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Plazo fijo: la Argentina presenta las menores tasas reales de interés de la región

Al comparar los rendimientos que se obtienen por colocaciones a plazo fijo en nuestro paí­s, se observa un notable desfasaje respecto del resto
21/04/2008 - 14:01hs
Plazo fijo: la Argentina presenta las menores tasas reales de interés de la región

Los elevados niveles de inflación y la virtual estabilización del tipo de cambio en la Argentina generan efectos contrapuestos en el rendimiento de las tasas reales de interés, según se las compare con uno u otro indicador.

En el caso de pesos, las tasas son fuertemente negativas, pero si se las mide en dólares, el rendimiento en esa moneda es otro.

Al comparar los resultados obtenidos en nuestro paí­s con los de otros de América latina, se observa un marcado desfasaje, ya que medidas en términos de precios o de tipo de cambio, son las más bajas del conjunto. Obviamente, esta situación tiene su correlato en niveles de depósitos expresados en términos de PIB.

La comparación entre la Argentina y los paí­ses de la región
Es interesante analizar como se posiciona frente a los demás paí­ses de la región.

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Si se toma como referencia las tasas reales en términos de inflación y de evolución del tipo de cambio, nuestro paí­s presenta la menor tasa en el primer punto y la segunda en el segundo.

En pesos, la tasa es negativa en alrededor de 10 puntos porcentuales frente al aumento de los precios, en tanto que es positiva en seis puntos porcentuales comparada con el tipo de cambio.

En segundo lugar se ubica Venezuela, con una tasa negativa en moneda local levemente superior al 9%. Cabe señalar que la diferencia de tasas de ambos paí­ses en el segmento pesos es sustancialmente superior a la del resto, debido a los elevados niveles inflacionarios que poseen.

Les siguen en orden creciente Uruguay, Bolivia y Paraguay, con tasas levemente negativas. El resto de los paí­ses presentan tasas positivas, siendo las mayores las de México y de Colombia.

En cuanto a las tasas de interés medidas en dólares, la Argentina es superada sólo por Ecuador, con el 5%. Un escalón más arriba se ubican México, Brasil y Venezuela, que rondan el 10 por ciento.

Un efecto directo de estos bajos niveles de tasas reales para Argentina y Venezuela se refleja en los niveles de monetización de ambas economí­as, que en el mejor de los casos son apenas la mitad de la de Ecuador, Brasil o Paraguay.

Fausto Spotorno, economista jefe de Orlando Ferreres & Asoc., asegura que "estamos peor que otros paí­ses. Brasil, que tiene una tasa de corto plazo de 11,75% y una inflación baja, tiene una tasa real de 7,25%. Y Chile, que tiene una tasa de corto plazo de 6,25% y una inflación de 8,5%, tienen una tasa real de +2%". Para tener en cuenta.

El escenario local no es favorable
En tiempos en los que la inflación parece querer dominar el centro de la escena, el pequeño y mediano inversor se plantea si está lo suficientemente cubierto para evitar que sus ahorros se evaporen por el mero paso del tiempo.

Para quienes eligieron depositar en plazos fijos las opciones no parecen ser las más redituables. En efecto, si se considera el perí­odo comprendido entre el segundo semestre del año 2003 y la actualidad, nunca las tasas de interés anualizadas lograron vencer la inflación acumulada de los doce meses anteriores a la colocación de los fondos.

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Ello pese a que las tasas de interés comenzaron a subir en forma considerable a partir del 2006. Esta definición es válida incluso teniendo en cuenta los í­ndices de precios al consumidor que elabora mensualmente el Indec. Cabe señalar que a lo largo de toda la serie, sólo en el perí­odo septiembre a diciembre del 2007 la tasa anualizada superó a la inflación oficial. 

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Pese a ello, los depósitos del sistema financiero se desenvolvieron en forma creciente en todos estos años, en especial en el 2006, cuando crecieron un 36%. Ya en el año 2008, en lo que va del mismo la suba es del 20%, y se basa en la fuerte expansión de la liquidez de los meses precedentes, impulsada por la polí­tica monetaria expansiva del Banco Central.

Pese a estos incrementos, el nivel de monetización de la economí­a respecto del PBI se mantiene en el orden del 17 por ciento. 

Con las evidencias a la vista, cabe preguntarse que es lo que determina la conducta de los ahorristas, en especial la de los pequeños.

La cuestión clave es que el inversor local, por su natural predisposición a ahorrar en dólares, mide su rentabilidad en la moneda norteamericana. De hecho, "no se entenderí­a que inmovilice su dinero en un banco, que debido a la inflación, al retirarlo puede consumir menos que en un principio" sostienen los analistas.

En tal sentido, Jorge Todesca, de Finsoport, expresa que "el ahorrista común va al plazo fijo por dos motivos: primero, en un contexto de mucha volatilidad, no hay muchas alternativas seguras para el ahorro, por eso dudosamente vaya a las acciones o activos de renta fija y segundo, la gente mide mucho el rendimiento en dólares, porque el dólar no se movió hasta ahora y se espera que no lo haga este año. O sea, apuestan sabiendo que habrá un tipo de cambio fijo que les dará ganancia cuando salgan del plazo fijo".

En dólares la cuestión cambia
Del cuadro que compara las tasas de interés que pagan por los plazos fijos y la variación del dólar en el mercado local, surge, a diferencia de la comparación frente a la inflación, que a partir del año 2005 se registró una ganancia neta creciente, que se mantendrí­a el corriente año.  

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Según comenta Tomás Bulat a infobaeprofesional.com, "la tasa de interés para un plazo fijo a 30 dí­as paga el 8 / 8,5% anual. Si se considera a inflación del Instituto Nacional de Estadí­stica y Censos (INDEC), prácticamente se sale hecho, pero es claramente negativa si se la referencia con la inflación de la calle. Si uno lo toma en dólares, si éste no se mueve se obtendrí­a una ganancia de 8% en esa moneda en cualquier plazo fijo, pero si el tipo de cambio se va a los $3,30 se pierde todo ese beneficio".

Bulat agrega que "Las tasas negativas promueven el consumo, pues la gente no se queda con la plata en el bolsillo, prefiere consumir y esto genera más inflación.

Para Spotorno: "El tipo de cambio es fantástico para los depósitos en dólares porque pagan 8% anual, aunque hay expectativas de una devaluación del 2 o 3%. Para los depósitos en pesos, la tasa es muy negativa: si la inflación real es del 25% y las tasas nominales son del 9%, la tasa real es de -12,8 por ciento".

En cuanto a los niveles de monetarización, Spotorno, agrega que: "Esto genera que la gente se pase más al cash que a los depósitos. Como la gente no puede cubrirse financieramente, lo hace con bienes y al consumir acelera más la inflación. O sea, esto en el corto plazo desincentiva el ahorro e incentiva el gasto (y a su vez más inflación)".

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Claramente este comportamiento se está comenzando a observar en el mercado local. Si se considera el crecimiento anual de los depósitos a plazo fijo, en lo que va del año se registra una fuerte reducción, en concordancia con el fuerte aumento de las expectativas inflacionarias de la población.

Para el conjunto de los plazos fijos, muestran un marcado crecimiento a lo largo de febrero, que llega a un máximo del 32% anual, para comenzar a caer en forma acelerada y ubicarse en el 28% actual.

Más acentuado es el caso de los depósitos de corto plazo, ya que luego de estabilizarse en tasas del 35% anual, vienen cayendo en forma acelerada, hasta el 21%.

Rubén Ramallo
©infobaeprofesional.com