Tecnología
La robotización de la economía: ¿una nueva revolución industrial?
12-07-2017 Las empresas utilizan estos agentes mecánicos para acelerar el proceso productivo y como una oportunidad de mercado, ya que un número creciente de usuarios busca facilitar su vida a través del uso de dispositivos o aplicaciones que hacen cada vez más inteligentes a los productos tecnológicos
Por Cesar Dergarabedian
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La Revolución Industrial impulsó el desarrollo de los robots. En un principio fueron máquinas textiles y brazos motorizados, entre otros diseños, que realizaban una serie de movimientos estandarizados para llevar a cabo una determinada tarea dentro del proceso de producción.

Luego, tras el desarrollo de las computadoras, el concepto de robot mostró un gran cambio. A partir de ese entonces, se lo empezó a relacionar con la idea de inteligencia artificial, un autómata que responde no sólo a la programación establecida, sino a estímulos externos y a la experiencia previa.

En la actualidad, las empresas utilizan estos agentes mecánicos para acelerar el proceso productivo y como una oportunidad de mercado, ya que un número creciente de usuarios busca facilitar su vida a través del uso de dispositivos o aplicaciones que hacen cada vez más inteligentes a los productos tecnológicos. ¿Ésta se convertirá en la gran oportunidad de las compañías?

¿Qué pasa si los robots pudieran facilitar la vida al encargarse de algunas tareas? ¿Será esta la oportunidad de negocio del futuro?

Existen tres categorías de robots: 

* Los de servicio que se encargan de tareas específicas como aspirar el polvo de una alfombra.

* Los sociales tienen características humanoides con mayor nivel de interacción con el usuario y que se encargan de jugar juegos, entre otras tareas.

* Los humanoides con mayor nivel de usabilidad, que pueden ejecutar funciones de cuidado y enfermería.  

Todos ellos forman parte de una tecnología en estado naciente, pero con increíble capacidad de crecimiento. Un estudio del Foro Económico Mundial predijo en 2016 que la normalización del uso de robots e inteligencia artificial en el mercado laboral conllevaría la pérdida de más de 5 millones de puestos de trabajo en los 15 países más desarrollados del mundo de aquí a 2020.

En particular, los robots y sistemas de inteligencia artificial podrán desempeñar la mitad de los empleos disponibles en Japón para 2030, según otro informe publicado a finales de 2015 por el centro nipón de estudios Nomura Research Institute.

Juan Pedro Andrade, responsable de Marketing de LG Electronics Argentina, afirmó a iProfesional que “hay una tendencia hacia el desarrollo de dispositivos que conforman el hogar inteligente. La creación de robots con reconocimiento facial, control de voz y que funcionen como un asistente personal son los pilares de esta idea más actual que futurista”. 

El Hub Robot de esta marca es un ejemplo de ello ya que se encarga de reunir a todos los productos de una casa inteligente bajo una interfaz única. 

“Este tipo de productos tecnológicos, que permiten estar más conectados que nunca, se posicionan como la pieza central de la futura generación de los hogares inteligentes”, dijo Andrade.

Sin tener en cuenta la fantasía de una revolución robótica, la principal preocupación de los políticos en el mundo desarrollado es el impacto que podrían tener los robots en la mano de obra y en los puestos de trabajo de bajo salario

Sin embargo, se prevé que surgirán beneficios sociales y un aprendizaje profundo a la par del crecimiento de la automatización. Si el ser humano no tuviera la necesidad de realizar tareas domésticas, por ejemplo, tendría más tiempo para educarse y formar carrera en el campo artístico, como la música o la literatura.

Dentro de este panorama de contante evolución, los robots provocarán que muchas de las profesiones y las ocupaciones que conocemos hoy se transformen. 

Japón, La Meca robótica
Robots recepcionistas, asistentes autómatas de personas mayores o profesores androides, lejos de competir con humanos por un empleo pueden convertirse en la solución para Japón, un país con más puestos de trabajo que personas dispuestas a ocuparlos.

Por ejemplo, a pocos kilómetros del centro de Tokio, junto al parque temático Disneyland, dos dinosaurios políglotas reciben a los huéspedes del “Henn-na Hotel” (“hotel extraño” en japonés), sin ningún humano a la vista.

En cada una de las 100 habitaciones, la pequeña “Tapia” -un robot de sobremesa- se pone a las órdenes de sus huéspedes: una simple petición, pronunciada en inglés o japonés, la lleva a encender o apagar la luz y la televisión o a dar la previsión del tiempo.

Un hotel de estas características -cuyo precio por habitación doble se sitúa entre los 14.000 yenes (u$s127) y los 30.000 (u$s273)- consigue reducir el número de empleados necesarios a la mitad, dicen sus responsables.

Empleos sistemáticos, perfectos para robots
Determinados empleos basados en el análisis de datos o en las operaciones sistemáticas podrían ser realizados con más facilidad por máquinas, como es el caso de recepcionistas, operarios de fábricas o guardias de seguridad.

La compañía de seguros japonesa Fukoku Mutual Life Insurance anunció hace pocos meses que despediría a 34 empleados y los sustituiría por un programa de inteligencia artificial, que calculará automáticamente las indemnizaciones a los asegurados y que podría mejorar la productividad de la compañía en un 30 por ciento.

Kaname Hayashi, fundador de la empresa japonesa de robótica Groove X, sin embargo, argumenta que no hay razones para preocuparse por que los robots acaben “robando” los puestos de trabajo a las personas.

“Los humanos siempre han avanzado en la civilización a través del uso de herramientas. Los robots son herramientas. Es natural que los humanos exploten al máximo a los robots en el futuro”, añade el creador de Pepper, el primer autómata comercializado en serie capaz de interpretar emociones humanas.

“Si la gente no tiene que trabajar en una fábrica, donde podríamos usar robots y tecnología, pueden concentrarse en otro tipo de trabajos”, más creativos y que podrían aumentar la productividad del país considerablemente, explicó Hiroshi Ishiguro, catedrático japonés de la Universidad de Osaka.

Solución del mercado laboral
De hecho, la entrada de los robots en el mercado laboral podría solucionar la escasez de mano de obra en Japón: los últimos datos del Gobierno nipón arrojaban una cifra de 148 puestos de trabajo disponibles por cada 100 demandantes de empleo.

En total, la mano de obra se redujo casi 2 millones desde finales de los 90, en parte debido al rápido envejecimiento de su población, que amenaza con lastrar el crecimiento de la tercera economía mundial.

“Creo que los robots tienen y continuarán teniendo un impacto en la disponibilidad de mano de obra en Japón, aunque no suficiente para hacer frente al decrecimiento poblacional”, lamenta, sin embargo, Hornyak.

En cualquier caso, parece claro que los robots dejarán de ser protagonistas de la ciencia ficción para pasar a convertirse en compañeros de oficina.

Ishiguro vaticinó que, aunque ya hay robots protagonistas de escaparates, obras de teatro o películas (como la reciente “Sayonara”, “Adiós” en japonés), en los próximos años ofrecerán asistencia en lugares públicos, centros comerciales, estaciones y escuelas, e incluso como profesores.

“Gracias a los robots, nuestra sociedad y nuestras vidas mejorarán”, concluye este investigador conocido por sus modelos de robots humanoides, entre ellos una réplica sí mismo.

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