CRISIS CAMBIARIA

No más dólares: por qué si gana Biden se complica (y mucho) la llegada de divisas "frescas" a Argentina

El posible próximo secretario del Tesoro dijo que faltan muchos años para que vuelva la confianza a Argentina. Quién es y cómo se vincula con nuestro país
FINANZAS - 06 de Noviembre, 2020

Las palabras de Larry Fink, el número uno de BlackRock y quien suena como posible secretario del Tesoro de Joe Biden si finalmente accede a la presidencia de Estados Unidos, blanqueó lo que se dice en Washington (en el ámbito político) y en Nueva York (léase, Wall Street) sobre el Gobierno de Alberto Fernández: no hay confianza y muy probablemente nunca haya la suficiente para "seducir" capitales.

De esta manera, la administración de Fernández estaría "condenada" a deambular sus cuatro años sin financiamiento externo (sea financiero como inversión real).

"En este momento no tenemos confianza. Es más, creo que llevará mucho tiempo para que vuelva a haber inversiones privadas en la Argentina", sentenció Fink durante una conferencia virtual organizada por Santander. Los dichos del hombre que maneja el fondo de inversión más grande del planeta, con cerca de u$s8 billones en activos y que tiene sede en Nueva York, desnuda el eterno problema que tienen los gobierno kirchneristas: la falta de credibilidad. BlackRock fue uno de los fondos más "duros" en la reestructuración de la deuda con la Argentina.

A ese "pasivo" con el que arrancaba el gobierno de Alberto (algo que ellos mismos sabían) se le sumó una batería de desaciertos que hicieron algo casi imposible de generar: una huida de inversores al minuto siguiente de haber reestructurado la deuda.

El titular de BlackRock dijo que tardará mucho tiempo en que vuelva la confianza al país.

Pérdidas para todos (los bonistas)

Martín Guzmán, el ministro ahora empoderado y discípulo de Joseph Stiglitz (el Nobel muy criticado por Wall Street), ideó una estructura de bonos que se sabía de antemano que no iba a seducir a los inversores. Como no se paga nada en los primeros años, el atractivo de cobrar cupones no existía y todo se "jugaba" a una apreciación del capital. Y eso no ocurrió.

Los bonos argentinos que salieron a cotizar en torno al 10% u 11% de rendimiento hoy cotizan al 15% o 16% con paridades del 35%. Esto demuestra que aquellos fondos que recibieron los nuevos títulos emitidos por Guzmán, en lugar de mantenerlos en cartera, salieron a vender a mansalva. De ahí, el primer "sell off" por falta de confianza hacia las políticas económicas.

Tampoco ayudaron las curiosas recomendaciones de algunos bancos para comprar bonos argentinos aprovechando los precios de remate. Bank of America-Merrill Lynch, que actuó como colocador de los títulos nuevos, salió a recomendar embucharse de bonos argentinos. El resultado: fuertes pérdidas para esos inversores que se tentaron por lo barato.

El malhumor de los ex bonistas llegó al punto de que un grupo de ellos (donde no estaba BlackRock) emitiera un durísimo comunicado criticando al equipo económico. "Las preocupaciones de los acreedores han demostrado ser correctas. Las autoridades económicas de la Argentina no sólo no han logrado restablecer la confianza, sino que las medidas políticas adoptadas inmediatamente después de la reestructuración de la deuda han empeorado drásticamente la crisis económica del país", dijeron en un comunicado.

No es para menos: los bonos argentinos pierden casi el 25% desde que salieron a cotizar. Básicamente, consideran el canje como "una estafa". Entre esos "estafados" está BlackRock.

Fink, en realidad, habla no sólo por Wall Street sino por gran parte del mundo político en Washington donde tendrá (si gana Biden) un papel importante, termine siendo funcionario o no. "El problema no es Fernández, es Cristina. El presidente puede mostrarse lo más sensato posible pero es clara la interna de poder dentro del oficialismo. Nadie nunca financió a Cristina y tampoco lo va a hacer ahora. Es algo que sencillamente nunca va a ocurrir", explicó a iProfesional un banquero que conoce el pensamiento de BlackRock y los demás grandes popes de Wall Street.

Fink se reunió con Macri en Casa de Gobierno cuando era presidente y prometió inversiones.

Negocios que no fueron

Fink, como el resto de los inversores, no se quiere volver a quemar. El titular de BlackRock apostó sus fichas al gobierno de Mauricio Macri y compró deuda. Por suerte (para él) desistió a tiempo de algunas otras inversiones en la economía real.

Fink visitó la Argentina al inicio del macrismo. Estuvo cara a cara con Macri en Casa de Gobierno y en ese momento analizó la posibilidad de concretar una inversión puntual en Argentina, ya que además administrar fondos financieros BlackRock interviene en áreas de infraestructura, principalmente en viviendas. Fink admitió que estaba evaluando instrumentos financieros para desarrollar viviendas en el país y señaló su interés en realizar inversiones a largo plazo en el petróleo y las energías renovables.

En varias visitas de Macri a Nueva York, BlackRock le devolvió gentilezas y terminó apadrinando varios encuentros con inversores. "Había una relación normal, que para la Argentina parecía extraña. Pero se entendían porque ambos son hombres de negocios y el país despertaba ilusiones de un cambio real", reseñó a este medio, un participante de esos encuentros.

Lejos ahora de esa época cuando la Argentina "seducía" a los capitales, la relación de los inversores con el gobierno actual es completamente distinta. Pero coinciden ambos momentos en algo: el temor por el kirchnerismo. Durante el macrismo, cuando a estos fondos se les preguntaba por qué no invertían en la economía real, la respuesta era siempre la misma. "Queremos ver que no vuelva el kirchnerismo".

"El problema no es Alberto, es Cristina", dicen los inversores con respecto al Gobierno argentino.

Sucedió hasta que en 2017 Cambiemos ganó las elecciones de medio término. La crisis cambiaria y el desenlace económico terminó por abortar cualquier intento en ese sentido. "No estaba claro que fueran a poner plata en ese momento, pero al menos había una expectativa, planes, etc. Eso se terminó y no va a volver hasta que haya un gobierno que pueda entenderse con los empresarios extranjeros e inversores. Claramente esta administración no lo logrará", afirmó otro ex funcionario a este medio.

La última anécdota de BlackRock con la Argentina bajo el kirchnerismo desnuda la relación que hay entre ambos. Corrían los últimos años del mandato de Cristina Kirchner y la Ciudad de Buenos Aires (por ese entonces gobernada por Macri) iba a emitir un bono en dólares para hacer roll-over de un vencimiento. Como suele suceder, hay lo que se denominan roadshow (giras para promocionar la operación) en varias ciudades clave donde están los fondos más grandes.

El equipo económico de la Ciudad pasó por Nueva York y se entrevistó con un ejecutivo de BlackRock para explicar la operación y la finalidad de solicitar dinero. La charla, amena, entre el emisario de la Ciudad y el encargado del fondo neoyorquino terminó con una advertencia. "Ok, vamos a participar de la operación. Pero vamos a poner lo justo para que ustedes puedan pagar el vencimiento. No más. No queremos que entren dólares de más a la Argentina y le dé aire al Gobierno Nacional", dijo el hombre de BlackRock, ante la incomodidad del funcionario porteño.

Corría el cepo de CFK y el gobierno buscaba cómo fuera lugar el ingreso de dólares para darle aire a una crisis cambiaria. Algo que el fondo más grande del mundo no quería contribuir a solucionar.

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