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También es equidad de género: el Gobierno busca extender a 10 días corridos la licencia por paternidad

21-09-2017 El ministerio de Trabajo también difundió cifras que muestran una desaceleración del ingreso femenino al mercado laboral tras medio siglo de crecimiento sostenido                                                                  
Por Juan Manuel Barca
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Para incentivar la igualdad de género en el ámbito laboral, el Ministerio de Trabajo busca extender la licencia de paternidad a 10 días corridos, un período que hoy la ley fija en dos días. Ese es uno de los principales proyectos que tiene en carpeta la cartera laboral con el objetivo de reducir la brecha de participación entre los varones y las mujeres en el lugar de trabajo.

"Es una tendencia a la igualación, va a ser muy paulatina, muy gradual, pero sí, hay una idea extender en una primer etapa a 10 días la licencia de paternidad", anticipó este miércoles el subsecretario de programación técnica y estudios laborales, José Anchorena, en una conversación con periodistas en la sede de la cartera laboral.

La iniciativa apunta a acortar la brecha con la licencia por maternidad, que es de 90 días. De hecho, hay empresas privadas que ya se adelantaron al cambio de norma y aplican esta medida por iniciativa propia. Se da, sobre todo, en filiales locales de firmas multinacionales.  

La idea de las autoridades es discutir el proyecto en ámbitos tripartidos, con empresas y sindicatos, y en del Congreso con el resto de las fuerzas políticas. La propuesta surge a partir del informe "Las mujeres en el mercado de trabajo", elaborado por la Dirección de Equidad de Género, que encabeza Cristina Antúnez.

En la presentación del trabajo, Anchorena reveló que en la última década hubo una desaceleración del ingreso de mujeres al mercado laboral a nivel global, después de medio siglo de crecimiento sostenido.

Según el diagnóstico oficial, la desmejora se observa sobre todo en el grupo de mujeres casadas y unidas, de hogares vulnerables y mayores de 40. Así, pese a sus logros educativos, ellas tienen más probabilidades de sufrir el desempleo. En la Argentina, la tasa de actividad es del 72,4% en los varones y del 48,1% en las mujeres, una diferencia de más de 24 puntos.

Los contrastes también son regionales. La brecha en la participación del mercado laboral es mayor en el NEA, NOA y Cuyo, que alcanza hasta 27 puntos, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires es de 9. Y hay una segregación horizontal: las mujeres tienen baja presencia en las actividades primarias o de la construcción, mientras que son mayoría en confección, comercio al por menor, hotelería y restaurantes, actividades financiera, investigación y desarrollo.

En lo que refiere a la desocupación, la distancia es menor. La tasa es del 9,2% en los varones y del 8,5% en las mujeres.

La otra brecha es la salarial. Las mujeres se sitúan en su mayoría dentro del grupo de menores ingresos. En el decil 1, el inferior de la escala, se concentran 1,1 millón de mujeres, mientras que los varones son 525.000. Por el contrario en el decil 10, donde se agrupa la población de mayores ingresos, la proporción es inversa. Allí los varones son 1 millón y las mujeres 596.000.

"La concentración de mujeres en la escala más baja de ingresos puede explicarse por la percepción de ayudas económicas, AUH y otros ingresos no salariales provenientes de la seguridad social por la inserción mayoritaria de las mujeres sin calificación en el sector del trabajo doméstico remunerado y por los ingresos originados en changas y ocupaciones informales", sostiene el estudio del Ministerio de Trabajo.

En el sector privado registrado, durante el cuarto trimestre de 2016 la remuneración promedio de las mujeres asalariadas fue de $19.860, mientras que la de los varones, $25.978. Esto significa, según los datos del SIPA, que los salarios de las mujeres son 21 y 24% menor que el de los hombres. Las mayores diferencias se registran en la pesca (44%), el sector financiero (24,2%), minas (23,7%), servicios comunitarios (23,5%) y electricidad (21,3%).

En el mercado de trabajo informal, la distancia entre los ingresos es del 35% en términos mensuales y de -9% por hora. Este último dato es clave para la cartera laboral.

"La brecha salarial desaparece cuando se compara el salario por hora, por eso creemos que la diferencia se debe más a la menor cantidad de horas trabajadas por las mujeres más que a una cuestión de menores ingresos", arriesgó Anchorena.

La contracara, según la hipótesis oficial, es la gran diferencia en el tiempo promedio dedicado al trabajo doméstico no remunerado, que en los varones es de 3,4 horas y en las mujeres, de 6,4 horas. Asimismo, el 57,9% de los varones y el 88,9% de las mujeres realiza tareas en el hogar sin percibir una remuneración. Los datosde la Encuesta sobre Trabajo No Remunerado y Uso del Tiempo del INDEC son del tercer trimestre del 2013. 

Para las autoridades, la brecha de participación e ingresos se debe, entre otros factores, a que son ellas quienes deben tomar a su cargo en mayor medida las tareas en el hogar no remuneradas.

Por ello, otro de los focos de atención de la cartera laboral es el trabajo doméstico. En efecto, la cartera laboral reveló este miércoles que ya empezó a enviar cartas a los domicilios de 100 mil empleadores constituidos por contribuyentes de altos ingresos, familias con hijos, y matrimonios, un sector en el que los funcionarios detectan la mayor tasa de empleadas domésticas en la informalidad.

"Son problemas estructurales de muchas décadas que se van a resolver con avances y retrocesos. No hay que caer en recetas populistas de corto plazo que suelen ser retóricas, pero que no se condicen cuando uno ve lo que sucede en los hechos", explicó el funcionario.

Aparte de la actualización de normas y leyes, la agenda oficial para la igualdad de género contempla la elaboración de una guía "referencial" destinada al sector privado, que a través de encuestas busca estimular a las compañías a cumplir un listado de criterios recomendados. "No es obligatorio, pero te pone un standard", explicó Anchorena.

Las líneas de acción de la cartera laboral incluyen además una campaña de sensibilización, el impulso del programa 111 Mil con foco en la inserción de mujeres en el sector tecnológico, el diálogo con empresas y sindicatos y la participación en foros internacionales, como el G20, la ONU y OIT.

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