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Créditos en UVA: por qué cada vez más argentinos los utiliza para cancelar una deuda a tasa de interés fija o variable

Crédito en UVA: cada vez más argentinos lo usa para cancelar deudas a tasa de interés fija o variable

Dada la diferencia entre las cuotas a pagar entre los nuevos créditos indexados y las del tradicional "sistema francés", ya cuatro de cada 10 personas que toman préstamos personales con sistema UVA lo hacen para cancelar una deuda anterior y pasarse un sistema de menor costo

Por Rubén Ramallo
15.03.2018 16.02hs Finanzas

En el "mundo UVA" no hay solo créditos hipotecarios. También están los prendarios y, de un tiempo a esta parte, una nueva variante que viene ganando terreno y a buen ritmo: los personales.

De acuerdo con los últimos datos del Banco Central correspondientes a enero, en ese mes se colocaron nuevos préstamos de este tipo por un total de $2.186 millones, cifra que marca un impactante crecimiento: 1.065%anual.

"La colocación crece muy fuerte mes tras mes, siendo la modalidad de ajuste por UVA la opción preferida, por encima de las tradicionales tasas fija y variable", señala Javier Ortiz Batalla, presidente del Ciudad.

"El motivo -añade el directivo- es que la cuota de un préstamo en UVA es significativamente menor. Además, esto le permite al cliente acceder a un monto mayor".

Para el director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales, Mariano Otálora, "con una inflación en baja, los créditos que ajustan por sistema UVA son imbatibles".


"Son la mejor opción, porque el costo financiero total proyectado es más bajo respecto al de los préstamos a tasa fija. Además, todo indica que la inflación irá bajando de manera gradual hasta llegar a un dí­gito", señala Otálora.

Otra entidad que viene batallando en este segmento es el Banco Provincia que, más allá de la lí­nea de hipotecarios, ofrece financiamiento de este tipo para la adquisición de autos y motos.

Según su presidente, Juan Curutchet, las lí­neas en UVA ya representan la cuarta parte del stock total de préstamos personales y el 75% de los dirigidos a la compra de viviendas a largo plazo.

En la misma lí­nea, el Banco Nación -que viene apostando fuerte en el desarrollo del financiamiento indexado-, también incorporó al menú una lí­nea de personales de libre destino. 

Desde la banca privada, el Galicia ofrece hasta $500.000 a un plazo de cancelación de 72 meses, mientras que el BBVA Francés propone el mismo monto aunque el tiempo máximo se achica a 60 meses.

¿Cómo se conforma el mercado? 
En lo que respecta a la distribución del total financiado según el monto:

- El 82% corresponde a la franja de entre $100.000 y $499.999

- Otro 10%,a la una inferior a los $100.000

- El 8% restante refiere a cifras superiores a los $500.000

Por el lado de la tasa de interés real que aplican los bancos (por encima de la inflación), el promedio ha sido del 11,7% en enero.

En lo que refiere al plazo solicitado, el promedio se ubica apenas por encima de los cuatro años. En el segmento de montos más bajos, ronda los tres años. 

UVA para cancelar deudas prexistentes
Esta variante de préstamos personales no tiene limitaciones en cuanto al uso del dinero recibido (se trata de lí­neas "multipropósito").

No obstante, los destinos más frecuentes suelen ser el de refacción de viviendas, cambio del auto y, en menor medida, turismo, señalan desde Banco Ciudad.

A los conceptos anteriores se le suma otro que viene en franco ascenso: la cancelación de deudas contraí­das con otras entidades bajo la modalidad de tasa tradicional.

Desde el Ciudad precisan: "Por accesibilidad y por menores costos finales, muchas personas están cambiando los créditos tomados tiempo atrás a tasa fija, variable o combinada, por los nuevos personales en UVA".

El motivo de este "plan canje" es claro: pueden reducir las cuotas y, en algunos casos, ampliar el monto. "De cada diez tomadores, cuatro lo están solicitando para ese fin", afirman desde un banco privado nacional.

En el marco de este auge de préstamos en UVA, quien desee cancelar una deuda o préstamo vigente debe considerar: cuánto viene pagando por mes, el peso en su presupuesto mensual y el tiempo que le resta para su cancelación. 

Luego debe confrontarlos con la eventual nueva cuota, plazo y diferencia de tasas. Junto con ello, las erogaciones vinculadas con la cancelación del préstamo anterior y las del otorgamiento del próximo. 

Para acceder a este "canje", algunos bancos están solicitándole al cliente la presentación del CBU de la otra entidad (con la que se contrajo el compromiso) para así­ proceder al pago ví­a transferencia. En caso de que quede un saldo, se le deposita en la cuenta.

Desde el punto de vista del tomador, esta operatoria tiene una ventaja: no se trata de una refinanciación, por lo que no su calificación crediticia no se ve afectada. 

Haciendo cuentas
Para un préstamo de $100.000 a saldar en 24 cuotas, si es en sistema UVA la cuota promedio rondará los $5.620.

La inicial será de $5.200; la final, de $6.047 (asumiendo una inflación del 20% para los primeros doce meses y del 15% para el segundo tramo).

Al cabo del perí­odo establecido, se terminarán pagando $135.000, siendo el costo financiero del orden del 31%. 

Ahora bien, si se toma un crédito tradicional a igual plazo, la cuota fija será de $7.128 y se terminará devolviendo $171.000. (CFTdel 58%). 

Haciendo cuentas, se observa que no sólo se reduce en $2.000 el pago mensual inicial sino que también se estarí­a abonando $37.000 menos respecto del sistema de tasa fija (ver cuadro).

Si el plazo se extiende a 48 meses -el más solicitado por los clientes- para el sistema UVA, la cuota promedio será de $3.600, frente a los $5.400 del tradicional.

Con inflación estimada que se mantiene invariablepara los últimos dos años (15% en ambos perí­odos), los montos a restituir serí­an $171.000 y $259.000 respectivamente, por lo que la diferencia en favor del indexado escala a $88.000 (ver cuadro).

Lo que hay que tener en cuenta
Antes de tomar un préstamo de estas caracterí­sticas se deben tener presente algunas cuestiones. 

En primer lugar, el riesgo: es mucho menor al de un hipotecario, ya que el plazo es sustancialmente más corto. 

A ello se suman las previsiones inflacionarias para los próximos años, que dan cuenta de una reducción gradual, si bien a un ritmo menor que el deseable. 

De verificarse, redundarí­a en un crecimiento más atenuado de cada una de las erogaciones mensuales, por lo que serí­a más que conveniente que un préstamo tradicional, que tiene un costo financiero acorde con la inflación actual.

Por el lado de la tasa, existe una enorme brecha entre las entidades y, por lo general, las lí­neas más baratas son para aquellos clientes que cobran su sueldo o contratan un paquete de productos en el banco. 

Si bien las tasas difieren mucho, el tipo de interés promedio para un préstamo tradicional ha sido del 40% nominal anual, según la última información del Banco Central. 

Con una inflación proyectada para los próximos doce meses que ronda el 20%, esa tasa hoy implica un 20% de interés real. Si hacia adelante, la inflación baja, éste será aún más alto.

En el caso de los préstamos UVA, la tasa nominal promedio es de 11,9%, que puede reducirse un par de puntos si el tomador es cliente. 

A diferencia del caso anterior, ese porcentaje se mantendrá a lo largo de todo el préstamo.

Claro que lo que realmente importa es el costo financiero total, pues determina la cuota total(al incluir el interés más los seguros e IVA).

Como el impuesto se calcula sobre los intereses, en el caso de los créditos UVA se abona bastante menos, por lo que el CFT amplí­a la diferencia que mostraba la tasa nominal. 

En referencia al monto total a restituir, salvo que la inflación se dispare en los próximos años, con los préstamos UVA se termina entregando bastante menos. 

No obstante, quien tenga en mente realizar cancelaciones anticipadas debe considerar que en este caso, el saldo se va ajustando por inflación, por lo que su cadencia es mucho más lenta que en uno tradicional. 

En tal sentido, cuanto menor sea el plazo, la deuda puede ir descendiendo incluso en términos nominales.

Esto es así­ porque los pagos mensuales tienen un alto porcentaje que se destina a cancelar capital, cuyo efecto puede superar el ajuste por inflación. 

Y, finalmente, hay que analizar la carrera "cuota versus salario". Para la cultura crediticia argentina, si se pueden afrontar las primeras, el resto lo "pagará" la inflación. O, dicho de otra manera, las mejoras de sueldo. 

En este caso, quien lo tome debe tener en claro que esa opción debe ser descartada, pues la cuota se incrementa mes a mes.

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