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Caos y despesperación en los supermercados de Venezuela luego de que Maduro ordenara bajar los precios

07-01-2018 La medida apunta a paliar la hiperinflación del país caribeño que llegaría a los cuatro dígitos. Cientos de personas, incluyendo bebés, jubilados y niños, hicieron largas colas antes de la apertura de los comercios para poder conseguir los productos
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Bajo la vigilancia de las fuerzas de seguridad, una multitud de venezolanos se abalanzó el sábado en las afueras de algunos supermercados de Caracas, horas después de que el régimen chavista ordenó a sus dueños bajar los precios en medio de la mayor crisis de alimentos en el país.

La medida obligó a más de 200 supermercados a reducir los precios a los niveles de hace un mes a pesar de la hiperinflación que azota a la nación petrolera.

La orden de la baja de precios se emitió este viernes, aunque algunos supermercados todavía esperaban para aplicarla, pues a sus establecimientos aún no habían llegado los inspectores de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), que además, no había detallado a qué productos se les debe bajar precio ni en qué porcentaje.

Algunos de los alimentos a los que les bajaron el precio fueron: la manteca, el jabón de lavar ropa y de tocador, los huevos, el queso fundido, algunas bebidas alcohólicas y a los paquetes de pasta importados.

En un local ubicado en una exclusiva zona del este de Caracas, cientos de personas, incluidos bebés, jubilados y niños con discapacidad, hicieron filas antes del amanecer, en horas en las que reinó el caos.

"¡Tenemos hambre! ¡Queremos comida!", gritaban en coro, mientras golpeaban las puertas de un importante supermercado del el este de Caracas que estuvo cerrado durante horas.

Los efectivos de la Guardia Nacional llegaron más tarde al establecimiento y ordenaron las filas bajo la amenaza de no dejarlos entrar si persistía el desorden. Finalmente la multitud ingresó en pequeños grupos justo antes del mediodía, pero la gente salió rápidamente decepcionada pues sólo hubo descuentos en las galletas y jabón líquido de lavar ropa.

"Con esto no sustento a mis niños", dijo Jesús Gudiño, de 29 años y padre de tres, señalando una pequeña bolsa plástica en su mano. "Estoy acá desde las 4 de la mañana. Esto es una burla", agregó.

Nicolás Maduro decretó un alza del salario mínimo, aunque a la tasa del mercado paralelo representa sólo dos dólares por mes. La moneda venezolana, el bolívar, se ha debilitado alrededor de un 98 por ciento frente al dólar en el último año.

Los precios de los alimentos básicos aumentan casi a diario en un país donde ya muchos tasan en dólares su mercancía pese a que la población no tiene forma de comprar divisas debido al férreo control de cambio que mantiene el régimen.

Con una inflación, que según una medición del Congreso controlado por la oposición llegó a cuatro dígitos en 2017, las filas en los supermercados habían disminuido por lo costoso que resultaban el arroz, la harina de maíz, de trigo o los huevos.

La ama de casa Margarita Peña, que realizó una extensa cola para ingresar a un supermercado del este de Caracas dijo a EFE que logró comprar manteca en 69.000 bolívares (unos 20 dólares a la tasa de cambio oficial más alta), pues un producto que hasta ayer costaba 120.000 bolívares (cerca de 35 dólares).

A la situación de crisis se le sumó este viernes saqueos e intentos de saqueos en varios estados de Venezuela, según informaron diputados opositores y medios locales que hoy reseñan eventos similares en estados como Zulia (noroeste) y Aragua (centro).

Varios venezolanos en las afueras del supermercado del este de la capital dijeron que las decisiones de Maduro son un desastre. Pero aún planeaban aprovechar la rebaja de los precios y conseguir alimentos para sus familias.

"Mala política. Pero tenemos que comer", dijo bajo un sol abrasador Edgar Romero, un percusionista de 45 años que apoyó a Chávez, pero que está decepcionado con Maduro.

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