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Finanzas

En hiperinflación y con un dólar que subió más de 1.000.000% con Maduro, ya se cobra hasta la cucharada de azúcar del café

Venezuela, en crisis: ya cobran hasta la cucharada de azúcar

La crisis del país gobernado por Nicolás Maduro no se detiene: el año pasado, los precios avanzaron nada menos que un 2.600 por ciento 

Por Rubén Ramallo
26.01.2018 10.33hs Finanzas

"No vale la pena tener bolí­vares, te das cuenta que trabajas para comprar dólares", comenta un trabajador venezolano a la espera que le cambien sus billetes de 100.000 por algunos "verdes".

La tradición inflacionaria de Venezuela no es ninguna novedad pero, sin embargo, la capacidad de asombro no se agota ante la comprobación de que la situación siempre puede empeorar: la hiperinflación de cuatro cifras está devorando hasta lí­mites inimaginados la capacidad adquisitiva de los ciudadanos.

Es por ello que la salvación económica, aunque sea transitoria, de las familias y empresarios pasa por refugiarse en el dólar.

Otra comerciante comenta que "para sobrevivir te tienes que dolarizar", por ello explica que brinda los precios de sus productos en dólares o el equivalente en bolí­vares pero con la tasa de la web DolarToday.com.

Ante esta situación, el Gobierno de Maduro declaró que la inflación desbordada se debe a un "ataque terrorista de precios" y ha ordenado fiscalizar a todos los comercios del paí­s, lo que, según muchos pequeños propietarios, ha llevado a sus negocios a la quiebra.

Todo ello en un contexto en el que la hiperinflación venezolana sigue quemando etapas y la depreciación del bolí­var es cada vez más rápida. La moneda del paí­s caribeño superó el lunes una nueva barrera psicológica, ya que un solo dólar ya se cambia por encima de los 260.000 bolí­vares.

Lo más grave es que el techo de los 100.000 bolí­vares se habí­a cruzado apenas el 1 de diciembre, lo que supone que la divisa venezolana ha perdido el 60% de su valor en poco más de 50 dí­as o 36 sesiones del mercado de cambios informal, el único que opera con alguna normalidad en el paí­s.

Con esta cotización, el valor del salario mí­nimo, que es de menos de 800.000, apenas supera los 3 dólares mensuales.

La gravedad de la situación lo refleja el hecho de que cuando Hugo Chávez tomó el poder, en febrero de 1999, un dólar se cambiaba por 0,573 bolí­vares. A partir de esa cifra, desde el comienzo de la llamada "Revolución Bolivariana", el precio del dólar subió más del 45.000.000%.

Es más, si se toma en cuenta la cotización de abril de 2013, cuando Maduro fue elegido presidente, el tipo de cambio se encontraba en 23,46 bolí­vares por dólar, lo que significa que el billete verde se ha encarecido en más del 1.100.000% durante los últimos cinco años.

Dado que la mayorí­a de los productos que se consumen en Venezuela son importados, la devaluación de la moneda viene aparejada de una creciente inflación, ya que los empresarios necesitan cada dí­a más bolí­vares para comprar los mismos bienes en el extranjero.

Es por ello, que en lí­nea con la disparada del dólar, en diciembre la inflación minorista fue del 85%, de acuerdo a los datos publicados por la Asamblea Nacional. En tanto que para todo 2017 el indicador superó el 2.600%, y todo indica que continuará trepando en los próximos meses.

El café con leche, indicador de la crisis
Una forma de medir cómo impacta este descalabro económico en la vida de las personas es tomar la evolución del precio de una taza de café con leche en una cafeterí­a de Caracas.

Según la agencia Bloomberg, que registra los precios en forma sistemática, el 1 de septiembre de 2016 costaba 450 bolí­vares.

Un año después habí­a subido a 2.800 y ya a principios de noviembre pasado estaba en 5.500. Con la aceleración de la devaluación y de los precios, el 6 de diciembre ya habí­a subido a 14.000 y el nuevo año lo recibió a 20.000 bolí­vares.

Apenas dos semanas después, la taza de café con leche ya costaba 45.000 bolí­vares y esta semana volvió a romper todos los parámetros y cuesta 50.000 bolí­vares.
Eso sí­, ya en algunos cafés y confiterí­as se está cobrando 1.000 bolí­vares por cada cucharada de azúcar.

Es decir que en menos de un año y medio su precio se incrementó nada menos que un 11.000%. 

La gran paradoja es que a unos pocos metros de cualquier cafeterí­a un litro de gasolina Premium de 95 octanos cuesta 6 bolí­vares. Con el dinero de un solo café con leche un venezolano puede comprar 8.333 litros, porque si opta por la Especial, la de 91 octanos, que cuesta un bolí­var el litro, llenarí­a un depósito de 50.000 litros.

Para tener una idea de la distorsión de precios relativos, producto de la fijación del precio del combustible por parte del gobierno de Maduro, en Buenos Aires ese mismo café con leche costarí­a en términos de nafta nada menos que unos $216.000 (8.333 x $26 que es el precio promedio de una nafta Premium).

Si la cuenta fuera al revés, a partir del precio relativo entre el café con leche y la nafta en Buenos Aires ($50 / $26), el litro de la gasolina Premium deberí­a costar en Caracas unos 26.000 bolí­vares.

Se "prohí­ben" los aumentos
Ante esta situación, ¿cuál fue la reacción del Gobierno? La misma que la de otros paí­ses que han sufrido la hiperinflación, como Zimbabue: simplemente prohibirla.

Recientemente el vicepresidente, Tareck el Aissami, y el director de la "Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos", William Contreras, ordenaron a los supermercados vender los productos a los precios que tení­an el 15 de diciembre, y marcar su valor en el envase, para que no puedan cambiarlo posteriormente.

Obviamente, el resultado es el mismo que en los otros paí­ses: las góndolas están vací­as. El motivo es muy sencillo: los supermercados no pueden hacer frente a los costos que crecen prácticamente a cada minuto.

El impacto en los precios se refleja también en las cajas "Clap", un paquete de comida subvencionada que reciben seis millones de venezolanos. El pasado 8 de enero el propio Gobierno se vio obligado a aplicar un aumento del 150% en sus precios, pues pasaron de 10.000 a 25.000 bolí­vares. La explicación que dio el Ministerio de Alimentación fue sencilla y escueta, ya que adujo que se debió a un "aumento de costos operativos".

Como si el avance imparable de la inflación no fuera un problema de enorme gravedad, se suma otro de igual magnitud y que complica aún más la vida cotidiana de los venezolanos: prácticamente no hay billetes en circulación.

El papel más alto es de 100.000 bolí­vares, es decir apenas 38 centavos de dólar y el siguiente ya es de 20.000 -8 centavos-. Es por eso que quien tiene efectivo tiene un tesoro, como afirman en Caracas.

El corralito financiero a la criolla, que limita la disposición de dinero en cajeros a cifras ridí­culas, pues no supera los 20.000 bolí­vares, ha provocado que los billetes se "compren" con comisiones de entre el 10% y el 20%.

Ante esta situación, cada vez más gente depende de las tarjetas de crédito para cualquier transacción, lo cual es un problema en un paí­s en el que casi un tercio de la población no tiene acceso a sistemas bancarios.

Sin duda que buena parte de esta crisis, se debe a la abrupta caí­da en la producción de crudo que alcanzó el nivel más bajo en los últimos 28 años -216.000 barriles diarios menos que hace un año- al ubicarse en los 1,6 millones por dí­a.

Como consecuencia de este derrumbe en la extracción, en 2017 el ingreso de divisas por exportaciones de crudo se redujo en unos u$s5.500 millones.

En cuanto a las estimaciones para el corriente año, la consultora Control Risks estima que las ventas al exterior caerán por debajo de los u$s27.000 millones, es decir u$s4.000 millones menos que en el ejercicio recién terminado.

El efecto "dólarToday.com"
Una de las razones por las que el presidente Nicolás Maduro asegura que el paí­s se encuentra atravesando la actual crisis económica es que toda la actividad, a su juicio, gira en torno a los precios del dólar que publica DolarToday.

Pero desde la oposición, el presidente de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional (AN), José Guerra, opinó que el gobierno "tiró a la economí­a venezolana en los brazos de dólar paralelo".

Guerra explicó que la inflación no es generada por los comerciantes sino por el sistema cambiario. "Los productos que están en los mercados de origen importado son traí­dos a Venezuela con el dólar paralelo porque no hay otro dólar".

El dirigente mencionó además que el dólar Dicom, que se deberí­a utilizar para ofertar divisas a los sectores importadores, lleva cuatro meses sin subastar y que tampoco se generan los dólares al precio oficial de 10 bolí­vares destinados a las compras de medicamentos y alimentos básicos.

¿Servirá el Petro para mejorar la situación?
La administración venezolana lanzó su criptomoneda, el Petro, para enfrentar la "guerra financiera" por parte de Estados Unidos, que en agosto de 2017 aprobó sanciones financieras y jurí­dicas contra el paí­s caribeño.

"El criptoactivo Petro significará la muerte definitiva de esa asquerosidad llamada DolarToday", aseguró el ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodrí­guez, durante una rueda de prensa desde el Palacio Presidencial de Miraflores, en Caracas.

Ya mucho antes de su lanzamiento, las dudas de los analistas surgieron de inmediato, pues para empezar, el Petro estarí­a respaldado por reservas de la minerí­a y el petróleo, por lo que ya de origen viola la principal caracterí­stica de una criptomoneda, que es la de no estar ligada a ninguna nación en particular.

En segundo lugar, según Rodriguez cada divisa será asignada a través de un sistema de licitación muy similar al que se aplicaba en el mercado cambiario. Aquí­ también se estarí­a apartando del protocolo de las monedas virtuales, según el cual su creación está, en la mayorí­a de los casos, a manos de los denominados "mineros".

La intención oficial es que las personas que accedan al mismo "podrán intercambiar criptoactivos o divisas de una forma que se alejen de 'DolarToday'", según sostuvo Jorge Rodrí­guez.

Una de las opciones que se manejan para alentar su difusión pasa por pagar a los trabajadores públicos sus salarios con la moneda digital y recurrir a incentivos fiscales para fomentar su uso.

Rodrí­guez mencionó que cada Petro tendrá "el valor de un barril de petróleo" venezolano, tras recordar que estos se hallan sustentados en los recursos naturales del paí­s, como el petróleo, el gas, el oro y los diamantes.

Previamente, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habí­a anunciado la emisión de los primeros 100 millones de unidades, las cuales tendrán "el sustento legal en recursos naturales que hemos certificado".

De ellos, 38 millones estarán destinados a inversores institucionales en una preventa de un mes de duración que comenzará el 15 de febrero y que los responsables esperan que capten hasta 1.300 millones de dólares, según documentos preliminares.

Una oferta adicional para el público general le seguirá a un precio más alto, con 44 millones de unidades que se estima que capten hasta u$s2.400 millones en total. El resto de las monedas irá al gobierno y a un panel de asesores que ayudaron al paí­s a fijar las normas para su lanzamiento.

El motivo de esta emisión, que aún no se concretó y cuya fecha de lanzamiento se va dilatando en el tiempo, es en opinión de los analistas uno de los últimos recursos con que cuenta la administración de Maduro para hacerse de dólares, luego que la calificadora S&P declarara su deuda en default, tras incumplir con un pago de intereses por u$s45 millones correspondientes a PDVSA.

Más allá de los problemas internos que puedan afectarlo, el Petro deberá enfrentar un duro escollo adicional, debido a que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos advirtió a sus ciudadanos que deseen invertir en la criptodivisa que "podrí­an exponerse a riesgos legales", e incluso ser perseguidos legalmente en virtud de las sanciones impuestas a Caracas.

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