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Desde el Gobierno admiten que están "preocupados" por la tensión política que generó el caso Lula en Brasil

08-04-2018 El ministro de Interior, Rogelio Frigerio, reconoció que el macrismo “ve con preocupación” la situación generada en el país vecino a raíz de la detención del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, condenado por el delito de corrupción
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El ministro de Interior, Rogelio Frigerio, admitió que el gobierno nacional “ve con preocupación” la situación generada en Brasil a raíz de la detención del ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, condenado por el delito de corrupción, y confió en la “fortaleza institucional” del país vecino para superar la situación.

“Vemos con preocupación la situación en Brasil y esperemos que pueda rápidamente resolver este tema institucional que lleva mucho tiempo”, dijo Frigerio en declaraciones radiales.

El funcionario nacional destacó que “es muy importante que Brasil esté bien, que crezca”, al considerar que su bienestar “tiene un impacto muy favorable en la economía de la región y de nuestro país”.

“Confiamos en la fortaleza institucional de nuestro principal socio comercial y que haya tranquilidad institucional para poder sostener este proceso de recuperación de la economía y de la situación social que se viene viendo en los últimos meses”, aseveró el titular de la cartera política.

Lula fue condenado por el Tribunal Supremo de su país a 12 años de prisión, acusado de los delitos de corrupción leve, lavado de activos y tráfico de influencias.

Posible impacto por la vía financiera
Desde la vereda argentina, la situación parece clara: con Lula fuera de la contienda electoral, se disipan las chances de un regreso regional de políticas populistas, intervencionistas y generadoras de déficits fiscales. 

Eso, indirectamente, supone una buena noticia para los gobiernos más identificados con la apertura comercial, la disciplina fiscal y las reformas estructurales, como los de Mauricio Macri y Sebastián Piñera en Chile.

Sin embargo, entre los funcionarios del área económica local circula un comentario que parece contradictorio con ese alivio: el regreso del optimismo sobre la plaza brasileña puede implicar mayor "competencia financiera" en el circuito local.

El argumento es que, en un mercado global en el que empieza a notarse el "flight to quality" (vuelo a la calidad) y en el que el flujo de capitales que llega a las naciones emergentes ya no tiene la abundancia de los últimos años, los financistas globales pueden tener mayor predisposición a entrar en el mercado brasileño que en el argentino.

Esta tendencia se vería acrecentada si, como consecuencia del cambio de humor, Brasil tuviese una mejora en su índice de riesgo país.

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