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El dólar no sólo es verde: sus versiones en gris, azul o blanco cobran vida ante los mayores controles oficiales
10-02-2011 En las últimas semanas y por diferentes factores, se han revitalizado diversos segmentos del mercado que atravesaban un largo letargo. Entre ellos se destaca el marginal o "blue" y el gris o "contado con liquidación". Cómo operan y por qué volvieron a ser noticia
Última actualización: 10/02/2011 11:02:00 am
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Desde el punto de vista estrictamente formal, todo lo referente a la operatoria de compraventa de dólares debería concentrarse en el "mercado libre y único de cambios".

Esta es la denominación bajo la cual, desde el año 2002, el Banco Central regula, controla y administra la divisa.

Pero quienes diariamente transitan las calles del microcentro porteño saben, por experiencia propia, que el mercado no es ni libre ni único.

¿Por qué no es libre?
Desde hace mucho tiempo, la autoridad monetaria viene aplicando con éxito su régimen de "flotación administrada".

Para llevarlo a cabo cuenta con un elevado stock de reservas que le brinda el poder de fuego suficiente para imponer, sin resistencia alguna, sus criterios acerca de cuál debe ser su valor.

De hecho, las intervenciones de la mesa del Central - comprando o vendiendo - llevan su cotización hacia arriba o hacia abajo, de acuerdo a sus prioridades.

¿En qué mercados interviene? La entidad opera tanto en el de contado como en el de futuros.

¿Por qué no es único? Porque más allá de la definición oficial, existen varios colores para el dólar:

• 1. El "verde" o minorista. Es el precio del billete que se negocia en las casas de cambio y bancos. Todavía es denominado por los viejos operadores como "dólar pizarra". Los mayores demandantes son, por lo general, pequeños y mediados ahorristas. Actualmente cotiza a $4,04 por unidad.

• 2. El "blue". Es el que se vende tanto en las "cuevas" como el que ofrecen los "arbolitos" en las calles de la city. Quienes incursionan en él buscan superar las limitaciones en cuanto al volumen o bien lo hacen para evitar consignar su identificación personal en la operación. El último precio disponible ascendía a $4,135, de modo tal que la brecha con el minorista rondaba el 2,4 por ciento.

• 3. El "gris" o "contado con liqui". Es la modalidad preferida por las medianas y grandes empresas que necesitan operar volúmenes importantes de divisas sin pasar por la lupa del Banco Central.

¿Cómo es la operatoria? Se compran en el mercado local títulos en dólares, que también cotizan en los EE.UU., como ser acciones de empresas argentinas o bonos soberanos. Una vez adquiridos (con pesos), se los revende en el exterior (en dólares). Así, ese dinero queda depositado fuera del país y en moneda extranjera.

Tras un largo ostracismo, este mercado está recuperando volumen ante la perspectiva de mayores restricciones. Su última cotización era de $4,14 por unidad.

Cuando su precio está cerca del dólar mayorista es porque hay ingreso de divisas. Cuando se separa, es porque hay fuga. Esto último es lo que ocurre en la actualidad, pues la diferencia ronda los 10 centavos, lo cual implica que la salida de capitales ha comenzado a tomar cierta dimensión, aunque no preocupante.

• 4. El "blanco" o mayorista. Se opera en el segmento interbancario, al que recurren principalmente las empresas exportadoras, para cambiar las divisas que reciben por sus ventas al exterior. Y los importadores, que compran billetes para pagar los productos que introducen al país.

Es el que toma como referencia el Banco Central y sobre el que suele intervenir para evitar fluctuaciones bruscas.

Actualmente, la diferencia entre el "blanco" y el "verde" es de unos 2 centavos, pues cotiza a $4,02.

• 5. El dólar futuro. No es un billete propiamente dicho sino un índice que marca la expectativa de los inversores sobre cómo evolucionará su cotización en los próximos meses.

Funciona como un seguro de cambio, ya que en los ámbitos en los que se negocia, como el Rofex o el Mae, es posible hacer contratos que permiten (pagando una prima) asegurarse la compra de un determinado monto a unos meses, pero a un precio preestablecido en el presente.

Aguas calmas que esconden corrientes de fondo
Para los analistas consultados por iProfesional.com, es llamativo que, por debajo de una superficie que se presenta como calma, las aguas comiencen a mostrarse más agitadas.

Esta situación no es nueva. Como sucede habitualmente, es la respuesta que le da el mercado a las presiones provenientes del gobierno.

Lo curioso es que se produce en un contexto en el que el billete verde no ocupa un lugar destacado en el mapa de inversiones a nivel local.

En la visión de Gustavo Quintana, especialista de López León, "la brecha que se observa en estos momentos surge de los fuertes controles cambiarios e impositivos. Ante ello, los inversores canalizan su demanda a través del mercado informal".
"La experiencia en la Argentina indica que, cuando aparecen los controles, la demanda se traslada a este circuito. Lo habitual es que sus consecuencias no se vean reflejadas en un incremento de los volúmenes negociados, sino en la suba de la cotización", señala el analista.

Su colega, Carlos Risso, analista de zonabancos, recuerda que "todo control cambiario genera, casi sin solución de continuidad, posteriores desajustes".

En tal sentido el controvertido ex ministro, Domingo Cavallo, disparó una frase que generó todo tipo de polémicas: "Cuando retorne el interés del público por el dólar, es altamente probable que el Gobierno intente restringir las compras, ante lo cual se recrearía un mercado paralelo, de características similares al de los años '80".

Evolución reciente del mercado
En las últimas tres semanas el billete amenazó con salir de su letargo, al subir unos de 4 centavos, bastante si se consideran los pequeños movimientos registrados en los últimos meses.

Esto, a su vez, dio lugar a una ampliación de los márgenes entre los distintos "colores" del dólar, que generó un mayor grado de atención entre los operadores.

"En el caso del blue, vemos que se encareció, producto del aumento de la demanda propia del arranque del año", apunta Fernando Izzo, de ABC Mercado de Cambios.

En cuanto al "conta con liqui", el analista agrega que "tuvo una fuerte suba en los últimos días por los nuevos controles oficiales que se establecieron sobre las operaciones mayores a $40.000, que ahora deberán ser informadas a la AFIP".

Desde el IAEF, Alfredo Gutierrez Girault da cuenta de "un aumento de la brecha entre la cotización entre el mercado formal e informal, pese al exceso de oferta que se observa en el primero".

Para Girault, la mayor demanda que se registra en este último - sin un correlativo desplazamiento de la oferta - es lo que finalmente viene dando lugar a un aumento en esta distancia.

"Desde hace ya algunas semanas, y en línea con una mayor presión de la AFIP sobre los pequeños inversores, muchos de ellos prefieren optar por comprar el dólar un poco más caro pero evitando el circuito formal", sostiene un informe Econviews, la consultora del economista Miguel Kiguel.

Según dicha consultora, "ese incremento del spread está más ligado a los mayores controles desplegados por la AFIP sobre los ahorristas, y a la estacionalidad relacionada con las vacaciones, que con una mayor incertidumbre financiera".

"La diferencia entre el precio informal y el oficial, en lo que va de febrero, se encuentra en sus niveles máximos de los últimos meses, reflejando una mayor salida de capitales", destaca la consultora dirigida por Kiguel.

Claro está, que esta situación genera oportunidades de negocios que son aprovechadas por las empresas y operadores.

"El actual desarbitraje en el mercado de divisas brinda oportunidades para sacar rédito. Una de ellas es para residentes argentinos que necesitan repatriar fondos desde el exterior", sostiene Fernando Díaz, socio de FDI Gerenciamiento Patrimonial.

"En la actualidad, quien repatría divisas por intermedio del Mercado de Capitales lo hace a $4,12, mientras que al hacerlo por intermedio del Central se reduce a $4,01. Es decir, unos 11 centavos de diferencia, equivalente a un 3%. De más está decir que la operación se encuadra dentro de la normativa vigente", agrega Díaz.

Además de los controles locales, otro aspecto que remarcan los analistas de la city porteña es que esta salida de capitales -aunque no es de magnitudes preocupantes- está relacionada con la mayor tensión en las plazas internacionales, producto de la crisis en Egipto, que ha generado un fuerte retiro de fondos de la mayoría de los mercados emergentes.

Qué se puede esperar
Respecto de las cotizaciones que puedan alcanzar los diferentes "colores" del dólar, Quintana considera que estarán en relación directa con la percepción de inestabilidad que perciba el sector privado.
"Es probable que, con el correr de los días, la brecha continúe fluctuando, aunque no veo nada de descontrol", agrega Risso.

"Cada vez que suba la cotización del sector informal, es un síntoma de que hay percepción de incertidumbre y de una mayor voluntad de refugiarse en dólares", afirma Quintana.

¿Es preocupante la brecha? Los expertos sostienen que aún no, habida cuenta de que en un escenario de fuga muy fuerte la diferencia de cotización entre el mercado oficial y el paralelo debería trepar a un 10% o 15 por ciento.

No obstante, miran con cierta atención esta mayor distancia que ha comenzado a gestarse en este último tiempo.

"Creo que a partir de junio, cuando las elecciones estén más cerca, la brecha se abrirá aún más como tradicionalmente sucede en los períodos electorales", afirma Quintana.

En todo caso, lo que queda claro es que, a partir de ahora, el "dólar blue" se transformará en un indicador más que importante para medir la economía y el humor social.

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