Finanzas

Los ahorristas ya compraron más dólares que en todo el año pasado: en la era Macri, ¿cerca de superarse el récord de Cristina?

20-09-2017 Sea el gobierno que fuere, la costumbre de recurrir al billete verde para reguardar los ahorros sigue intacta en la tradición financiera de los argentinos. ¿Qué precio se estima para fin de año?                                          
Por Leandro Gabin
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El Banco Central volvió a reflejar con claridad cómo las viejas costumbres de los argentinos permanecen intactas.

Concretamente, que el refugio por excelencia para sus ahorros sigue siendo el dólar, más allá de las promesas que los gobernantes de turno puedan hacerles.

Ante la más mínima duda sobre la situación económica o política, no dudan en recurrir al billete verde

Tanto, que es -y será por muchos años- el parámetro más fidedigno para medir el "riesgo país" que perciben en sus bolsillos y en su vida cotidiana.

La magnitud y velocidad de las compras se ha transformado en un gran "termómetro", incluso hasta más elocuente que el que elabora el banco JP Morgan a partir del análisis de un puñado de bonos locales. 

Más allá de que muchos ahorristas validen que el actual Gobierno está haciendo grandes esfuerzos para mejorar el clima inversor, la tentación por refugiarse en la divisa estadounidense continúa invariable

El último dato, publicado este martes por el Banco Central, da sobradas muestras de que esto es así. 

En agosto, mes signado por la gran incertidumbre de las PASO, se registró un récord en la compra

El sector privado adquirió la friolera de u$s3.554 millones, superando el máximo alcanzado en diciembre de 2016, cuando la demanda "voló" impulsada por cuestiones estacionales y a raíz del cambio de "época". 

"Las compras mensuales van a bajar, de hecho ya están en niveles mucho más razonables", responde a iProfesional un funcionario de primera línea al ser consultado sobre el porqué no se registra un menor volumen, acorde con el mejor clima financiero. 

No todos coinciden con él. Más bien, en la City la creencia es que el nivel de adquisiciones se mantendrá elevado, pudiendo incluso superar al de agosto. 

De no modificarse la tendencia alcista, hasta las compras pueden superar a las del "fatídico2011, cuando a Cristina Kirchner se le fueron de los bancos casi u$s26.000 millones y esa demanda exacerbada la llevó a instaurar el cepo cambiario, hacia fines de ese año. 

¿Está lejos el gobierno de Macri de ese número? Algunos indicadores permiten poner en perspectiva el actual contexto:

- En lo que va del 2017, la compra en entidades bancarias acumula u$s20.800 millones. 

- Esta cifra ya superó a la registrada en todo el 2016, cuando la "sangría" de billetes alcanzó los u$s19.664 millones

- Desde que Macri llegó al poder, no hubo un sólo mes en el que el sector privado no haya adquirido menos de u$s1.150 millones

- En abril 2016 fue cuando menos divisas estadounidenses se llevaron los privados

- A lo largo del año pasado las compras promediaron los u$s1.638 millones por mes

- Ese nivel se incrementó exponencialmente en 2017: u$s2.600 millones mensuales en promedio 

- A este ritmo, Cambiemos podría batir el triste récord alcanzado en la previa a las restricciones cambiarias. 

- ¿A cuánto debería ascender el total adquirido los próximos meses para que eso ocurra? "Apenas" unos u$s6.000 millones (septiembre a diciembre).

- Es decir, bastará con que el público se lleve de los bancos poco más de u$s1.500 millones mensuales promedio para que se iguale el récord K.

Es bastante probable que esto suceda, habida cuenta de la mayor demanda típica de fin de año a la que se le suma el riesgo electoral post-octubre.

A favor de la actual gestión, juega el hecho de que el presente difiere de aquella realidad que mostraba el final del mandato kirchnerista.

La ex Presidenta impuso el cepo porque las reservas estaban casi "agotadas", mientras que ahora el Banco Central tiene holgura y le entran más dólares de los que salen. 

Es por eso que en el equipo económico no ubican al billete verde entre sus grandes temas de preocupación, aun con estos niveles tan altos de adquisición.

Hasta algunos funcionarios aseguran que les resulta funcional para que la divisa -por oferta y demanda del propio mercado y sin intervención del Banco Central- se mantenga en un nivel alejado del atraso cambiario, que favorece a los exportadores y economías regionales. 

En otras palabras, si no se registrase este alto caudal de compras, el precio sería más bajo y esto traería otro tipo de complicaciones

Por el lado de la oferta, es claro que guarda relación con las altas tasas que establece el Banco Central: los inversores ingresan dólares, los venden, se pasan a activos en pesos -como las Lebac- y se pasean por la City en la "bicicleta financiera". 

¿Cómo sigue? Muchos creen que el precio actual aún no es caro y que una economía en crecimiento necesitará de más productos insumos importados que se pagan en esa moneda. Es decir, afirman que el billete seguirá "pedido", tal como se dice en las mesas de dinero. 

Según la encuesta entre banqueros y consultoras elaborada por Focus Economics, cerrará este año en $18,08. Para fines del 2018 lo ubican en $20,15. 

De ocurrir, la devaluación será del 11,5% y otra vez quedará corta frente a la inflación (por pocos puntos). 

Pero el 2018 aun es muy lejano. En el corto, la manía dolarizadora de los argentinos se mantiene intacta y va más allá de cualquier gobierno.

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