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ALERTA

"La iniciativa de Marcó del Pont traerá inflación y estancamiento"

Domingo Cavallo se refirió así­ a la propuesta de la nueva presidenta del BCRA de otorgar redescuentos para aumentar el crédito bancario
08/02/2010 - 14:11hs
"La iniciativa de Marcó del Pont traerá inflación y estancamiento"

Para el ex ministro de Economí­a, Domingo Cavallo, "aquellos paí­ses en los que su gente cree (o sus malos dirigentes le hacen creer) que a través de la emisión de dinero se puede crear crédito, terminan quedándose sin dinero y sin crédito".

En su blog, el economista afirma que "eso es lo que nos ha pasado a los argentinos durante 45 años, entre 1945 y 1990, y los que nos está volviendo a pasar desde 2002 en adelante".

"Tanto para que exista dinero como para que exista crédito se necesita que en las relaciones deudor-acreedor el acreedor confí­e en que el deudor no lo va a defraudar", explica el ex funcionario.

Y añade: "Para comprender esta premisa es necesario advertir que en cualquier economia, en última instancia, los acreedores (es decir los que en algún momento tienen que recobrar su dinero) son los ahorristas, tanto los del paí­s como los del exterior, que decidieron depositar o traer sus ahorros a la economí­a argentina. Y los deudores son los que han sido merecedores de crédito y han obtenido algún préstamo o han podido emitir alguna obligación."

En su opinión, también hay que comprender que quien demanda dinero, es decir acepta que le paguen con dinero un sueldo, o el precio de los bienes que vende, o lo que le deben, lo hace si cree que ese dinero no va a perder valor. Si advierte que el dinero con que le pagan puede perder rápidamente valor, se desespera por transformarlo en dólares, o en euros, o en comprar bienes antes de que sus precios aumenten.

Es decir, explica Cavallo, "cuando la gente pierde confianza en la capacidad del dinero para mantener su valor, trata de desprenderse de él. Eso significa que demanda menos dinero, o , lo que es lo mismo, que la velocidad de circulación del dinero en la economí­a aumenta."

En esas circunstancias, si el Banco Central se empeña en poner en circulación una mayor cantidad de dinero, la consecuencia inevitable es la aceleración inflacionaria, destaca ele x ministro de Economí­a.

"Para que en una economí­a haya desarrollo se necesita crédito. Esto es obvio. Pero hay que entender que el crédito existirá sólo si se dan las condiciones para que los acreedores confí­en en que los deudores no los van a defraudar", subraya.

En la Argentina no tenemos un Banco de Desarrollo como el BNDES brasilero, no porque nunca se haya creado, o porque se haya liquidado el BANADE en 1993.

En realidad, para Cavallo, bancos que podrí­an jugar el rol del BNDES brasilero hay más de uno: están el BICE, el Banco de la Nación, el Banco de la Provincia de Buenos Aires y varios otros bancos provinciales.

Para el economista, no se cuenta con un Banco de Desarrollo porque los grandes deudores, en el pasado, las más de las veces, dejaron de pagar sus deudas y porque con demasiada frecuencia, todo tipo de deudores recibieron generosas licuaciónes de sus deudas a través de la inflación, sea por emisión monetaria descontrolada, pesificación forzosa, devaluación monetaria o simple tergiversación de los í­ndices de precios del INDEC.

"Esto nunca ocurrió en Brasil, salvo escasas excepciones. En Brasil los deudores pagan, las deudas siempre fueron ajustables por inflación y nunca se tergiversaron los í­ndices. Cuando se produjeron devaluaciones, las deudas pactadas en dólares no se pesificaron sino que se cumplieron en la moneda original", enfatiza.

Y dice: "Las quiebras se diligenciaron ante la Justicia con total ajuste a la ley. En definitiva, los acreedores de Brasil (ahorristas brasileros y extranjeros que llevaron sus ahorros a Brasil) nunca fueron defraudados. Ese no es el caso, lamentablemente, de nuestro paí­s."

De acuerdo con lo publicado por el ex funcionario en su blog, en la Argentina no hay crédito porque no existe confianza en que quien solicita un préstamo siente la obligación de pagarlo en una moneda del mismo valor que la que recibió. La inflación nos ha mal-educado como deudores y, con razón, los acreedores, en última instancia los ahorristas nacionales y extranjeros, no confí­an. Por eso, invierten sus ahorros en el exterior.

"¿Qué otra cosa significa comprar dólares o euros billete, tenerlos en el colchón, en una caja de seguridad, o depositarlos en el exterior?", se pregunta el economista.

Y a continuación escribe: "Se podrí­a pensar que si la gente quiere ahorrar en dólares o en euros, deberí­a simplemente depositarlos en un banco en nuestro paí­s y entonces ese banco dispondrí­a de esos ahorros para transformarlos en préstamos."

No obstante, advierte que a partir de que en enero de 2002 se pesificaron compulsivamente casi 100 mil milones de depósitos en dólares, la gente tiene muchas razones para desconfiar. Por eso en lugar de dolarizar sus depósitos, cuando la gente piensa que el peso se va a desvalorizar, simplemente compra dólares billetes o enví­a sus ahorros al exterior.

"Quienes confunden dinero con crédito, muy a menudo, encuentran una solución sencilla a la falta de crédito. Ese es el caso de Heller, Cornide y Marcó del Pont", opina en el artí­culo.

Según Cavallo, "proponen que el Banco Central, a través de redescuentos de cartera, cree capacidad prestable en los bancos y, de esa forma, el crédito aparezca como por arte de magia."

En su blog, el ex ministro concluye diciendo que "es absurdo que con tanta experiencia inflacionaria no adviertan que tal magia no existe. Los redescuentos crean inflación y destruyen el crédito. Si el Banco Central vuelve a esa práctica, lo único que quedará es la inflación y el estancamiento. Nunca el desarrollo y la prosperidad".