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La pirámide de Bezos: cómo funciona la estructura laboral en Amazon

10-09-2017 El color de las identificaciones de los empleados cambia en escalones de cinco años, como si fuera un cinturón de artes marciales. El empresario es el único con el máximo rango                                                           
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Desde el comienzo, Amazon apostó a quedarse en el centro de Seattle. En total Amazon cuenta con 31 edificios. Cuando tomaron la decisión de expandirse en el centro de la ciudad, en 2005, contaban con 12.000 empleados. Hoy suman más de 40.000.

John Schoettler, que lleva 17 años en la compañía y es el responsable último de los 225 centros que poseen en todo el mundo entre oficinas y almacenes, explica a El País de España que la decisión de permanecer en el centro urbano “obedece al tipo de empleado que queremos atraer, alguien urbano, dinámico, que quiera ir paseando al trabajo y hacer vida cerca de su oficina”.

En ninguno de los edificios hay un solo logo, cartel o anuncio que indique que es de Amazon. Como si fueran oficinas de marca blanca. Cada uno tiene un nombre, con un motivo detrás. Prime, por el servicio de fidelización; Alexandria, por la biblioteca; Rufus, por el perro más célebre de la empresa.

Day 1 es el principal, donde tiene su despacho Bezos y donde su entrada es especial: hay un mercado de flores, productos precocinados y una gran variedad de quesos y vinos.

Los empleados pueden tomar lo que quieran y meterlo en una canasta. El sistema reconoce quiénes son y les cobra los productos. Se trata de Amazon Go, un modelo que por ahora prueban sólo con ellos y esperan hacer llegar al consumidor en algunas de sus tiendas cuando sea lo suficientemente confiable.

En el quinto piso la decoración corre a cargo de los empleados. Intentan incentivar así su expresividad y veta artística: escultores, artistas gráficos y fotógrafos son bienvenidos siempre que formen parte de la empresa. Intentan así terminar con uno de los estigmas que les persigue, los empleados de Amazon son, con frecuencia, acusados de no tener vida más allá de su empleo por las largas jornadas de trabajo.

En Amazon no hay comida gratis, pero sí restaurantes con especialidades chinas, mexicanas o italianas. Pero no hay espacio para todos. Schoettler lo explica: “Solo cabe un tercio de la plantilla. Se hace así para que salgan, gasten en los comercios de los alrededores y conozcan a más gente”.

Y los empleados, salvo si son programadores o de perfil técnico, no pueden encargar un Mac como herramienta de trabajo. Tampoco, salvo que se pongan de acuerdo y lleguen a cierto nivel en la escala jerárquica, pueden personalizar su puesto. Son muy pocos los que viajan en avión en clase business, aunque sí lo harían en otras empresas con un rango equivalente. Es una de sus señas de identidad, una austeridad que se puede interpretar como un estricto control de gasto.

La única concesión son los banistas, repartidores de bananas, cuyo nombre hace referencia a los baristas, como llaman en Estados Unidos a los expertos en preparar café. Lo implantaron en 2015 y desde entonces han repartido 2,2 millones de bananas, 8.000 al día es su récord. ¿Por qué esa fruta? Explican que por su valor nutricional, porque gusta a todo el mundo y porque su forma recuerda a la sonrisa del logo.

Los edificios tampoco tienen espacios para niños. Pero sí hay jardines para perros. De hecho, tienen un registro y se les hace una acreditación propia. En las terrazas, azoteas y algunas de las entradas de los centros de trabajo hay parques para que los perros estén entretenidos.

La veteranía es un grado y se hace visible. El color de las identificaciones de los empleados cambia en escalones de cinco años, como si fuera un cinturón de artes marciales. Pasan de azul a amarillo, después rojo, hasta llegar al morado de los que llevan más de 15 años en la empresa.

Pero no implica que ese sea su rango. En Amazon solo hay 12 escalones y son muy claros. Bezos es el único con nivel 12. Los operarios que empaquetan y toman los productos en los almacenes son el nivel 1. Todos los demás se mueven en esa horquilla. Cuando se contrata a un nuevo empleado se hace pensando en escalar. Siempre se les dice a los que van a entrevistar a un candidato que lo vean como si fuese una persona apta para ocupar su puesto.

A Bezos le importa dejar impacto en el lugar donde vive. Quiere hacerlo de una manera un tanto peculiar, con The Spheres, un espacio de tres burbujas de cristal y metal todavía en construcción.

Para ejecutar la obra contrataron al experto en flora del zoo de la ciudad. Planean un lugar para relajarse, hacer reuniones paseando y concentrarse en un clima tropical con una temperatura constante de 21 grados centígrados. En tono de broma, el operario lo resume a El País de España: “Amazon quiere dejar un pedazo del Amazonas en el corazón de Seattle”. 

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