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Se agudiza el enfrentamiento entre el Gobierno y La Bancaria: el Ministerio de Trabajo recortó aportes al gremio

Se agudiza la pelea entre el Gobierno y La Bancaria: el Ministerio de Trabajo recortó aportes al gremio

Tras varios desencuentros con el macrismo, el Ministerio de Trabajo endureció su postura hacia el sindicato conducido por Sergio Palazzo, que dejará de percibir una suma millonaria. En total, unos 45.000 empleados ya no aportarán más la "cuota solidaria". Perfil del "nuevo Moyano"  

27.01.2018 14.06hs Política

Luego de marcados desencuentros con el lí­der de La Bancaria, Sergio Palazzo, el Gobierno tomó una decisión que confirma el endurecimiento de su estrategia frente al gremio

A través de una resolución del Ministerio de Trabajo, se dio por finalizada la "cuota solidaria", con lo cual, el sindicato liderado por un referente aliado al kirchnerismo, dejará de percibir una suma millonaria. 

Se trata de un mecanismo por el cual unos 45.000 empleados no afiliados al gremio (sobre un total de 110.000) deben aportar en forma compulsiva el 1% de su salario. 

A la hora de evaluar el impacto, considerando una remuneración mí­nima de $25.500, con esta baja del aporte dejarí­an de ingresar a las arcas del sindicato $1,1 millón al mes.

La medida tendrá aplicación a partir del 1° de febrero, con el pago de las remuneraciones de enero. 

Según explicó el ministerio de Trabajo, "dicha contribución solidaria resulta ser un aporte que, si bien la ley lo considera obligatorio para todos los trabajadores no afiliados, posee como caracterí­sticas el ser extraordinario, es decir no permanente, como si lo es lo cuota sindical que mensualmente se retiene a los trabajadores afiliados".

Por eso, el texto agrega que "habiéndose vencido el plazo de vigencia de los acuerdos por los cuales se pactaron los aportes solidarios, no corresponde continuar reteniendo dichos aportes a los trabajadores no afiliados a la entidad sindical, todo ello en aras a defender no solo su salario y el carácter alimentario que posee el mismo, sino también los derechos que podrí­an verse vulnerados por la aplicación en el tiempo de una cláusula que se encuentra actualmente vencida".

"La imposición del pago de un aporte o contribución de solidaridad sindical a los trabajadores no afiliados exige para su validez que el aporte tenga un objeto determinado y no vaya a recursos de manera indefinida, que tenga un monto razonable, que no se equipare con el importe que abonan los afiliados en concepto de "cuota sindical" y que tenga una limitación en el tiempo", amplí­a el Ministerio. 

Para luego agregar que "la falta de una limitación temporal, constituirí­a una configuración temporal lesiva que, de una manera ostensible, implicarí­a una carga destinada a lograr una compulsiva afiliación".

Claro que, más allá de estos argumentos, hay un escenario de fuertes desencuentros entre el Gobierno y La Bancaria. 

De hecho, la medida se tomó en un contexto en el que el gremio está reforzando la pelea por las paritarias, frente a un Gobierno que se esfuerza por imponer el tope del 15% y sin la posibilidad de fijar "cláusulas gatillo". 

Cabe destacar que Palazzo rechazó de plano la oferta de una suba salarial del 9% con ajuste por inflación que propusieron las cámaras del sector y reiteró su pedido de un 15% pero además, manteniendo la cláusula gatillo, que sí­ formó parte del acuerdo firmado el año pasado.

El gremio convocó a un plenario el jueves próximo y, según trascendió, estudia avanzar con medidas de fuerza ante la falta de avance en el tema salarial. 

"Si siguen en esa posición de darnos solo un 9% de aumento les haremos una medida de fuerza", afirmaron desde el sindicato.

"Lo único que hay es un pedido de una nueva audiencia en el Ministerio de Trabajo el próximo 30 de enero pero los bancos no modificaron su propuesta de 9% de aumento anual para 2018 y no nos ofrecieron tampoco respuestas sobre los numerosos puntos propuestos para la paritaria. Además, están promoviendo de forma decidida acciones para dañar a los trabajadores de la actividad", dispararon desde el gremio. 

Como "frutilla de postre", hubo otro gesto que molestó al Gobierno: Palazzo participó de un asado con dos referentes gremiales enfrentados con el macrismo, como Luis Barrionuevo y Hugo Moyano, en el que se difundió un duro documento contra de la polí­tica oficial.

A través del mismo, los dirigentes gremiales mostraron su preocupación por "un gobierno de CEO, directores, accionistas, dueños de empresas nacionales y multinacionales" que "beneficiaron de manera ostensible a sus propios intereses".

Además, indicaron que eligieron al peronismo como enemigo para "la construcción de un relato desde un lugar confortable", razón por la cual atacaron a exfuncionarios y sindicalistas con investigaciones por corrupción.

"El dialogo pasó a ser un monólogo, mesas a las que sentados todos, nadie se iba con obligaciones (salvo, por supuesto, los trabajadores)", indica el comunicado.

También señala que la gestión de Mauricio Macri sólo perjudicó el poder adquisitivo, blanqueó las deudas de los evasores, redujo sueldos y jubilaciones y endeudó al paí­s de manera inaudita.

Por lo tanto, la central obrera repudió los cambios en materia laboral y previsional, exigió paritarias libres y sin tope, mostró su acompañamiento a las organizaciones que están en contra de las medidas y llamó a crear un comité de expertos para discutir el modelo de paí­s.

Un nuevo Moyano
Sin el camionero al frente de los reclamos, ahora el lí­der bancario pasó a encabezar la oposición gremial a los cambios en materia laboral, previsional, tributaria y fiscal.

Su corriente tuvo un papel protagónico en la manifestación en el Congreso, en la que además de agrupaciones de izquierda y movimientos sociales participaron sectores de la CGT.

Palazzo encabeza la Corriente Federal de Trabajadores, bajo la cual se agrupan medio centenar de sindicatos vinculados al kirchnerismo y que, desde allí­, presionan para catapultarlo como el futuro titular de la CGT.

La misma ambición que el camionero, hoy secretario gremial de la central obrera, con la diferencia que ahora Palazzo pasó a capitalizar el rol de sindicalista "duro".

Palazzo, además, viene de reforzar su alianza sindical con el secretario general del Sindicato íšnico de Trabajadores de la Educación (SUTEBA), Roberto Baradel.

A ambos los une la pelea por las subas salariales: Baradel acaba de rechazar enfáticamente que la paritaria del sector pueda cerrarse con un aumento salarial del 15%, por entender que ese número es "irrisorio" y representa "un ensañamiento con los trabajadores"

La gobernadora Marí­a Eugenia Vidal fue testigo de su capacidad de daño. En una acción inédita, el año pasado el bancario paralizó el BaPro por tres dí­as para rechazar la ley sancionada por la legislatura bonaerense que eleva la edad jubilatoria de los empleados de 57 a 65 años.

La protesta fue de tal magnitud que, por primera vez en años, contó con la adhesión de la plana gerencial de la entidad. Incluso, hubo que abastecer de urgencia cajeros en algunos municipios.

Ahora, el conflicto amenaza con escalar. Es que, por primera vez, el bancario tiene varios frentes abiertos: además de las dificultades para cerrar la paritaria y el fin de la "cuota solidaria", también enfrenta la avanzada de Vidal en el BaPro, el banco con mayor cantidad de afiliados en la actividad.

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