Finanzas

El BCRA decidió suspender 30 días más al banco de Cristóbal López: podría fracasar la operación de venta

09-01-2018 La entidad financiera lleva 90 días de inhabilitación. La medida podría hacer fracasar la venta a la familia Fiorito ya que se especula que las suspensiones podrán extenderse por otros 30 días una vez finalizada la que ahora adoptó el directorio del Central
Por Andrés Sanguinetti
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Otros 30 días seguirá suspendida la operatoria del Banco Finansur, propiedad del ex Grupo Indalo. La decisión fue tomada nuevamente por el directorio del Banco Central, casi de manera simultánea a la baja de 75 puntos básicos de la tasa de interés.

Si bien la reducción de la tasa de interés de referencia fue la noticia del día por el impacto que tendrá en la macro economía, la extensión de la prohibción para volver a operar del Finansur complica la gestión de los nuevos dueños del ex Grupo Indalo que pretenden vender la entidad para reducir la deuda que soporta el holding en especial con la AFIP.

La medida fue tomada por el directorio del Central debido a que los ejecutivos de la entidad financiera que tiene a Martín Redrado como administrador no lograron acercar nueva información que permita revertir la medida. De hecho, se trata de la tercera oportunidad en que la institución que preside Federico Sturzenegger suspende al banco que ahora forma parte del bautizado Grupo Ceibo, con lo cual ya acumula 90 días sin poder realizar transacciones financieras.

La suspensión inicial había sido establecida el 9 de noviembre pasado a través de la comunicación B 11617 y fue adoptada en el marco de las disposiciones del artículo 35 bis de la Ley de Entidades Financieras, "ya que hasta el momento dicho proceso no ha resultado satisfactorio". En aquella oportunidad, el BCRA explicó que la decisión se había adoptado "en la necesidad de defender los derechos de sus depositantes".

Fuentes del sector bancario aseguraron que el Finansur continuará sin operar por lo menos hasta el 10 de febrero y hasta admitieron que la suspensión podría llegar a extenderse hasta sumar 120 días, el plazo máximo permitido por la Ley de Entidades Financieras. De todos modos, como la suspensión se basa en que el Finansur sigue sin cumplir en los plazos en el plan de recapitalización que sus accionistas habían acordado con la entidad rectora, la suspensión no afecta su operatoria básica.

Es decir, podrá seguir ofreciendo a sus clientes las extracciones de saldos registrados en las cuentas para el pago de haberes del personal en relación de dependencia y de las prestaciones a cargo de la ANSES, hasta el importe de las acreditaciones que se efectúen por estos conceptos en dichas cuentas, las cobranzas de créditos y las compras con tarjetas de crédito que realicen sus clientes o los pagos a los comercios adheridos.

El ahora llamado Grupo Ceibo, heredero de los activos del holding creado por Cristóbal López, es propietario del 70% del capital del Finansur. Otro 23,54% del capital se mantuvo en manos de la familia Sánchez Córdoba, fundadora del banco y separada de su administración cuando desembarcó un equipo de exfuncionarios del BCRA capitaneados por Juan Basco y Raúl Planes y coordinados desde afuera por Martín Redrado, quien recibió vía su empresa MR un poder para su venta y transitorio gerenciamiento por 24 meses. En tanto, el ex Exxel Group Jorge Demaría posee el 5,9% restante.

El empresario kirchnerista, que ahora pasa sus días en una celda de la cárcel de Ezeiza, adquirió el banco en marzo de 2012 y se supone que el dinero para la operación provino de los fondos que no giró su empresa petrolera, Oil Combustibles, a la AFIP en concepto del impuesto a la transferencia de combustibles durante, por lo menos, seis años. Esa maniobra generó la causa por defraudación que llevó a López y a su socio Fabián De Sousa a prisión y el reclamo de la AFIP de una deuda que hoy llega a los $17.000 millones.

En cuanto al Finansur, los nuevos dueños del ex Grupo Indalo no lo consideran como un activo estratégico y le pusieron el cartel de venta. 

De hecho, en noviembre pasado cerraron un acuerdo con la familia Fiorito, que en los años '90 comandó el Banco Quilmes, y que prometió inyectar a la entidad unos u$s10 millones de manera inmediata. Si bien por esos días se dijo que el Central había dado aval a la transferencia accionaria, lo cierto es que la entidad nunca dio el visto bueno. Fuentes del sistema aseguran que la negativa se debe a los antecedentes de causas judiciales que tienen los Fiorito y que aún no fueron resueltas, además de la propia crisis del Finansur que sus propietarios no logran solucionar.

Es más, a pesar de los supuestos u$s25 millones que los Fiorito pagarían al ahora rebautizado Grupo Ceibo por el banco, en el mercado la operación ya se da como fracasada, a menos que puedan convencer al directorio del Central con una nueva propuesta más creíble y confiable. Además de la familia Fiorito, por el Finansur también compitieron el grupo inversor Pegasus que no tiene que ver con el creado por el actual vicejefe de Gabinete Mario Quintana, el holding chino Citic y de una compañía de Santa Fe que se especializa en la comercialización de granos y cuyo nombre es Agrofederal.

El plan de los Fiorito era el de volver a sus orígenes con su anterior banco, el Quilmes, que precisamente dio origen al Finansur que en la actualidad atraviesa por una delicada situación. De hecho, el último balance presentado corresponde al período de nueve meses finalizado el 30 de septiembre y arrojó una pérdida de $95 millones. También evidenció una caída del 22% del total de préstamos al sector privado o de $146 millones con respecto a igual lapso del año pasado, totalizando $516 millones.

En cuanto a las líneas comerciales disminuyeron un 22%, mientras que las de consumo lo hicieron en un 52%. Los depósitos totales otro 39%, llegando a $689 millones y representando el 67% del total de los pasivos. De acuerdo al balance, al 30 de septiembre, el Finansur registraba un defecto de capital sobre el mínimo requerido de $111,9 millones. En cuanto a sus ingresos netos financieros acumuló una pérdida de $95 millones. El resultado neto de títulos públicos y privados cayó en $21 millones, lo que equivale a una disminución del 79% respecto al mismo período del año anterior. Los egresos financieros totalizaron $127 millones o una baja de 32%.

Con respecto al balance, el informe de la Comisión Fiscalizadora del Finansur concluyó en la imposibilidad de emitir una conclusión. Según el documento elaborado por los miembros de esta comisión, "existe incertidumbre significativa sobre el futuro del banco que puede generar duda sustancial sobre la capacidad de la entidad para continuar como empresa en funcionamiento".

El lapidario informe también advierte que el Finansur sería incapaz de "realizar sus activos y liquidar sus pasivos en el curso normal de los negocios, incluyendo el recupero de la inversión en la sociedad vinculada Nativa Sociedad Gerente de Fondos Comunes de Inversión".

El documento recuerda que el 11 de octubre el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 6 ordenó un embargo preventivo por $41 millones. Es en una causa "GCC Group c/ Banco Finansur s/ ordinario s/ incidente de medida cautelar y embargo preventivo". A modo de conclusión, el trabajo de la comisión fiscalizadora asegura que sus miembros no están en condiciones de emitir un despacho sobre los estados contables intermedios adjuntos de la entidad correspondientes al período de nueve meses finalizado el 30 de septiembre".

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