposición "responsable", como el Frente Renovador de Sergio Massa, y el bloque Justicialista de Diego Bossio.

En el Gobierno son cautos y no quieren hacer muchos números todavía, pero de acuerdo a lo que las fuentes le indicaron a iProfesional, deberán mantener el diálogo porque ni siquiera un triunfo contundente les permitirá controlar alguna de las cámaras, que permanecerán en poder de la oposición.

En el contexto más optimista, quedando cerca del 50%, podría obtener alrededor de 60 lugares y tendría un espacio próximo a los 110 legisladores. De todas maneras, aún se encontrarían lejos de los 129 necesarios para lograr el quórum necesario que le permita sesionar y asegurarse sancionar casi cualquier tipo de ley.

En un escenario adverso, en que Cambiemos cayera 10 puntos en cada uno de los distritos, el bloque de diputados perdería 8 bancas y pasaría de los 87 actuales a 79.

Con la mira en el kirchnerismo
Uno de los objetivos que tendrán es el de mermar el poder del Frente para la Victoria que responde a la expresidenta Cristina Kirchner, que deberá renovar los cargos de 32 de los 72 legisladores con los que hoy cuenta.

Pero el kirchnerismo sabe que deberá defender una elección en la que obtuvo solo 12 lugares en territorio bonaerense. Con el actual contexto, se esperanzan en poder mejorar esa marca.

La batalla principal se dará en la provincia de Buenos Aires porque quien debe salir victorioso si quiere tener aspiraciones presidenciales y, en caso de ganar, tener un Congreso favorable, será Sergio Massa, cuyo frente expone 20 de las 37 bancas. 

El Frente Renovador puede perder nombres de peso, entre ellos el propio Sergio Massa, el exgobernador Felipe Solá, el jefe de la CGT Héctor Daer, José Ignacio de Mendiguren, Claudia Rucci y Mirta Tundis.

Además, puede perder a los integrantes de Progresistas de Margarita Stolbizer porque arriesga siete de sus ocho bancas, de las cuales cuatro corresponden al socialismo.

Cambiemos también pone en juego nombres importantes como Elisa Carrió (que aún no decidió si competirá en Diputados o en el Senado ni el distrito por el que lo hará); Fernando Sánchez, de la Coalición Cívica y el santafesino Luciano Laspina, del PRO, quien se encuentra a cargo de la comisión de Presupuesto y Hacienda y fue el encargado de llevar adelante las negociaciones en varias de las leyes económicas que impulsó el macrismo.

El bloque Justicialista, en tanto, arriesgará 8 de sus 17 escaños, entre los cuales se destaca el de su jefe de bloque, Oscar Romero.

Pero, para tener un panorama más certero con respecto a los partidos de corriente peronista, habrá que esperar porque hay un sector que pugna por la unificación de fuerzas y se esperanzan en esa idea luego de que dieran ese paso en el Senado bonaerense.

Ocho provincias eligen senadores
Jujuy, Formosa, San Luis, La Rioja, Buenos Aires, San Juan, Misiones y Santa Cruz renovarán representantes en el Senado.

El Gobierno nacional, en las provincias tradicionalmente peronistas, buscará -al menos- obtener la banca correspondiente a la minoría.

En Jujuy y Formosa la distribución de las tres bancas es igual, con dos escaños para el Frente Para la Victoria y el restante para la UCR

San Luis, provincia liderada por los Rodríguez Saá, cuenta con dos legisladores que responden al gobernador, que mantiene distancia con el macrismo, mientras que el restante pertenece al Partido Justicialista.

La Rioja actualmente tiene dos senadores del Frente Para la Victoria y uno, el ex presidente Carlos Menem, que pertenece a un monobloque “Federalismo y Liberación”. Cambiemos buscará la banca que corresponde en la actualidad al expresidente. En San Juan y Misiones ocurre algo similar.

Las mayores fuerzas estarán puestas en la provincia de Buenos Aires, que pone en juego dos bancas ocupadas por legisladores del FpV, mientras que la otra corresponde al GEN, de Margarita Stolbizer, actual aliada del massismo.

Si bien la gobernadora María Eugenia Vidal es la política con mejor imagen del territorio, ya avisó que no ocupará ningún lugar en las listas. Ahora, hay una lucha de nombres dentro de Cambiemos.

El objetivo principal será ganar para obtener las dos bancas. El plan de mínima, obtener una.

En San Juan los dos senadores por la mayoría forman parte del FpV, mientras que el restante, Roberto Basualdo, aparece en un monobloque denominado “Producción y Trabajo”. Acá la situación de Cambiemos es una incógnita, pero Basualdo suele acompañarlos en sus decisiones.

Por último, en Santa Cruz, provincia comandada por la exministra de Desarrollo Social de la nación, Alicia Kirchner, el oficialismo de ese territorio cuenta con dos representantes que responden directamente a la expresidenta, mientras que la minoría se encuentra en manos del radicalismo. Cambiemos tratará de quedarse con las dos bancas, aunque no será fácil.


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