Finanzas

"Grieta" inversora: pequeños ahorristas siguen con plazos fijos, grandes van a las Lebac

17-04-2017 Los bancos pagan menos por los depósitos y esto lleva a los inversores mayoristas a modificar su menú de preferencias. Algo que comparten con los minoristas es su inclinación por el dólar. La frenética ola dolarizadora reduce inversiones y pega en el consumo  
Por Rubén Ramallo
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El menú de ofertas del que hoy día disponen los ahorristas es por demás variado, y eso hace que a veces no tengan bien en claro hacia dónde direccionar su dinero

Hasta podría decirse que una sucursal bancaria se ha convertido en un "supermercado financiero", con góndolas que exhiben todo tipo de productos para distintos perfiles y exigencias en cuanto a niveles de riesgo y rentabilidad.

Si la intención es defender los ahorros de la inflación, la ganancia debe ubicarse por encima del 22% anual, cifra que de por sí pone una vara muy alta a superar.

El plazo fijo, la opción clásica para quienes se muestran reticentes a tomar mayores riesgos, viene mostrando una evolución positiva en lo que ha captación de fondos se refiere. 

Pero claro, el comportamiento de los inversores minoristas no es el mismo que el de los poseedores de grandes colocaciones, porque la información con la que cuentan tampoco es igual.

Según datos del Banco Central, en el primer trimestre los primeros (minoristas) sumaron al stock del sistema unos $6.600 millones.  

De este modo, el total de depósitos de este segmento superó los $300.000 millones, frente a los $280.000 millones de fines del año pasado.

La variación "real" ha sido positiva, ya que ese incremento del 7% (que comprende capital más intereses acumulados) supera a la tasa que han pagado los depósitos en ese lapso (5%). 

Lo llamativo de este avance es que se produjo a pesar de que el rendimiento fue negativo en términos de poder de compra, dado que la inflación fue de un 6,2% en ese período. 

Muy diferente ha sido el recorrido de los depósitos mayoristas (de más de un millón de pesos) que provienen, en general, de empresas e inversores más sofisticados.

Entre enero y febrero crecieron a un ritmo cercano al 9% mensual, superando holgadamente a la tasa de interés que, para este segmento, promedió el 1,7% mensual. 

Hablando en plata, esa diferencia resultó equivalente a un ingreso neto de unos $27.000 millones, si bien en marzo la situación se revirtió.

En el tercer mes del año (a diferencia de la evolución ascendente de las captaciones minoritas), se registró una salida de fondos de algo más de $5.000 millones. 

En otras palabras:

-Las colocaciones de inversores minoristas fueron creciendo a lo largo de los tres primeros meses del año.

-Las mayoristas, en cambio, subieron durante enero y febrero para luego caer en marzo (ver cuadro).

¿Por qué el ahorrista "de a pie" siguió apostando al plazo fijo y los inversores más sofisticados comenzaron a replegar posiciones?

Los analistas consultados por iProfesional consideran que la "grieta" responde a un combo de factores.

Entre ellos hacen referencia a uno fundamental: la facilidad de acceder rápidamente a otras alternativas para canalizar el dinero.

Esta "mudanza" es, precisamente, la que han efectuado los mayoristas apenas se anoticiaron de la merma en los rendimientos pagados por las entidades. 

En este sentido, las Lebac juegan un rol clave, ya que pagan tasas por encima de los plazos fijos. Esto, sumado a las variantes que tienen a mano para hacerse de estos títulos emitidos por el Banco Central.

¿Por qué bajaron las tasas?
Una de las causas que propició la reducción del tipo de interés ha sido, paradójicamente, la rebaja del 2% de los encajes sobre los depósitos dispuesta por el Banco Central a principios de marzo. 

Por cada $100 que un ahorrista coloca en plazo fijo, la entidad puede prestar una parte y está obligada a guardar ("encajar") otra. 

Este capital inmovilizado es considerado como una suerte de impuesto, ya que no le genera renta y, peor aún, le significa un gasto creciente en épocas de alta inflación.   

Una reducción de los encajes, en tanto, le permite a los bancos incrementar su capacidad prestable y reducir el costo de fondeo.

Sin embargo, cuando el BCRA propició la baja se encontró con que la situación no se encaminó hacia lo que esperaba.

"Con una rebaja de encajes, no era lógico esperar una caída de las tasas de los plazos fijos, ya que a los bancos les mejora sus márgenes financieros y su rentabilidad", indicó una fuente de la city porteña.

Desde la consultora Elypsis coincidieron: "La reducción (de encajes) significa un aumento de la capacidad prestable". 

Debería, entonces, propiciar un descenso de las tasas de los préstamos sin que se altere el interés que se ofrece por las colocaciones. 

No obstante, desde que esa rebaja entrara en vigencia, la Badlar -tasa para depósitos mayoristas, de más de un millón de pesos- cayó en "desgracia": pasó del 20,3% al 18,9% anual.

En el segmento minorista ocurrió algo similar: pasó del 18,6% (febrero) al 17,4% actual. 

El siguiente cuadro ilustra la evolución de los tipos de interés:

El rol de las Lebac 
El descenso de los "premios" (tasas) que pagan los bancos por los plazos fijos no hizo otra cosa que ampliar aun más la brecha respecto al rendimiento de las Lebac (22,25% anual).

La reducción de ese gap fue clave para que se diera una "fuga" de inversores, en particular mayoristas, hacia estos títulos que emite el Banco Central. 

Incluso, este movimiento fue facilitado por las propias entidades a través de dos mecanismos: 

- La compra directa vía home banking.

- El ofrecimiento de fondos de inversión con nutrida dosis de Lebac en sus carteras (denominados "T+1").

"El mayor valor agregado de las Lebac radica en el hecho de que quien las emite es el propio Banco Central, que tiene la potestad de imprimir los pesos", señalaron desde Invertir Online.

"Por eso, este instrumento es considerado la inversión en moneda local más segura de la Argentina", completaron.

Otra de las ventajas frente a un plazo fijo es su inmediata liquidez: quienes los poseen pueden venderlos y hacerse del dinero en forma inmediata.

Pero no todo es color de rosa con estos títulos, ya que las comisiones que cobran los bancos y agentes de bolsa por la compra son altas.

Este punto es clave y adquiere mayor protagonismo cuando los rendimientos (plazos fijos vs. Lebac) van camino a igualarse, de modo tal que si el dinero invertido es elevado, ese costo "pesa menos" sobre el rendimiento final. 

"En el caso de los fondos comunes de inversión con alto porcentaje de estos títulos, no se percibe un impacto tan directo vía comisiones", señaló Juan Pablo Vera, jefe de análisis financiero de Tavelli. 

El encanto del dólar, siempre presente 
Más allá de las "ofertas en pesos", el dólar también da pelea para captar las preferencias de los ahorristas. Y más cuando el público "olfatea" que hay atraso cambiario.  

Tanto es así que en 2017 su precio retrocedió -a contramano de la inflación-, lo que derivó en una pérdida del 10% de su valor de compra en moneda local.

Este abaratamiento contribuyó a exacerbar la fiebre dolarizadora. Tal es así que:

-Sólo en el primer bimestre, las adquisiciones rondaron los u$s5.000 millones, el nivel más alto de los últimos 15 años. 

-En tanto, el primer trimestre cerrará en un número superior a los u$s6.000 millones. 

Este comportamiento incide claramente en el consumo que, a su vez, al reducirse demora la recuperación del nivel de actividad.

Ejecutivos de bancos y referentes de la city señalaron a iProfesional que el público que adquiere cifras relativamente pequeñas es el mismo que el que suele recorrer los shoppings y las principales avenidas

En otras palabras, se trata del target al que le apuntan las marcas de indumentaria, calzado, casas de electro y artículos para el hogar.

Como diera cuenta iProfesional, el dólar ha pasado a ser un gran enemigo del consumo, a punto tal que las compras de divisas sextuplican la venta conjunta de los shopping más importantes del país.

No caben dudas de que buena parte de esas miles de personas que cada mes se lleva de los bancos un puñado de billetes podría volcar esos pesos a los comercios.

La elección parece clara: resignan la compra de productos y servicios, de una "pilcha" o un artículo para el hogar, en pos de atesorar divisas.

Como dice el CEO de una empresa con presencia en los principales shopping del país, "por cada dólar que va al colchón, 16 pesos dejan de ir a los mostradores de los comercios".

Lo que viene 
El economista Claudio Zuchovicki es uno de los que cree que, en vistas al contexto económico actual, el objetivo del ahorrista pasa más por "salvar y mantener" lo que atesora que acrecentar sus tenencias. 

"No buscaría ganar en este escenario, sino salvar y mantener", indicó. 

En cuanto a las opciones que mejor responden a esta premisa, consideró que, de cara al corto plazo, "conviene apostar por Lebac o a fondos comunes de inversión atados a bonos de corto plazo".

En tanto, desaconsejó vender dólares a los precios actuales para posicionarse en pesos, ya que "la tasa de interés no paga ni siquiera la diferencia entre tipo de cambio comprador y el vendedor".

Mariano Sardans, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI, expresó que "un ahorrista bien asesorado hoy día puede conseguir un 25% anual en pesos, por encima de la tasa de inflación actual y proyectada". 

"Lograr un rendimiento de ese nivel significa ganarle al dólar, en la medida en que su valor esté por debajo de $20 en un año", aseguró.

Sardans remarcó que una buena opción para los inversores es volcarse a los fondos del tipo "T+1", que otorgan una ventaja de unos 3 puntos porcentuales por sobre los plazos fijos.

En su visión, para aquellos que cuenten con un capital más elevado y pueden armarse un portafolio a medida, la recomendación pasa por apostar a las Lebac a 90 días, para luego volcar ese dinero a los fideicomisos financieros.

"Los pagos mensuales de estos últimos títulos se deberían colocar transitoriamente en fondos  T+1, hasta juntarlos con el vencimiento y recolocación de la próxima Lebac", concluyó Sardans.

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