Economía

El "miércoles soñado" por el Gobierno: habrá un aluvión de buenas noticias en pobreza, actividad económica, industria y construcción

27-03-2018 El INDEC revelará por la tarde cuatro indicadores que le permitirán al oficialismo revalidar su plan económico. Pero que también serán claves para mostrar la solidez del modelo Cambiemos y defenderse de las principales críticas de la oposición 
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Este miércoles, el INDEC revelará cuatro indicadores clave que traerá tranquilidad al Gobierno en base a los objetivos cumplidos de su política económica.

La batería de cifras optimistas las dará a conocer el organismo estadístico el miércoles por la tarde, pero en los despachos de Casa Rosada ya festejan de antemano que contarán con datos duros que revaliden la gestión.

Es que, la mayoría de estos datos, configuran ni más ni menos que los estandartes que el PRO saldrá a relucir a la hora de buscar la triple reelección –Nación, Provincia y Ciudad– el próximo año.

El más importante, por su poder simbólico, será "Incidencia de la pobreza y de la indigencia (EPH)", que mostrará las mediciones del segundo semestre del año pasado. En ese sentido, el propio Mauricio Macri pidió que se evalúe su mandato en base a su capacidad para bajar este indicador.

En segundo lugar, el "Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE)", que mostrará el crecimiento de la economía en el primer mes del año. Este indicador podría dar una pista sobre las posibilidades que le quedan al Gobierno para cumplir con la meta del 3,5% prevista en el Presupuesto.

Otra de las grandes vedettes de Cambiemos es la construcción, motorizada tanto por el boom de los créditos hipotecarios UVA como de la apuesta a la obra pública.

Por último, el indicador más esquivo: el "Estimador Mensual Industrial (EMI)", cuyos resultados podrían revelar si finalmente la actividad manufacturera repunta o se mantiene con cifras magras, especialmente por el impacto a la baja de algunos sectores más débiles ante la apertura comercial.

Construcción, en alza
Ya se da por descontado que este sector mostrará signos positivos en próximo informe del INDEC. Sin ir más lejos, el indicador creció 19% interanual en enero, siendo el más alto desde marzo de 2017, cuando arrancó la tendencia alcista de la construcción. Y en febrero seguirá.

En este sentido, el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) aseguró que en enero creció 11,8% interanual el empleo registrado en el sector, impulsado por las obras públicas y privadas en grandes distritos como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

De este modo, la cantidad de puestos de trabajo formales del sector alcanzó a 418.385 personas. El informe indica que esa cantidad de empleos es "muy similar" a la verificada en diciembre del 2017, "a pesar de que era esperable evidenciar una baja estacional que afecta a la actividad en el período estival".

Además, el indicador de empleo promedio por empresa también evidenció una expansión en enero, situándose en un nivel de 14,5 puestos registrados por firma constructora, el más elevado de la serie histórica para un mes de enero.

Esto se debe principalmente al aporte de las firmas con más de 500 trabajadores, las que incrementaron sus planteles en un 43,5% interanual, logrando alcanzar una participación del 11% en la estructura del empleo sectorial, una de las más altas de la serie.

Pobreza e indigencia
Los funcionarios prevén que el dato no sólo será positivo porque marcará un descenso de esta variable, sino que además servirá para desactivar temporalmente los dardos que está disparando la oposición. Sobre todo por los últimos datos que apuntan a un estancamiento en el consumo masivo.

La nueva cifra de pobreza corresponde a la medición del segundo semestre de 2017 que fue el mejor, económicamente hablando, del período macrista.

En el contexto de los "brotes verdes" que aparecieron en el sector privado –con especial empuje de la construcción y la obra pública–, el PBI creció durante el tercer trimestre un 3,8% y en el último cuarto del año, un 3,9%.

Este repunte se vio reflejado en la mayor creación de puestos de trabajo, como lo atestigua el último dato del INDEC sobre la tasa de desempleo: una caída a 7,2% de la población económicamente activa, lo que la ubica entre las mediciones más bajas de la última década.

El mercado de trabajo, en el último trimestre del 2017, tuvo un incremento de 433.000 empleos dentro del área relevada por el INDEC. Proyectado a toda la población, esto implica que en un año se crearon 685.000 nuevos trabajos, según estimó Fundación Mediterránea.

Además, las mejoras más notorias ocurrieron en las provincias del norte, donde existen los índices de pobreza más altos.

Pero tal vez el dato al que más le están prestando atención en la Casa Rosada es al hecho de que el empleo informal se recuperó aun con más fuerza que el "blanco".

Se espera que este dato impulse la mejora en los indicadores sociales, dado que los estratos más vulnerables de la población suelen obtener su ingreso de la economía informal.

Con todos esos antecedentes, en el Gobierno confían en que el nuevo índice de pobreza que el INDEC acentúe la tendencia a la caída. Entre los funcionarios circula una estimación extraoficial que lo ubica levemente debajo del 26%.

El ciclo había empezado con un 32,2% correspondiente al inicio de 2016. Luego, bajó a 30,3% en el segundo semestre de ese año y la última medición difundida fue septiembre pasado, que arrojó un nivel del 28,6% para la primera mitad de 2017.

En la última medición, el INDEC había registrado que este flagelo alcanzaba a 1,087 millones de hogares, lo que implica 7,8 millones de personas. Cuando se hace la proyección al total de la población –y no sólo a las zonas censadas–, el resultado es que en el país había, hasta junio del año pasado, unos 11,3 millones de pobres, de los cuales 2,4 millones eran indigentes.

En definitiva, el registro marcaba una mejora, dado que el número de personas en esa situación se reducía en 439.000 para los 31 aglomerados urbanos relevados.

De todas formas, hubo un dato negativo: la suba de una décima en el registro de indigencia –es decir, la porción de población que no gana lo suficiente para comprar una canasta alimentaria de subsistencia–, que aumentó a 6,2%, como consecuencia del empeoramiento de la situación en el conurbano bonaerense, donde el indicador trepó del 6,4% al 7,1%.

La industria, ¿repuntará?
Sin dudas, este indicador es el que tuvo un comportamiento menos alentador de los cuatro. De hecho, en su última edición, el EMI señaló que diciembre registró el guarismo más bajo desde mayo pasado: 0,3%, cerrando 1,8% en todo 2017.

Para ilusionarse, en la Casa Rosada ya ven con buenos ojos el último reporte de la Unión Industrial Argentina, aunque sus números no son para festejar demasiado. Y siempre esperando a que Brasil siga despertándose para apalancar las exportaciones.

Según la entidad, la actividad fabril de enero mostró una suba interanual de 0,6%. Los sectores que más traccionaron fueron metales básicos (15,9%), minerales no metálicos (15,4%) y, en menor medida, papel y cartón (2,3%) y edición e impresión (1,9%), esta última sobre una base de comparación muy baja. Alimentos y bebidas presentó un crecimiento moderado respecto a enero 2017, de 0,9%.

Entre los sectores que presentaron bajas, se destacó la industria automotriz con una contracción del 18,3% interanual, debido a paradas programadas extendidas por vacaciones junto con la adecuación de las plantas para la incorporación de nuevos modelos, y también a la baja se mostró el sector sustancias y productos químicos (-1,7%).

No obstante, la UIA mostró optimismo sobre febrero, donde los primeros datos fabriles dan cuenta de una recuperación más veloz, motorizada por los sectores que vienen mostrando mayor dinamismo, como acero (36,8%) o cemento (16,3%) y materiales para la construcción (12,4%), mientras que la producción automotriz creció 62,6%, fruto de una baja base de comparación y de un fuerte impulso de las exportaciones a Brasil.

Crecimiento de la actividad
Otro de los indicadores a los que el Gobierno estará atento será el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que será el primero de este año, luego de que las cifras de diciembre mostraran un crecimiento mensual de 0,6% e interanual de 2%.

Pero, además, ese número mostró un crecimiento de la economía durante 2017, lo que permitió al oficialismo destacar dos puntos: lograr el mayor alza anual desde 2011 y romper con la inercia de caída de los años impares.

Guido Sandleris, jefe de asesores del Ministerio de Hacienda, se ilusionó con que el crecimiento de la actividad será aún mayor al del año pasado, en sintonía con la meta oficial del 3,5% que indica el Presupuesto Nacional 2018.

"Si miramos sector por sector, crecieron 13 de 15, o sea una amplia mayoría. Además visualizamos un tercer dato relevante en el componente de la demanda agregada, por lo tanto es un crecimiento genuino a través de la inversión", justificó el funcionario.

Por eso, la cifra que se espera para este miércoles intentará calmar los ánimos de la City, que estiman que el crecimiento será menor al calculado por el Gobierno. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de marzo, que realiza el Banco Central entre 55 analistas nacionales y extranjeros, la actividad aumentará 2,7%.

De esta forma, los pronósticos de expansión del PIB se ubicaron en 2,7% para el corriente año, un dato que representa una baja de 30 puntos básicos respecto del REM anterior. Y se ubicaron en 3% recién para los años 2019 y 2020.

Pero el oficialismo espera que el PBI se expanda gracias al crecimiento de sectores que considera clave, como la construcción –tanto pública, como privada–, energías renovables y maquinaria agrícola.

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