Economía

López Murphy: "La gente volverá al dólar en el segundo semestre de 2010"

21-12-2009 El economista advierte que el crecimiento del gasto, medido en dólares, está bien por encima de sus máximos históricos y dice que las reservas del Banco Central no son un colchón suficiente. Pronostica que a mediados del año próximo la gente volverá a pasarse masivamente a dólares
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Ricardo López Murphy, ex ministro de Economía, dirigente político y uno de los economistas más escuchados por los empresarios, tiene una visión escéptica sobre lo que se viene. Se cuida de no dar un mensaje alarmista para 2010, porque cree que el contexto internacional jugará a favor de la Argentina, pero transmite su convencimento de que la falta de medidas en el presente pasará sus facturas en el mediano plazo.

Agravamiento del desequilibrio fiscal, pérdida de competitividad, medidas que dan malas señales en cuanto al respeto a la institucionalidad, son algunos de los elementos negativos que enumera sobre la actual administración.

De hecho, cuando se le pregunta cuánto queda en pie del modelo económico que llevaron adelante Néstor Kirchner y Roberto Lavagna en 2003, su respuesta es contundente: se diluyó la parte buena (el superávit fiscal y la competitividad del peso) y quedó en pie lo malo (las distorsiones y el intervencionismo).
El siguente es un resumen de su diálogo con iProfesional.com.

- ¿Qué opina del optimismo que deja traslucir el gobierno sobre una recuperación de la economía?
- Lo que cayó este año la economía, entre 3% y 4%, lo va a recuperar el año que viene. Debido a las circunstancias internacionales más favorables y probablemente hasta por circunstancias climáticas más favorables.

Yo creo que las políticas no son apropiadas, pero una economía tan pequeña como la argentina en relación al resto del mundo, si tiene un contexto favorable, eso inmediatamente impacta sobre el país.

- ¿Y, con el fondo del Bicentenario, ve la posibilidad de que la Argentina se financie a tasas más bajas?
- El fondo del bicentenario es un anuncio desgraciado. En el sentido de que no acompaña lo que han hecho Brasil, Uruguay, Perú, Chile, México. En ninguno de esos países la tesorería y la presidencia dispone de las reservas del Banco Central como si fuera la billetera propia.

En segundo lugar, el problema de esta medida tiene el tono y el color de las dificultades de financiamiento. Es decir, el Tesoro dispone de dos poderosos tuboductos desde el Banco Central a la Tesorería, que son las utilidades y los adelantos transitorios. Eso es un número muy grande para el año que viene. Y si eso no les alcanza, lo que debe ser el agujero… 

- Pero la reacción de los mercados ha sido positiva hacia los títulos soberanos argentinos… ¿No cree que eso se puede interpretar como una mejora en la confianza hacia el país?
- Yo no lo creo, porque no creo que las medidas que dañan las instituciones generen confianza. Eso no quiere decir que en el corto plazo, por un efecto de liquidez, haya mejores precios.
La suba fuerte de los bonos que hubo desde marzo hasta ahora tiene que ver, primero con una exageración de lo que se había caído en marzo, y segundo con un efecto general que se viene dando en los países emergentes. Hemos venido acompañando un proceso. Entonces como estábamos en las nubes, la caída es más fuerte.

- ¿Entonces usted no cree que sea un buen negocio comprar bonos argentinos pensando que puedan tener un gran recorrido al alza?
- Me parece que el spread que hay refleja aproximadamente nuestros problemas. Que no son solamente fiscales y monetarios, sino que son institucionales y de incertidumbres.
La Argentina no tiene un plan presupuestario y financiero. Nadie sabe cuál es.

- ¿Cuánto queda en pie del modelo económico que habían diseñado Kirchner y Lavagna?
- No queda la holgura fiscal ni el tipo de cambio alto. Quedan las distorsiones, eso sí. El sesgo antiexportador de la política, el sesgo pro consumo de energía y contaminación, el sesgo de predación de los recursos naturales, eso queda. La descapitalización como estrategia.

Y los problemas fiscales y de competitividad están ligados. Porque con el gasto creciendo a tasas del 40% y el tipo de cambio al 10, algo tiene que haber…



- Si el diagnóstico es que hay dificultades de competitividad, deterioro fiscal y además tarifas con precios atrasados, ¿podemos estar en la antesala del clásico ajuste con "devaluación y tarifazo"?
- No inmediatamente. Pero si seguimos insistiendo en este camino, va a haber ese problema. El desequilibrio fiscal se va a agudizar. El deterioro ha sido inmenso. Tenemos déficit primario después de haber tenido un cinco y medio de superávit. Es algo muy grande, igual que, de tener un gasto que orillaba 30 por ciento, haberlo llevado a 42.

El gasto en dólares es el doble de lo que era en la convertibilidad, es algo muy importante.

- ¿Vamos a ver una agudización del desempleo?
- La pérdida de competitividad va a hacer que el crecimiento del empleo sea mucho menos intenso de lo que fue en el período fines del 2002-2006.

Argentina tiene un problema de empleo muy complejo, porque tiene una alta tasa de desempleo, mucho empleo público, que creció en un millón de personas en estos seis años, y un nivel de informalidad enorme.

Pero reconozco que el problema de empleo no es de ahora, sino que viene desde hace mucho tiempo, y en todos los casos el inconveniente central es el de una baja tasa de inversión. Es algo ligado a la falta de competitividad, a la falta de seguridad jurídica, a la falta de reglas de juego.

- Todos los pronósticos indican una inflación mayor a la devaluación. ¿La Argentina se está volviendo un país caro en dólares, o solamente acompañamos al resto del mundo?
-Está mucho más cara de lo que era entre 2002 y 2005. Usted sabe que todas las estadísticas nuestras son más o menos truchas, pero hay una que no es trucha, y es el nivel del gasto. Y ha subido en dólares de una manera espectacular. Entonces ese gasto respecto de la producción, si usted multiplica por tres esa mochila… el sector productivo tiene que estar agobiado.

- ¿Pero usted ve que haya signos evidentes de atraso cambiario?
- Las políticas tienen una regla que llevan al atraso. Es decir, el deterioro del superávit fiscal, el fuerte crecimiento del gasto público con gasto en no transables, políticas monetarias más estrictas y ajustadas que las políticas fiscales. Todo eso lleva inexorablemente a que se atrase el tipo de cambio.

-Sin embargo, hay consenso en que si el Gobierno dejara de intervenir en el mercado de cambios, la cotización no se movería mucho…
- Ahora no, pero antes la salida de capitales preanunció un desequilibrio muy grande. Acá lo que hubo y hay es la sensación de que el mundo se recuperaba muy rápido y que venía un viento de cola y que eso no hacía conveniente intentar la salida en ese momento.

Mi sensación es que las políticas llevan al atraso, tienen el síndrome del atraso. Ahora, es verdad es que el dólar se ha debilitado en el mundo, como se debilitó en todas las ocasiones en que hubo atraso cambiario, que siempre fue la misma situación.

En la época de Ber Gelbard fue el argumento de que los precios internacionales habían subido espectacularmente, lo cual era cierto, pero nadie dijo que se iban a quedar ahí para siempre. Entonces cuando se derrumbaron nos quedamos con un gasto a un nivel infinanciable. Lo mismo con Martínez de Hoz. Los precios argentinos habían ido a las nubes, y el argumento era que la inflación internacional era muy alta para la Argentina, y cuando las circunstancias internacionales cambian nosotros nos quedamos con el gasto allá arriba, y eso inexorablemente produce el problema. En menor medida, la convertibilidad fue el mismo fenómeno.

- Pero hoy a nadie le parece tan evidente que la corrección deba venir por mover el tipo de cambio…
- Porque suponen que el dólar se va a seguir devaluando a nivel internacional.

-Y mientras tanto, la solución a los problemas de competitividad, ¿hay que buscarlos por el lado de un ajuste fiscal?
-Yo no lo llamaría ajuste fiscal. Si el gasto creciera, tomando como base el año 2005, con la inflación internacional más el crecimiento del PBI, eso es un número razonable. Si esa regla se mantuviera, sería razonable. Lo que pasa es que el gasto ha crecido a tasas de 50%, ha subido en dólares a niveles que no sube en ningún país del mundo.

Todos están haciendo el cálculo de que el dólar se sigue debilitando en el mundo. Si el dólar se diera vuelta y Brasil tuviera que corregir la revaluación que tuvo, yo creo que nuestra situación sería muy crítica.

-Y luego de la salida de capitales de este año, y de los recientes pasajes masivos del dólar al peso, ¿cuál cree que va a ser el comportamiento de las familias respecto del ahorro?
- La gente va a volver a tomar posiciones en dólares hacia el final del segundo semestre de 2010. Lo va a hacer de una manera más acentuada de lo que hemos visto.

- ¿Aun cuando perciba el diferencial de la tasa devaluatoria respecto de la inflación?
- Con más razón. Porque lo ve barato.

- Usted se muestra muy escéptico sobre que el gobierno pueda corregir el desequilibrio fiscal. ¿Cree que eso nos lleva a que en algún momento pueda haber un ajuste brusco?
- Puede ocurrir si la economía mundial cambia, por ejemplo como cambió entre el 98 y el 2001. La situación era dramática, porque los precios se derrumbaron, las tasas subieron, los países vecinos devaluaron sus monedas, y en esas circunstancias usted tiene que hacer una corrección.

Pero yo no veo en el corto plazo un cambio dramático de las circunstancias. Si lo hubiera, vamos a tener problemas. Si no… las cosas llevan más tiempo. Si la inconsistencia de la política fiscal se prolonga en el tiempo, aun cuando las circunstancias no cambien a nivel internacional, vamos a tener problemas. No estoy diciendo algo muy sofisticado. Si el gasto sigue subiendo a este ritmo, tarde o temprano vamos a tener alguna novedad.

El tema fiscal se agrava mes a mes. Generalmente las crisis, ¿cuándo las tenemos? Cuando cambian las circunstancias internacionales. Cambió en el '75 y nos pegamos el Rodrigazo; cambió a fines del '80, y en el '81 volamos en pedazos, cambió en el '99 y volamos en pedazos.

Cuando cambian las circunstancias, para la Argentina es muy difícil porque no se prepara para un cambio. Usted vive como si los precios internacionales fueran a ser fabulosos, la región fabulosa, las tasas de interés van a ser cero. No lo toma como una situación excepcional y no crea colchones para aguantar la adversidad, entonces cuando viene la adversidad no tiene ninguna reserva y corrige.

- ¿Pero las reservas del Banco Central no son un indicador de que estamos mejor preparados que en esas ocasiones que usted menciona?
- Las reservas argentinas no son muy distintas que en el resto de los países, y nuestra situación fiscal es peor. Nuestras reservas en relación al PBI son menores que las de Uruguay y Brasil, por ejemplo.

Reservas en serio tienen países como China o Hong Kong…

Fernando Gutiérrez
©iProfesional.com

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