Management
Cómo pedirle un aumento de sueldo a su jefe y no "morir" en el intento
05-01-2010 Hablar sobre incrementos salariales no es nada fácil. Ni para los gerentes ni para sus subordinados. Expertos consultados por iProfesional.com explican qué se debe evitar en la reunión, cómo prepararse, en qué aspectos conviene hacer hincapié y cómo actuar si la mejora prometida no llega
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

Hablar de un aumento de sueldo no es nada fácil. Ni para el que lo solicita ni para quien debe escuchar el pedido. Y como no suele ser una práctica común, quien lo pide, al momento de hacerlo, está invadido por una carga emocional muy fuerte.

Este componente, sin embargo, puede jugarle al interesado una mala pasada. En muchos casos, lo lleva a realizar su planteo en forma espontánea sin haber preparado de manera adecuada la reunión.

Y, lógicamente, demasiada espontaneidad y poca planificación y análisis del contexto, puede llevar al colaborador a cometer errores en el planteo.

Jefes y empleados no son adversarios. Y la situación tampoco es una discusión o pelea, por lo cual no tiene que haber heridos tras el encuentro.

Entonces, el primer paso para lograr que el pedido sea exitoso –o al menos tome su curso- es hablarlo con quien corresponda.

"Además de seguir las pautas que la empresa explícitamente establece para los casos donde se quiere solicitar un aumento salarial, de no estar claras las mismas, es aconsejable charlarlo en primer lugar con el jefe directo, nunca con los pares y colaboradores", explica Alfredo Terlizzi, líder de Operaciones de HuCap.

Y enfatiza: "Es importante respetar las líneas de autoridad establecidas por la empresa y pedir consejos al jefe directo acerca de cómo encarar el tema si no está a su alcance resolverlo y debe llegar a Recursos Humanos u otro sector de la dirección."

Un momento "único"
Según Bernardo Hidalgo, director de la consultora Hidalgo & Asociados, dado que cada encuentro para pedir un aumento de sueldo es un evento único, lo que conviene es darle "entidad".

Al respecto, en diálogo con iProfesional.com el consultor recomienda "no poner la situación de un incremento de sueldo dentro de una reunión que tenga varios temas a tratar, como pueden ser proyecciones de ventas, proyectos o análisis de mercados."

Así, si un ejecutivo o profesional quiere pedirle a su jefe un aumento salarial lo que tiene que hacer es solicitarle una reunión para hablar de ese tema exclusivamente y anticiparle cuál es el motivo.

En tanto, para el gerente de Empleos de HuCap, Eduardo Muscolino, hay que cuidar el tono y el medio.

"Nunca una petición o planteo de este estilo, debe hacerse en tono quejoso, el sentido debe ser constructivo y debidamente justificado. La mejor forma de hablarlo, es concretar un espacio de entrevista en forma personal, nunca utilizar el e-mail o medios de este estilo", destaca Muscolino ante la consulta de este medio.

Qué evitar en la reunión
En principio, según explica Terlizzi, no es bien visto que quien quiera obtener un aumento de sueldo, se compare con otro colega o par, ya que hay varios factores de incidencia que pueden determinar la variación salarial.

"El sueldo es personal y nunca debería intentarse obtener un aumento diciendo ´que fulano gana más que yo y hace la misma tarea´", señala el líder de Operaciones de HuCap.

Una vez sentado frente a su jefe, todos los expertos sondeados por iProfesional.com coinciden en que al realizar el pedido, el interesado debe evitar caer en planteos sobre la situación económica personal.

"Hay que evitar personalizar la cuestión, es decir, no mencionar ni que sus ingresos no le alcanzan, ni que a sus pares les han aumentado", enfatiza Cristina Mejías, directora de CM Sociología.

En esta línea, Hidalgo añade: "No hay que plantear temas como la imposibilidad de irse de vacaciones o un aumento del alquiler. Si la discusión entra en este campo, no se sale más de la reunión ya que se empiezan a cuestionar las elecciones o el jefe puede decirle que a él también le subieron los costos laborales o el alquiler."

En definitiva, la manera de evitar este entredicho es no situar el pedido en términos de costos o gastos personales.

Y al momento de iniciar la conversación con el jefe, el empleado debe tener mucho cuidado con la cifra a la que se aspira. "Lo que hay que hacer es pedir un porcentaje y previamente hacer un cálculo para ver si está alcanzado por el Impuesto a las Ganancias y en este caso cuál es el impacto", recomienda el consultor.

Los porcentajes tienen que ser razonables. Según manifiesta Hidalgo, "hay ejecutivos que piden el 40% para terminar negociando el 8% cuando, en realidad, si bien con el 10% se sentien satisfechos lo que buscan es hacerle sentir al jefe que está en deuda con ellos."

Esta práctica no es recomendable ya que la negociación debe darse dentro de ciertos parámetros y, sobre todo, porque en cierta forma rompe la relación entre ambas partes.

Desde Stanton Chase International, su directora Susana Larese advierte: "Si bien el empleado es vulnerable a las tentaciones del mercado, la idea de insinuar que un competidor lo está tentando de otro lugar es una estrategia pésima".

Larese hace hincapié en que esto generaría un efecto de desconfianza que también marcará el resto de la relación.

A tomar nota
"¿En qué aspectos conviene hacer hincapié?" es una pregunta que resuena en la cabeza de todo aquel empleado que esté pensando en lograr una mejora salarial, más aun en un contexto inflacionario y de pérdida constante de poder adquisitivo.

Sin embargo, el incremento del costo de vida no es una razón recomendada por los especialistas, ya que en este caso no sería un aumento sino un "ajuste."

Cuando un empleado pide un incremento en realidad lo que está solicitando es una recomposición por lo que ya pasó mientras que en el imaginario del jefe ocurre lo contrario. Piensa que concede la suba y que por un año queda a salvo de los reclamos.

"Hay que dejar en claro que el aumento que se pide es por un período que ya transcurrió y no por lo que está por venir. Nadie otorga un incremento anticipado. De hecho, el sueldo se paga a mes vencido", explica Hidalgo. 

En HuCap destacan que el colaborador interesado en una suba debe en primer lugar hacer una correcta interpretación del contexto: como es la situación económica-financiera de la organización, autoevaluar su propio desempeño, y analizar el resultado de la evaluación formal de la empresa.

Mejías entiende que lo ideal es mencionar algunos logros incuestionables alcanzados en la gestión en los últimos meses.

Hidalgo postula que otros motivos pueden ser una mayor carga de trabajo e incluso un crecimiento en el rol que le haya permitido adquirir un seniority más alto, mientras que Larese sostiene que "siempre hay que apoyarse en las fortalezas, en los puntos fuertes con los que contamos."

La información es poder
Además de la performance y los resultados, es fundamental que el interesado realice una investigación –con fuentes confiables y no consultando a amigos o colegas- sobre el valor que tiene el puesto que ocupa. "La información es poder y el colaborador debe contar con ella", dice Terlizzi.

Para Muscolino, la importancia de obtener información confiable acerca de cuánto está pagando "el mercado" radica en que esto permitirá saber -más allá del deseo de querer obtener "más plata"- cuánto vale realmente la posición.

"Dicha información de mercado es solo para el manejo personal de quien quiere lograr el aumento de sueldo, y una variable que ayudará a determinar si "voy por un aumento de sueldo o desisto". Es preferible que sea el colaborador quien se dé cuenta si su paquete salarial es competitivo y no que la empresa se lo diga", recomiendan en HuCap.


Una, dos y hasta tres reuniones
Muchas veces, cuando hay que negociar con un jefe que está afuera, conseguir el incremento de sueldo puede llevarle al ejecutivo varios meses.

Pero incluso cuando ambos comparten el mismo espacio físico de trabajo, es posible que la negociación empiece en una reunión pero no termine allí. En este primer momento se puede intercambiar información, cada una de las partes llevarse algo para pensar y llegar a un acuerdo para volverse a encontrar en un segundo momento.


En este caso –enfatiza Hidalgo- hay que establecer en cuánto será la próxima charla, si en una, dos o tres semanas.

A su vez, hay que tener muy en cuenta los tiempos. No solamente de esa revisión salarial sino también de las próximas. Para un colaborador esto no es para nada menor porque si consigue un 17% el gerente puede pensar que de acá a dos años no va tener necesidad de tocarle el sueldo a esa persona.

Por este motivo, sería interesante que el empleado pregunte cuándo sería la próxima revisión o incluso cuál es la política de compensación de la empresa, advierte Hidalgo

¿Y si la mejora prometida no llega?
Cuando un un jefe promete un aumento o bien revisar un salario, en un tiempo determinado, por ejemplo en un período de tres meses, esto se debe cumplir a rajatabla.

"La fecha debe cumplirse, generar una expectativa y no cumplirla, provocará una desmotivación en el empleado, que sin dudas terminará afectándolo en algún momento. No sólo a él sino también a la compañía", advierte la directora de Stanton Chase International.


Pero en caso que el incremento acordado no llegue en el mes pautado, ¿cuánto hay qué esperar para realizar un "recordatorio"? Según los expertos consultados por iProfesional.com, no hay que esperar más de "diez minutos" para hacérselo saber al jefe porque en general éstos no suelen prometer cosas que no pueden cumplir.

"En los casos que la promesa fue analizar el tema lo ideal es aguardar dos meses es lo lógico. En cambio, si se le deniega, no se puede volver al tema al menos por seis meses", concluye Mejías.


Cecilia Novoa
© iProfesional.com

SECCIÓN Management