24.10.2014 Buenos Aires, Argentina.
Cómo enfrentar el estrés postraumático en casos como el del asesinato en la empresa Bancoy
20-12-2012 Un empleado mató a sus jefes y a un compañero y se suicidó. ¿Cuál puede ser el impacto psicológico de esta acción sobre los testigos?
Reciba noticias en su e-mail
Temas:

Un empleado ingresó a la empresa en la que trabajaba, aparentemente disconforme con la liquidación de su sueldo, mató a dos de sus jefes y a un compañero de trabajo.

Todo esto sucedió en la empresa de transporte de maquinarias llamada Bancoy SA, en provincia de Buenos Aires.

Acto seguido, intentó prender fuego artículos de la oficina, y con la misma arma que usó para perpetrar la masacre se suicidó.

Este hecho, presenciado por otros compañeros del asesino, acarreará graves consecuencias para los testigos que sufrirán las consecuencias del estrés postraumático y, en las mismas circunstancias, sentirán temor a volver al lugar de trabajo.

En este marco, profesionales del Centro Especializado en Trastornos de Ansiedad (CEETA) armaron un informe en el que evaluaron la situación.

"Tras la tragedia que es de público conocimiento, podemos hablar de estrés postraumático no sólo de quienes lo presenciaron y sobrevivieron sino también de los que se enteraron de la noticia por los medios y tienen temor de ir a trabajar por miedo a que pase algo similar", aseguró la directora del CEETA, Gabriela Martínez Castro, especialista en Trastornos de Ansiedad.

"La crisis de pánico es otro trastorno que pueden sufrir los compañeros, testigos o familiares que se enteraron por los medios o por testimonios directos, lo cual actúa como desencadenante del trastorno de pánico", continuó.

El fenómeno de la "reexperimentación"
Martínez Castro explicó que, "luego del trauma, el sujeto puede presentar el fenómeno de la reexperimentación, es decir, vuelve a experimentar la situación traumática, con todos los sentidos, tal como si la estuviera viviendo, no recordando, sino reviviéndolo".

Y agregó: "La persona se comporta como si estuviera en el momento del acontecimiento, cuando en realidad, no lo está".

Por eso, ese sujeto evita exponerse a estímulos asociados al episodio. Y sufre de embotamiento afectivo, es decir, ya no responde afectivamente como solía hacerlo, la persona está como anestesiada.

Aparece también:

  • la incapacidad para recordar determinados episodios del trauma; 
  • una reducción del interés en las actividades de la vida cotidiana; 
  • la sensación de desapego afectivo frente a los demás; 
  • la sensación de un futuro desolador
  • dificultades para conciliar o mantener el sueño
  • irritabilidad o ataques de ira; 
  • dificultad para concentrarse y para atender y memorizar respuestas 
  • y sobresalto emocional (se asustan fácilmente).

El estrés postraumático y los ataques de pánico
El estrés postraumático sucede, según explicó Martínez Castro, "luego de un acontecimiento traumático donde se ha puesto en peligro la vida del individuo o ha presenciado una situación de riesgo que lo lleva a revivir en cualquier momento del día el episodio con todos los sentidos".

Respecto de los ataques de pánico, presenta síntomas físicos: "El paciente experimenta la sensación de estar cerca de la muerte, o la locura, sufre taquicardia, falta de respiración, ahogo, entre otros efectos", puntualizó la experta.

Por lo general el primer episodio de pánico no se olvida jamás, a partir de allí es normal que el que lo ha sufrido tenga la sensación de que pronto volverá a ocurrirle.

"Quienes tienen ataques de pánico no pueden quedarse solos, porque a partir de que viven el primer ataque, su conducta cambia completamente; evita lugares donde sufrió la crisis, procura no realizar la acción que realizaba al momento de manifestarse el pánico; en fin, su conducta se ve limitada y la vida del paciente se restringe hasta el aislamiento", explicó Gabriela Martínez.

Esta tipología en particular de trastornos de ansiedad suele avanzar rápidamente y tiene consecuencias graves.

El tratamiento
"Las alteraciones pueden aparecer al mes del episodio traumático, y demorar hasta 6 meses en su aparición. El tratamiento más adecuado puede ser una terapia cognitivo-conductual, por la brevedad y la rapidez en cuanto a la recuperación", recomendó Martínez Castro.

Por último, es necesario tener en cuenta la intensidad, duración y proximidad a la exposición del acontecimiento traumático, que constituyen los factores más importantes que determinan la probabilidad de padecer dicho trastorno.

La directora de CEETA aseguró que "todos estos trastornos se recuperan con un tratamiento específico de terapia cognitivo-conductual (TCC) y la posible aplicación de medicación, en caso de ser necesario".

El tratamiento es breve, conducido por expertos en la materia, lográndose la recuperación y el alta del paciente, quien vuelve a sus actividades habituales, sin sintomatología física ni emocional.

Reciba noticias en su e-mail
Más temas en Facebook
iProfesional en Twitter