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Alarma en la góndola: tras denunciar despidos y achique de operaciones, empleados de comercio harán paros en las sucursales de Disco, Easy y Jumbo

12-12-2017 Acusan a la chilena Cencosud de recortar más de 50 empleos en lo que va del año y de poner en marcha un plan para achicar operaciones. Las medidas de fuerza comenzarán a llevarse a cabo a partir del próximo fin de semana y se extenderían incluso hasta el período de las fiestas 
Por Patricio Eleisegui
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Los ánimos están que arden entre los empleados de las cadenas que el grupo chileno Cencosud controla en la Argentina.

Inmersos en un escenario al que tildan de despidos programados en un marco de aparente achique de operaciones por parte del holding, los trabajadores nucleados en el Sindicato Empleados de Comercio pondrán en marcha un cronograma de paros a desarrollarse en sucursales a definir de Disco, Easy, Jumbo, Vea y Blaisten.

En diálogo con iProfesional, fuentes del gremio anticiparon que, de no generarse reincorporaciones en las próximas horas, las medidas de fuerza comenzarán a llevarse a cabo a partir del próximo fin de semana y se extenderían incluso hasta el período de las fiestas. Una opción que evalúa la organización sindical es imponer el cese de actividades durante determinados sábados de diciembre.

En torno a Empleados de Comercio señalan que a lo largo de 2017 Cencosud implementó más de 50 despidos. Y la decisión del grupo sería avanzar con el cierre de varias de las sucursales que mermaron su rentabilidad sobre todo en el último bienio.

Sobre todo a nivel regional, la compañía chilena viene sufriendo un derrumbe sostenido en sus indicadores de rentabilidad desde que se inició el año. Sólo en el tercer trimestre, la firma trasandina registró una baja de casi el 30%. El acumulado para los primeros 9 meses de 2017 arrojó una merma interanual del orden del 49,5%.

Para el sindicato, los despidos son la respuesta de la empresa a una realidad financiera que empieza a complicarse.

"Los despidos se intensificaron este año, por supuesto siempre dándose de manera abrupta. Las ventas se derrumbaron en las sucursales más grandes de estas cadenas y la variable de ajuste que implementó la empresa fue reducir el número de trabajadores. En tanto esa sangría lleva meses, ahora decidimos avanzar directamente con medidas de fuerza si no hay reincorporaciones", explicó a iProfesional Oscar Tedesco, secretario de Asuntos Gremiales del Sindicato de Empleados de Comercio.

Según el dirigente, los delegados en cada una de las cadenas dedicarán la semana a diagramar un esquema de paros a aplicar en distintos puntos de ventas. Algunos de ellos ya estarían definidos de antemano: las sucursales de Easy y Jumbo en avenida Bullrich, en pleno Palermo, y el Disco de avenida Rivadavia al 4900, frente al parque homónimo.

"Sabemos que los paros son la bala de plata para estas cadenas. Las medidas se harán efectivas en las sucursales en las que se de la mayor actividad comercial. En zonas estratégicas. Nuestra intención es empezar por frenar el funcionamiento de estos lugares los fines de semana. Los delegados ya están al tanto de esta intención", añadió.

Empleados de Comercio "blanqueó" su decisión de iniciar acciones de protesta a través del siguiente comunicado emitido a mediados de la semana pasada:


Presión sostenida
Tedesco anticipó que hasta tanto Cencosud no lleve a cabo la reincorporación de los trabajadores cesanteados este año, el gremio mantendrá su postura de implementar paros a discreción.

Al mismo tiempo, reconoció que Empleados de Comercio aprovechará el contexto para pedir un incremento salarial del 3% adicional a la paritaria del 20% cerrada este año.

"Queremos que las empresas incrementen la base del salario básico. Si bien Cencosud entregó un bono de fin de año de $4.000, como hizo la gran mayoría de las firmas del sector, ese aporte no cambia en nada el pedido de mejora en los sueldos que venimos sosteniendo. Sin nuevas subas estaremos lejos hasta de empatarle a la inflación", aseguró el dirigente.

Para Tedesco, la actitud combativa que muestra el gremio en la actualidad guarda relación directa con la decisión de Cencosud de eludir cualquier instancia de diálogo con la organización. Contactadas por este medio, fuentes vinculadas al grupo chileno evitaron pronunciarse respecto de este reclamo sindical.

"Cuando hemos pedido negociar las condiciones de trabajo, Cencosud siempre respondió de la misma forma: despidiendo compañeros. Ahora se dio una situación de tensión enorme en la sucursal de Disco en avenida Rivadavia. Echaron a mujeres que son sostenes de familia. Semejantes atropellos nos obligan a impulsar paros hasta que la empresa deponga su actitud", enfatizó.

Negocio a la baja
Con Cencosud a la cabeza, las cadenas enfrentan en la actualidad una caída en las ventas derivada del menor poder adquisitivo de los consumidores y del traslado de parte de las compras a otros formatos, como almacenes de barrio y mayoristas.

Este escenario las ha llevado a tener que admitir ante sus casas matrices que pierden dinero por primera vez en casi 17 años. Desde el cimbronazo de 2001 no cierran balances en rojo como, anticipan, volverá a ocurrir en este ejercicio.

Desde ese entonces, transitaron un camino con diferentes matices, con períodos de buena performance y otros para el olvido. Como en 2008 cuando, por la crisis del campo y la inestabilidad financiera internacional, comenzaron a verse menos productos en góndolas y más carteles que daban cuenta de un racionamiento de las ventas de artículos derivados del agro.

Esa escasez, sumada a una alta inflación, generó un escenario marcado por el desabastecimiento, que complicó la operatoria de los hipermercados y similares.

Luego, en 2012, también sufrieron las medidas restrictivas y controles de precios adoptados por el entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno quien, dicho sea de paso, terminó de enterrar su ya escaso capital político al perder las internas del PJ porteño ante Daniel Filmus, el domingo pasado.

De todos modos, en ambos períodos, los ingresos de los híper alcanzaron para cubrir los gastos y mantener la relación con sus casas matrices, aunque con una rentabilidad lejana a la de los ´90 y márgenes escasos como el de 2016, que fue de sólo el 1%.

Lejos de mejorar, durante el primer semestre de este año su situación empeoró todavía más. Al punto que los ejecutivos locales de cadenas como Disco y Jumbo, entre otras, no tuvieron otro remedio que cubrir las operaciones locales con fondos inyectados desde sus sedes en Francia, Estados Unidos o Chile.

Una situación impensada y que, para los memoriosos del sector, sólo tiene como antecedente la implosión social de Argentina de fines de 2001, tras la salida anticipada de Fernando de la Rúa de la Casa Rosada y el derrotero de reemplazantes que se sucedieron durante ese período de destrucción política y económica que soportó el país.

Dicho escenario llevó a las cadenas a tener que achicarse, despedir empleados y congelar sus planes de expansión. Si bien la situación actual lejos está de parecerse a la de aquellos años de saqueos y cacerolazos, los malos números del sector le impiden a las grandes superficies comerciales anunciar nuevas inversiones o la creación de puestos de trabajo genuinos.

Más bien, los lleva a refrescar, casi de manera permanente, estrategias para recuperar clientes, ganar volumen y dejar de depender de los aportes de capital de sus sedes en el exterior.

 

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