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Recrudece "guerra" en Aerolíneas: más gremios amenazan con tomar medidas contra el "plan Lopetegui"

14-11-2017 La reducción de frecuencias de vuelo a Barcelona se sumó a la tensión ya existente por la llegada de las "low cost" y por la negociación de ajuste salarial. El miércoles, los gremios más combativos se reunirán para definir un plan de resistencia a la política aeronáutica oficial
Por Juan Manuel Barca
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Las pantallas de vuelos se convirtieron ayer en el indicador más crudo de la dificultad que enfrenta el Gobierno para fijar su pauta salarial del 16%, más un bono y cláusula gatillo. Desde la mañana Aerolíneas Argentinas sufrió la demora de unos 14 vuelos a raíz de las asambleas gremiales encabezadas por los pilotos.

El quite de colaboración, sin embargo, es solo la punta del iceberg de un conflicto mayor que incluye una guerra fogoneada por los convenios, los subsidios y las "low cost".

Luego del paro de hace dos semanas en vuelos internacionales que sorprendió a los funcionarios y afectó a más de 40.000 pasajeros, ahora siete de los 10 sindicatos de la actividad podrían adoptar nuevas medidas de fuerza en el plenario de comisiones internas y cuerpos de delegados convocado para este miércoles a las 16.30 en el gremio telefónico Foetra, cuya conducción mantiene vínculos tanto con la CGT como con la CTA de Hugo Yasky.

"El Gobierno está subiendo la apuesta, necesita el conflicto para empezar a justificar montón de medidas en carpeta. No solo es la paritaria, sino que quieren modificar el mercado aerocomercial en perjuicio de los trabajadores y que desaparezca la línea de bandera", advirtió a iProfesional Rodrigo Borras, vocero de APA, el sindicato mayoritario de la actividad y una de las principales base de apoyo en su momento a la gestión previa de Mariano Recalde.

Los sindicatos exigen una suba salarial del 25,4% que sea remunerativa en su totalidad. Esto es porque en octubre pasado acordaron una suba del 42%, pero como una parte fue abonada con sumas "extra salariales", el porcentaje que impacta sobre el básico es del 35%. Mientras que el Gobierno busca una pauta ajustada a la inflación futura -según el Presupuesto 2018, del 12%- y proyecta que su oferta del 16% llegaría al 20% de bolsillo con el bono.

El reclamo de recomposición será analizado por 400 representantes del sector en el marco de una demostración de fuerzas inédita: la última intersindical fue en 1994, cuando los gremios enfrentaron el plan de privatización y cierre de líneas durante el gobierno de Carlos Menem. En esta ocasión, a las entidades de la Federación Aeronáutica (FAPA) -compuesta por personal superior (UPSA), personal de base (APA), pilotos (Apla y Uala), técnicos (APTA)- se sumarán torreros (Atepsa) y aeronavengantes de LAN (Atcepea).

El llamado al plenario se aceleró la semana pasada, luego de que las autoridades de Aerolíneas Argentinas anunciaron su decisión de disminuir un 60% las frecuencias de vuelo a Barcelona, que pasarán de las cinco actuales por semana a dos para el año próximo. Según fuentes de la compañía, la medida fue definida en respuesta a la oposición de los pilotos a ceder sus francos, como ocurría habitualmente, lo que generó una cancelación de viajes en cascada por la falta de tripulantes para cubrir la flota.

Se trata de una pulseada que excede a la discusión salarial. Los sindicatos sospechan que la gestión encabezada por Mario Dell Aqua estaría finalmente decidida a emprender el plan delineado por el vicejefe de Gabinete, Gustavo Lopetegui, que en diciembre del año pasado terminó con la eyección de Isela Costantini. De diálogo con los gremios, la ex CEO de AA ponía reparos al recorte de frecuencias a Roma, Barcelona y Nueva York.

Convenios, déficit y bajo costo

Detrás del esquema de vuelos asoma la pelea por la competitividad. Las autoridades consideran que la ruta a la ciudad catalana no es rentable porque los convenios colectivos son "onerosos".

Así, mientras un piloto argentino que vuela a Roma debe descansar tres días, uno de Alitalia goza de un franco, según datos oficiales.

"Estamos tanteando lo de los días de descanso porque los convenios son viejos", sostienen en Aerolíneas. Pero además se trata de rutas solicitadas por la competencia privada, principalmente las europeas Iberia y Norwegian.

La cumbre sindical servirá para mostrar un rechazo a la negociación a la baja de los convenios, pero también críticas al plan oficial para alcanzar el déficit cero en Aerolíneas. De acuerdo a ese esquema, la compañía de bandera deberá disminuir en casi un 50% el gasto para el 2018. La cifra prevista en el Presupuesto es de u$s90 millones, por debajo de los u$s170 millones que consumiría en todo el 2017 y del promedio histórico de los últimos ocho años, de u$s670 millones.

DellAqua envió un mensaje a los gremios durante un brindis con periodistas la semana pasada, en el que se mostró optimista y definió el conflicto por las paritarias como una "situación de estrés".

"Obviamente que si algunos no quieren ayudar, vamos a sufrir", advirtió. En su equipo destacan el crecimiento de la empresa, que expandió la cantidad de pasajeros un 23% entre enero y septiembre respecto del mismo período del 2016, e incorporó 30 pilotos en lo que va del año.

El pronóstico de los gremios, en cambio, es pesimista. Creen que las medidas en marcha llevarán al "achicamiento" de la compañía, el desembarco de nuevas compañías que no cumplirían requisitos mínimos (Flybondi presentó un capital inicial de u$s6.000) y a la "desregulación" de la actividad bajo la máxima de los "cielos abiertos", que incluiría la reciente autorización a líneas extranjeras sin tripulación local para llevar pasajeros al exterior.

"Salen vuelos desde Tucumán, Salta y Neuquén de la brasileña Latam con aviones no nacionalizados, y desde esos puntos trasladan gente a los hub de Santiago de Chile, Ecuador o Perú para luego ir a Europa o a Estados Unidos. Es una fuga de capitales que no genera puestos en desmedro de las empresas nacionales", aseguró el titular de Upsa, Marcelo Ullrich.

Por el momento, la convocatoria gremial no cuenta con el apoyo formal de la CGT, por estas horas abocada a negociar la reforma laboral. Si bien la semana pasada el triunvirato defendió el paro dispuesto por los aeronáuticos, el único gremio del aire que hoy tiene asiento en el consejo directivo de la central sindical es la Asociación Aeronavegantes (AAA), liderada por el moyanista Juan Pablo Brey. El sindicalista no solo se abstuvo de ir a la huelga, sino que negocia por su cuenta y se mantiene distante de la FAPA, intervenida desde hace más de un año.

El gesto del aeroportuario de Azopardo es valorado en el Gobierno, donde apuntan a mantener aislados a la FAPA y sus aliados del resto del transporte. Hoy, la mayoría de las ramas se encolumnan detrás de la Confederación del Transporte (CATT), encabezada por el triunviro Juan Carlos Schmid y el ferroviario Omar Maturano. En ese grupo se alinean el camionero Pablo Moyano y el propio Brey, vocero de la CATT.

"Tenemos otro sectores de alta dureza, como la UTA, la Unión Ferroviaria, la Fraternidad, los portuarios, y nunca tuvimos una huelga", señaló el ministro Guillermo Dietrich la semana pasada.

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