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Nuevos dueños de la energía: cuáles son los nombres que se reparten el negocio estrella del modelo macrista

29-06-2017 Las inversiones en producción y transporte de gas y electricidad se suceden mientras crece la lista de empresarios que apuestan por un segmento antes alicaído. La decisión oficial de avanzar con las centrales nucleares eleva las expectativas. Los protagonistas que picaron en punta en un nicho clave
Por Patricio Eleisegui
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El atractivo volvió con el cambio de Gobierno, casi de forma automática. En medio de promesas de políticas orientadas a sumarle valor a la producción y transporte de los insumos, y una modificación en el esquema de tarifas, el segmento energético rápidamente derivó en un magma de inversiones, compras y ventas.

Y comenzaron a aparecer nombres de empresarios y compañías que entendieron al nuevo clima político como un escenario de oportunidades.

De Marcelo Mindlin a Eduardo Eurnekian, pasando por la familia Werthein y más de un "tapado", un estamento de inversores nacionales movió rápido sus fichas para hacer de la energía una opción de rédito en alza. Para el Gobierno, cada uno de las apuestas que llevan adelante hombres y compañías locales representa otra forma de atraer el interés internacional.

"Que empresarios como Mindlin lleven a cabo compras de envergadura, o que se conozcan inversiones de relevancia en el sector, es una manera de reposicionar a la Argentina en el mapa de los mercados atractivos. Son acciones que nos vuelven competitivos", sostuvo ante iProfesional una fuente cercana al ministro Juan José Aranguren.

En torno a los equipos oficiales predomina el optimismo ante una perspectiva positiva dada la riqueza que posee la Argentina en combustibles como el gas o el aprovechamiento que todavía queda por realizar en lo que hace a la generación hidroeléctrica.

"Tenemos una situación auspiciosa en energía. Tras algo más de 15 años de malas decisiones, hay un interés creciente de los privados, sobre todo en la producción y el transporte del gas. También interesa la distribución de la electricidad. En ese sentido, Mindlin está marcando el ritmo por ser unos de los primeros que entendió que hay que apostar por el sector energético", comentó a iProfesional Emilio Apud, asesor de Cambiemos y actual director en YPF.

Para el experto, las compras y ventas de los últimos meses muestran que el empresariado ha dejado de "sufrir las inseguridades que generó el kirchnerismo". Al respecto, destacó al gas como el activo que marcará los tiempos de la inversión en el mediano plazo.

"La electricidad es importante y un negocio de relevancia, pero el gas es el futuro energético de la Argentina y el mundo. Esto lo están entendiendo empresarios como Eurnekian, que prefieren resignar posiciones en la distribución para direccionar los esfuerzos a la extracción del combustible", ejemplificó.

Justamente la expectativa que genera el futuro mayor consumo de gas es la variable que mejor explica el permanente interés por invertir en Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén, que vienen sosteniendo compañías internaciones como Chevron, Shell, Petronas o Dow, además de la estatal YPF.

Mindlin, en punta
Si hay un auténtico protagonista del segmento tras la irrupción de Cambiemos, ese es Marcelo Mindlin. El mercado energético, ahí donde supo hacerse fuerte en tiempos de otro viento político, sigue siendo su principal ámbito de apuestas.

De ahí que, en mayo del año pasado, la compra de los activos de la brasileña Petrobras en la Argentina a través de Pampa Energía lo colocó en el pelotón de los que deciden el escenario de las naftas a nivel nacional.

Y algo más: la operación también le aseguró el control de más de 30 reservas hidrocarburíferas, una red de estaciones de servicio, dos instalaciones petroquímicas y hasta una refinería ubicada en la ciudad bonaerense de Bahía Blanca.

Hoy por hoy, Mindlin genera casi el 10% del gas que se produce en la Argentina.

Al mismo tiempo, mantuvo su participación en CIESA, la compañía que controla los destinos de TGS, considerada la mayor transportadora de gas doméstica. En tanto, septiembre del año pasado fue el mes elegido para la compra, previo desembolso de u$s100 millones, del 100% de Albares Renovables Argentina, adjudicataria de licitaciones gubernamentales en materia de energía térmica.

Dueño de Edenor, Mindlin posee más de 20.000 kilómetros de líneas de provisión de energía al controlar las firmas Transener y Transba. En paralelo, el titular de Pampa es un "peso pesado" de la generación dado que posee las hidroeléctricas Los Nihuiles y Diamante, y las centrales térmicas Loma de la Lata, Piedrabuena y Güemes.

A través de la compra de la ex IECSA -rebautizada Sociedad Argentina de Construcción y Desarrollo Estratégico (SACDE)- a Ángelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri, Mindlin también se hizo con un activo que le abre las puertas del renovado negocio de la energía nuclear. SACDE ya participa de la licitación para la construcción del edificio donde se desarrollarán los reactores CAREM en Lima, provincia de Buenos Aires, y también podría salir a pelear contratos para lo que será el diseño de Atucha III.

"Tiene un auténtico ejército de ingenieros con todas las especialidades posibles. Es una empresa en permanente expansión, por lo que de seguro también estará entre las candidatas a las principales obras", comentó una fuente vinculada al Ministerio de Energía.

Siempre Caputo
Otro de los nombres que pisa fuerte en el ámbito energético es el de Nicolás Caputo. De la mano de SADESA, participa en la generación de electricidad a través de Central Puerto y Central Mendoza. También posee participación en distribuidoras de gas en el centro del país y la región de Cuyo.

Al mismo tiempo, Caputo cuenta con una porción muy amplia en Edesur adquirida a la brasileña Petrobras en enero de 2013. En ese momento, la petrolera vendió su participación del 48,5% en u$s35 millones. Dichas acciones las adquirieron Hidroeléctrica Piedra del Águila (HPDA) y La Plata Cogeneración, ambas bajo control de SADESA.

En enero de 2017, la firma presentó proyectos para levantar una planta de ciclo combinado de 1.600 megavatios en el complejo industrial de Zárate y Campana. En simultáneo, el empresario ha triunfado en algunas de las principales licitaciones que el Gobierno llevó a cabo en materia nuclear.

Por poner un caso, a principios de este año se quedó con la construcción de un sistema de almacenamiento en seco de combustibles atómicos para la central de Atucha I. La obra está valuada en algo más de $500 millones.

Ya en enero de 2016, Caputo se alzó con la construcción de la obra civil de los edificios del reactor RA-10, en un contrato valuado en casi $800 millones. Al momento de informar los resultados de la compulsa, la CNEA argumentó en un comunicado que el empresario obtuvo "la ejecución del proyecto de diseño, construcción y puesta en marcha del reactor de investigación multipropósito RA-10, fundamentalmente, para aumentar la producción de radioisótopos destinados al diagnóstico de enfermedades".

Por estos días, Caputo está entre los finalistas de la competencia por la obra civil del edificio que albergará a toda la producción de CAREM. El presupuesto para dicho emprendimiento alcanza los $1.300 millones.

Pagano: el tapado
Más allá del despliegue de Mindlin y el movimiento creciente de Caputo, una de las movidas más significativas en tiempos de macrismo corrió por cuenta de un "tapado": Rogelio Pagano, un empresario del "riñón" del titular de Pampa Energía y que a fines de mayo de 2016 compró una serie de compañías que lo transformaron en una suerte de "zar" de la electricidad bonaerense.

En ese momento, el empresario pagó u$s250 millones para quedarse con Edelap, la firma que brinda electricidad a más de 400.000 usuarios en La Plata y su área de influencia, además de garantizarse también el dominio de EDEA, la empresa que provee de suministro a casi 530.000 clientes en Mar del Plata.

Al frente de Desarrolladora Energética (DESA), Pagano también opera EDESA, clave en la provisión de electricidad en la provincia de Salta, y las distribuidoras EDEN y EDES, con operaciones en el centro y sur de la provincia de Buenos Aires.

Pagano no es ningún improvisado en el negocio energético: integró el directorio de Edenor entre 2005 y 2012 y acompañó a Mindlin en Pampa Energía durante varios años. También ocupó diferentes cargos en Citibank y Bank Of America. Producto de sus últimas maniobras, Pagano pasó a disponer de una cartera de usuarios que supera con comodidad los 1,5 millones de clientes.

Macfarlane y Werthein
La venta de Edelap a Pagano corrió por cuenta de otro "viejo" conocido de Mindlin: Alejandro Macfarlane, titular del grupo Disvol y también con pasado en Pampa Energía.

A principios de mayo de este año, Macfarlane hizo un uso concreto de los fondos que recibió del actual dueño de Edelap al cerrar la compra del 31,5% del capital social y los votos de Camuzzi Gas Inversora, controlante de Camuzzi Gas Pampeana y su homónima Gas del Sur CGP.

Camuzzi Gas Pampeana distribuye gas natural a 1,3 millones de clientes residenciales e industriales en las provincias de Buenos Aires y La Pampa. En tanto, Camuzzi Gas del Sur asegura el suministro a 650.000 usuarios en toda la Patagonia.

Otro actor que se sumó en el último tiempo corresponde a la familia Werthein, que a mediados del año pasado generó una de las mayores sorpresas del segmento tras desembolsar unos u$s240 millones por la mitad de CIESA, la compañía que controla TGS y aún cuenta con participación de Mindlin.

"Se trata de una empresa que, sin problemas, debería facturar por los menos unos $3.500 millones anuales. Capacidad industrial no le falta", comentó a este medio una fuente cercana al ministro Aranguren.

La compra de TGS les aseguró el control del principal distribuidor de gas domiciliario y para complejos industriales, con monopolio del fluido que proviene principalmente de la cuenca Austral.

Asimismo, la firma es la mayor procesadora de líquidos derivados del gas, actividad que la compañía desempeña en la planta que posee muy cerca de Bahía Blanca, en la localidad de General Daniel Cerri.

En concreto, TGS produce a razón de 300.000 toneladas de etanol, 550.000 de propano y butano, además de 150.000 de naftas. Las principales productoras químicas de la Argentina operan en vínculo con la transportadora, que además cuenta con una potente instalación de poliductos en Puerto Galván, siempre en el sur de la provincia de Buenos Aires.

Eurnekian, en retirada
La contracara de estas expansiones corresponde a Eduardo Eurnekian, que en los últimos meses hizo evidentes sus movimientos para salir de Transportadora Gas del Norte (TGN).

A través de Compañía General de Combustibles (CGC), el empresario posee la mayoría accionaria de Gasinvest, controlante de la transportadora.

TGN cuenta con una de las mayores redes de gasoductos de la región, con una extensión que alcanza los 6.000 kilómetros distribuidos mayormente en el centro y norte de la Argentina. Ocho distribuidoras, diversas generadoras y múltiples industrias dependen del fluido que acerca este entramado de alcance nacional. El negocio de la firma está valuado en algo más de u$s750 millones.

La retirada de Eurnekian no concluye ahí: a mediados de mayo intensificó las conversaciones con Gas Natural Fenosa, controlante de Gas Natural BAN, para transferirle su participación en el gasoducto GasAndes, un tendido que hace dos décadas permitió la exportación del combustible a Chile. Este proceso se realiza en coordinación con el Banco Itaú.

Fenosa cuenta con más de 1,6 millones de clientes en el Norte y también provee de luz a miles de hogares en San Juan, Jujuy y Tucumán. En el ámbito energético aseguran que Eurnekian impulsa la venta de estos activos para, fondos frescos mediante, intensificar su apuesta por la producción de gas, sobre todo en la cuenca Austral.

En definitiva, el ámbito energético aparece como uno de los segmentos que mayor expansión viene exhibiendo desde que Cambiemos define el rumbo económico del país. La decisión del macrismo de profundizar la generación nuclear deja en claro que la política dista de ser momentánea.

Y para el empresariado nacional semejante apuesta representa la certeza de que es un buen momento para volver a hacer negocios de envergadura en la Argentina.

 

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