Actualidad

Aumenta la confianza en el sector energético argentino: fondo estadounidense invirtió $9 millones en Pampa Energía

08-05-2017 The Capital Group Companies compró 159 mil certificados de tenencia de la firma, con lo que su participación accionaria creció a 0,697%. Es la tercera vez que el holding neoyorquino adquiere títulos de la firma que conduce Marcelo Mindlin
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

El sector energético es uno de los que está mostrando mayor dinamismo en la Argentina. Y eso se está traduciendo en interés por parte de los fondos de inversión internacionales.

El último capítulo lo escribió la administradora de fondos estadounidense The Capital Group Companies, que acaba de adquirir 158.969 certificados de tenencia (ADS) de Pampa Energía en Estados Unidos.

Esto equivale a 3.964.225 acciones de la compañía, por un total de u$s9.198.908,7, según difundió el grupo a la Bolsa de Comercio a través la abogada María Gabriela Grigioni, del estudio Pérez Alati, Grondona, Benites, Arntsen & Martínez de Hoz (h) (Pagbam).

El desglose de la operación se compone por 57 ADS, a u$s50,08 cada uno, lo que totaliza u$s3.310,56 (1.425 acciones); y otros 158.512 ADS (u$s58,01 cada uno) por u$s9,19 millones, lo que se traduce en 3.962.800 títulos de Pampa Energía.

No es la primera vez que el holding neoyorquino invierte en la empresa que dirige Marcelo Midlin, sino la tercera. Y así acumula 439,143 ADS, equivalentes a 10.968.575 papeles, por u$s26.244.060,196.

Además, The Capital Group creció su participación accionaria a 0,697%, en un movimiento que los analistas interpretan como el aprovechamiento de una próxima revaloración de los activos de Pampa Energía.

El zar de la energía
Marcelo Mindlin es el empresario argentino con más presencia en el sector energético y con la inversión de The Capital Group en Pampa se interpreta que será uno de los grandes jugadores en ese mercado.

En 2003, Mindlin decidió separarse del grupo Cresud, en el que había estado 14 años, y empezar de cero en un sector, el energético, donde reinaba la incertidumbre.

Mindlin creó Pampa Energía y, en los años que siguieron, entró a bajo precio en las compañías más grandes de transmisión y distribución eléctrica, con la esperanza de que la apuesta diera sus frutos una vez que comenzara a normalizarse el país.

Pero los gobiernos kirchneristas nunca establecieron un nuevo régimen tarifario y las eléctricas vivieron más de una década de escasa rentabilidad o pérdidas, pendientes de actualizaciones puntuales y discrecionales.

El nuevo grupo, sin embargo, mantuvo su apuesta por la compra de activos del sector y, el año pasado, las buenas perspectivas que trajo el cambio de Gobierno lo encontraron en una posición muy sólida, tanto en generación como en transmisión y distribución.

En 2016, las tarifas reguladas comenzaron a acercarse a los valores del mercado, lo que fue una buena noticia para la que ya era la mayor compañía eléctrica del país, que solo en el negocio de distribución atiende a unos siete millones de personas en el norte de la ciudad de Buenos Aires y alrededores.

Otro paso adelante lo dio en el sector de los hidrocarburos, al cerrar, a mediados de año, la compra de los activos de Petrobras Argentina.

“Compramos Petrobras porque era una excelente oportunidad. Petrobras Brasil estaba con una crisis financiera, tenía que vender, y pudimos comprar a un precio muy atractivo”, explicaba Mindlin meses después de concretar la operación de 892 millones de dólares a cambio del 67% de la filial local.

Pampa Energía pasó así del 3% al 10% de la producción de gas de Argentina.

Según informan en la empresa a El País de España, la actividad de exploración y producción de gas y petróleo se desarrolla en 22 áreas ubicadas en las cuencas hidrocarburíferas más importantes del país (Neuquina, San Jorge y Noroeste). A ellas se suman cuatro áreas en Venezuela que Pampa explota a través de su participación en varias empresas mixtas.

Con la adquisición de los activos de Petrobras, el grupo de Mindlin aumentó su participación y obtuvo el control compartido de TGS. Así sumó la comercialización de combustibles a través de 264 gasolineras, por el momento bajo la marca brasileña.

“La empresa ya era muy fuerte, pero con la compra de Petrobras Argentina se termina de posicionar en el sector energético”, afirma Mariano Lamothe, especialista en mercados de energía, minería e infraestructura de la consultora Abeceb".

En 11 años de actividad, Pampa Energía se transformó en una de las empresas más grandes del sector. “Fue entrando paulatinamente en un mercado del que las multinacionales querían salir y se desprendían de sus activos a bajo precio”, explica Lamothe.

En generación eléctrica, el grupo produce 3.433 MW a través de cinco centrales térmicas, tres hidroeléctricas y una de cogeneración ecoenergía.

En el mercado de transmisión, posee junto a otro socio Transener y Transba, con más de 20.000 kilómetros de líneas de transferencia de energía.

Por último, su compañía Edenor tiene la concesión para distribuir electricidad en el noroeste del Gran Buenos Aires y en la zona norte de la Capital, lo que comprende una superficie de más de 4.600 kilómetros cuadrados.

“Hizo inversiones de alto riesgo y luego tuvo buenos esquemas de financiación para poder hacer las adquisiciones que hizo”, afirma Lamothe. 

El pasado enero, Pampa Energía colocó u$s750 millones de deuda a 10 años en el mercado internacional, en parte, con el fin de cancelar créditos a corto plazo que la empresa utilizó para la compra de Petrobras.

Durante un road show en Nueva York, el presidente de Pampa Energía afirmó que, entre los activos hidrocarburíferos que recibió de Petrobras, el mayor énfasis estará puesto en los depósitos de gas de baja permeabilidad, más rentables que los de esquisto.

A los pocos días de la firma de ese acuerdo con los sindicatos, el aseguró que ayudaría a reducir los costos. Y añadió, ya en referencia a las subidas de tarifas del sector eléctrico, que esa política significaba “un gran cambio con lo que venía ocurriendo en los últimos 15 años”.

Los subsidios con los que el Estado pagaba la diferencia entre las tarifas de los consumidores y los costos del sector energético pasaron de unos 2.200 millones de pesos en 2006 a unos 145.900 millones en 2015.

“Las tarifas todavía están muy atrasadas, pero que se haya mantenido un sendero de suba en un año electoral es una señal positiva para las empresas”, afirma Lamothe al medio español.

 

 

SECCIÓN Actualidad