Economía

Gira europea de Triaca, con resultado mixto: gana aire para la agenda laboral pero la CGT rechaza el "modelo Merkel"

16-03-2018 La comitiva de la CGT "dialoguista" que acompañó al ministro volvió predispuesta a destrabar las paritarias y a hablar sobre los nuevos temas de la agenda sindical, como la revisión de las modalidades de trabajo. Sin embargo, no ven con buenos ojos aplicar un modelo laboral al estilo europeo
Por Juan Manuel Barca
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Jorge Triaca llegó recargado de Europa. Una semanas después de haberse llevado a una docena de sindicalistas a estudiar el modelo de diálogo social de la UE, el ministro de Trabajo sumó un pelotón de gremios dialoguistas al "club de paritarias al 15% con revisión".

Además, comenzó a explorar nuevos acuerdos de productividad y avanza sigilosamente con la negociación de la reforma laboral y con los proyectos de género como plato de entrada.

La gira a España, Holanda y Alemania sirvió, sobre todo, para estrechar lazos con el ala más conciliadora de la CGT y acercar entre sí a las tribus del sindicalismo peronista, como paso previo a su reunificación prevista para abril, ya sin el paraguas de un triunvirato ni la presencia amenazante de los Moyano.

El funcionario logró así en una semana mucho más que en los dos meses previos, cuando estalló el escándalo con su ex empleada y le ofreció su renuncia a Mauricio Macri.

Los sindicalistas también vivieron el viaje como una "linda experiencia", en el cual mantuvieron un raid de reuniones desde temprano hasta la noche.

El líder de la Federación de la Carne, Alberto Fantini, se lo tomó tan en serio que prolongó su estadía y esta semana todavía no había regresado.

Pero el diálogo a la europea no prendió lo suficiente en la comitiva gremial, donde ven con desconfianza un esquema con paritarias centralizadas, convenios enfocados en la productividad y consejos que institucionalizan la negociación entre empresarios y sindicalistas.

"Ellos rescatan mucho sentarse con empresarios, diagramar políticas y dicen que sale por consenso pero no veíamos muy claro la forma de aplicar los acuerdos por el poder político; en algunos lugares no tenían poder de convertirlo en ley", dijo a iProfesional José González, el hombre que envió en su lugar el líder de Comercio, Armando Cavalieri.

En su primera escala, la comitiva encabezada por Triaca visitó el Consejo de Económico y Social (CES) en España, un organismo tripartito fundado en 1991 que asesora al Ejecutivo con proyectos no vinculantes en materia socio económica y laboral.

Macri se inspiró en esa experiencia cuando el año pasado impulsó una mesa tripartita, pero fracasó, ya que los acuerdos alcanzados (frenar despidos y un bono de fin de año) nunca se cumplieron.

"Nos interesa discutir a mediano y largo plazo, arribar a consensos por sobre el conflicto. El CES no es vinculante, pero su opinión tiene relevancia", explicaron en el Ministerio de Trabajo.

En Holanda, en tanto, la delegación se reunió con el Consejo Económico y Social holandés (SER), otro experimento que mira con interés el Presidente.

El comité,integrado por empresarios, sindicalistas y expertos, surgió en 1950, después de la Segunda Guerra Mundial, y le sirvió a las autoridades en los años 80 para frenar una escalada de huelgas lideradas por la izquierda y moderar los salarios, a cambio de beneficios jubilatorios y la reducción de la jornada laboral.

Paritarias a la Merkel vs la pata social del Gobierno
Las mayores diferencias quedaron expuestas en Berlín, donde un dirigente metalúrgico les explicó a los sindicalistas que las paritarias se negocian a nivel general -es decir, sin acuerdos por ramas de actividad- entre empresarios y la "CGT" alemana (DGB), que representa a trabajadores de la industria y servicios.

A la hora de discutir salarios, se analizan las ganancias empresarias, la productividad y la inflación.

Pero los visitantes argentinos aseguran que no les supieron explicar "si alcanza el salario para vivir".

"Es muy diferente la discusión salarial allá, tienen una inflación anual del 2% y el salario no tiene incidencia", reconoció a iProfesional el líder de la Federación de Taxistas, José Ibarra, que también formó parte de la delegación oficial.

Además, los acuerdos no requieren de la homologación posterior del Ministerio de Trabajo, una potestad que en Argentina les permite a las autoridades influir en la negociación colectiva.

Los gremios alemanes, a su vez, no administran obras sociales, planes de vivienda y centros de recreación para los trabajadores.

"Nosotros les dijimos que somos la pata social de los gobiernos. Servimos de contención y ellos están muy cerrados a negociar solo salarios", explicó González.

La polémica por la "uberización" laboral
En lo que respecta a los intereses del ministro Triaca, puso el mayor foco en las nuevas discusiones sobre la educación, el avance de la tecnología y nuevas modalidades de trabajo.

Este último fue uno de los temas que se tocó en España, donde desde los años 80 predominan los contratos temporales cuya duración puede ser inferior a una semana.

Uno de los proyectos laborales de Cambiemos busca introducir formas de trabajo "independiente" o "autónomas", lo que permitiría, según el Gobierno, avanzar con el blanqueo de la informalidad.

"Hablamos de la formación profesional, cambio tecnológico y de cómo preparar a los trabajadores cuando las máquinas empiecen a ganar terreno", dijeron cerca del ministro.

En paralelo, la idea del Gobierno es avanzar con la "modernización" de los convenios colectivos. Así lo han hecho los petroleros de Vaca Muerta, lecheros y ferroviarios.

Pero en la gira los sindicalistas se mostraron más preocupados por el impacto sobre el empleo de Uber, Amazon y Airbnb, plataformas digitales que serán tema de discusión en el G20.

Los taxistas liderados por Ibarra lanzaron junto al gobierno de la Ciudad BATaxi, una app "legal" utilizada por 60.000 usuarios que cumple el convenio, incluye seguro y paga impuestos.

La discusión sobre las modalidades de trabajo derivó en un momento incómodo en La Haya, en Holanda, cuando los visitantes les hicieron notar a los anfitriones que en el hotel donde se alojaban los trabajadores de la construcción no cumplían medidas de seguridad por carecer de la indumentaria de trabajo adecuada.

En la mayoría de los países, los locales explicaron a la comitiva que el mercado común europeo fija a los estados miembros algunas políticas laborales (por ejemplo sobre las formas de trabajo), además de una inflación máxima del 2%, y límites respecto al gasto en jubilaciones.

En plena negociación entre el Mercosur y la Unión Europea, el esquema de ajuste les hizo recordar a algunos delegados las recomendaciones del FMI, cuya máxima autoridad Christine Lagarde llegó este jueves al país.

"Si se aplica acá, vamos a tener conflictos laborales", advirtieron.

Jubilados, pasantías y precios
Después de aprobar la reforma previsional en diciembre pasado en medio de un fuerte rechazo social, el Gobierno busca avanzar en nuevos cambios.

Con ese fin, la comitiva analizó el sistema jubilatorio español, que contempla el haber correspondiente a los aportes y otro derivado del ahorro del propio trabajador.

Pero el momento no fue el más indicado: por la televisión, los sindicalistas vieron las manifestaciones de jubilados que se quejaban por recibir aumentos de entre 5 y 10 euros.

La educación fue otro de los ejes de las charlas entre el ministro de Trabajo y sus acompañantes. "Fíjense cómo hacen hincapié en la educación", les decía Triaca a los sindicalistas en las reuniones que mantenían después de cada encuentro.

Uno de los proyectos que tiene en carpeta el Ejecutivo es el de las nuevas prácticas de formación, con el que apuntan a revitalizar el régimen de pasantías.

La idea de los funcionarios es acelerar la incorporación de jóvenes al mercado laboral desde el ámbito educativo mediante convenios que reduzcan el costo laboral a las empresas.

Desde el Gobierno aseguran que el diálogo es clave para avanzar con el paquete de reformas anunciado el año pasado.

Pero por ahora todo indica que el macrismo prefiere manejar los contactos con gremios y empresarios por separado y en forma sectorial.

Ese fue el acuerdo al que llegó el jefe de Gabinete, Marcos Peña, con los industriales de la UIA el lunes pasado, tras los fuertes cruces entre los empresarios y el ministro de Producción, que los trató de "llorones" por quejarse de las importaciones.

En esa reunión, los funcionarios hicieron las paces y desactivaron el clima de tensión con la cúpula industrial. Como parte del acuerdo, Peña les habría pedido a los empresarios que no remarquen los precios.

Con esa promesa, Triaca ahora busca encarrilar a estatales, construcción y metalúrgicos detrás de la pauta oficial.

"La mayoría está cerrando en 15%, se lo dijimos al ministro que no se corte por lo más delgado, si hay esfuerzo para salir de esta crisis, que no sea solo de los trabajadores", dijo Ibarra.

Los indicadores oficiales, sin embargo, no son alentadores. El INDEC dio a conocer el miércoles una inflación mensual del 2,4% en febrero y un acumulado del 4,2% en los dos primeros meses del año.

Números bastantes alejados de los cánones europeos. Como los hombres de la CGT, que por ahora siguen prefiriendo la negociación colectiva por rama, el manejo de las obras sociales sindicales y una central obrera con bustos de Rucci y Evita.

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