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Un cofundador de Netflix revela el secreto del "rey del streaming"

Un cofundador de Netflix revela el secreto que convirtió a la empresa en el "rey del streaming"

Marc Randolph, el primer presidente de la compañía dijo no arrepentirse por haber dejado la empresa en 2002, antes de convertirse en el gigante actual

Por César Dergarabedian, enviado especial a Sao Paulo, Brasil.
15.05.2018 18.34hs Tecnología

Más de 100 millones de suscriptores y 100.000 millones de dólares en valor de mercado. Los dos números hablan por sí­ mismos para mostrar el éxito de Netflix

Basta con estar ligado en forma mí­nima a lo que sucede en el mundo alrededor y ver cuánto la empresa estadounidense de streaming de pelí­culas y productora de series revolucionó el mercado de cine.

Uno de los fundadores de la empresa es el empresario Marc Randolph, quien creó la empresa que encabeza Reed Hastings en 1997.

Randolph cofundó recientemente la empresa de software de análisis Looker Data Sciences y también actúa como consultor de otras startups, sirviendo varias veces mentor, coach y CEO.

Este empresario estuvo en la ciudad brasileña de Sao Paulo para participar en el Vtex Day, el principal evento del comercio electrónico de América Latina, donde estuvo iProfesional.

Lo que todos quieren saber es: ¿qué hacer y qué no hacer para tener éxito como Netflix? El interrogante fue respondido por Randolph en su conferencia en el evento.

"Trabajo con empresas de todo el mundo y veo cosas maravillosas en América latina, Asia, Europa, etc., la innovación ocurre en todo lugar, no sólo en el Silicon Valley", advirtió.

Una clave pasa por tener tolerancia al riesgo a "empezar algo sin saber qué va a pasar", aunque "no lo puedes hacer de manera aleatoria, hay que tener una idea, aunque no tiene que ser enormemente creativa, original o complicada".

"No digo riesgos peligrosos, pero cosas simples, como ir a un restaurante y pedir algo que no tienes ni idea de lo que es. Decidir hacer algo que no sabes lo que va a suceder, es en ese sentido", explicó.

"Necesitas intentar, dar el primer paso e intentar la idea en el mundo real. Todo el tiempo que gastas pensando si la idea es buena, es tiempo perdido", advirtió.

En cuanto a la idea, dijo que no es necesario que sea una gran idea, compleja, o incluso original. "¿Qué es una buena idea? Cuando conté a mi esposa sobre la idea de Netflix, ella encontró la cosa más estúpida", recordó.

Para Randolph, lo importante es tener muchas ideas ("Cientos o miles", recomienda). A continuación, llega el último punto destacado por Randolph: la confianza. "Cuando todos dicen que tu idea no funciona, debes seguir adelante con confianza de que vas a encontrar una forma de hacer funcionar", dijo.

Randolhp cree que las ideas no deben ser algo que cambien el mundo como un todo. "Mira alrededor de todo lo que haces, tu trabajo, tu barrio, entrena tu mente para ver al mundo como algo imperfecto y pregunta lo que está mal en todo lo que hace", completó. 

"El balcón de un emprendedor es saber lo que nuestro cliente querrá en el futuro. Yo conozco el ADN de Netflix y allí­ al principio la gente ya sabí­a que el futuro serí­a el streaming, sólo no tení­amos la tecnologí­a para eso. entregarí­amos a los clientes las mejores pelí­culas en DVD", recordó.

Aunque ya no está en Netflix, Randolph advirtió que la empresa sólo seguirá siendo relevante si no se olvida de su misión: llevar el contenido hasta el público.

"Hoy, todo el mundo hace contenido, pero es fundamental que el contenido continúe llegando hasta el público, eso es lo que la Netflix hace", señaló.

El primer presidente de Netflix dijo no arrepentirse por haber dejado la empresa en 2002, antes de convertirse en el gigante actual. "No tengo arrepentimiento, lo más difí­cil para un emprendedor es reconocer que la empresa no necesita de ti. Ha llegado un momento en que otras personas eran mejores que yo para tocar a Netflix", concedió en una conferencia de prensa, y reconoció: "Hay que saber decir adiós. Nuestro trabajo, a veces, es decir adiós".

Una venganza frí­a
Randolph recordó que con Hasting viajaban juntos una hora al dí­a desde su lugar de residencia hasta su trabajo en el mismo coche, un espacio de tormenta de ideas en el que, poco a poco, tomó forma Netflix.

Primero apostaron por la venta de DVD y dejaron a un lado el alquiler, pero los competidores empezaron a entrar en este negocio.

Sin tiempo y dinero, hicieron un último intento: la combinación de suscripciones, listas de intereses y la eliminación de lí­mites en el alquiler o multas por exceder el tiempo de devolución.

La prueba y el error se convirtieron en la base de un servicio que, en su primera incursión en el mundo digital, obtuvo tal avalancha de pedidos que los servidores se cayeron.

Los 100 pedidos con los que comenzó el negocio, se convirtieron en 125.000 suscriptores tres años después y sus usuarios rebasan con creces los 100 millones.

Randolph recordó que en el año 2000 Blockbuster, la mayor compañí­a de alquiler de pelí­culas, los habí­a citado a él y a Hastings, en sus oficinas en la ciudad texana de Dallas.

Los directivos de Blockbuster les preguntaron cuánto creí­an que era el monto de venta de Netflix. La respuesta fueron 50 millones de dólares, y ahí­ se terminó la reunión. Netflix es hoy el rey en ese mercado, mientras que Blockbuster entró en bancarrota.

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