22.12.2014 Buenos Aires, Argentina.
Lunes 29 de Abril de 2013 11:15:00
Las cajas de seguridad también se visten de blue y más bancos cuelgan cartel de agotadas
29-04-2013 En el último año fueron adquiridos unos u$s6.000 millones en el circuito informal. Esa enorme cantidad de billetes tuvo como destino final el turismo y, en gran medida, los cofres. Hay entidades con cola de espera de seis meses ¿Cuánto se cobra por el servicio? La demanda de argentinos en Uruguay
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Desde un tiempo a esta parte, las sucursales bancarias muestran un importante cambio en su "escenografía". Por el avance de las transacciones online, las colas y tiempos de espera se han reducido notablemente.

Pero lo que sí ha ido en ascenso es la cantidad de argentinos que se acercan para "visitar" sus cajas de seguridad.

Y muchas de estas visitas tienen que ver con la compra y posterior guardado de dólares blue que, por su notable repunte, generan una atracción cada vez mayor.

Esto, además, se verifica en el incremento del volumen operado y en la diseminación de las cuevas, que explica el por qué ahora a Guillermo Moreno no le es tan fácil controlar la cotización.

A principios del cepo, se hablaba de un circuito que movía entre u$s3 y u$s5 millones diarios, que luego fueron u$s10 millones. Más tarde, esta cifra escaló a u$s20 millones y actualmente ya se habla de unos u$s30 millones por día, con picos de más de u$s60 millones en algunas jornadas calientes.

Desde la city porteña, fuentes calificadas hacen referencia a que en los últimos doce meses los particulares se hicieron nada menos que de u$s6.000 millones, que tuvieron como destino final el turismo y, en gran medida, las cajas de seguridad.

"A este monto se le debe sumar parte de los u$s7.300 millones que se han ido retirando de las cuentas bancarias en dólares", señala un directivo de un banco de primera línea. 

Las cifras impresionan, habida cuenta de que la suma de ambos conceptos equivale a poco menos de un tercio de las reservas del Banco Central

Costumbres argentinas
Cuanto más complicado se percibe el panorama político y económico, mayor es la "pasión" por los cofres. Y, pese a que la lógica indicaría que éste es un comportamiento similar al observado en muchos otros países, las evidencias muestran que no siempre es tan así.

Por ejemplo, si se toma el caso de España -una nación muchísimo más bancarizada- el número de cofres habilitados no supera los 15.000, cifra que no se condice con las turbulencias que soplan en ese destino.

En Argentina, se calcula que hay un total de 700.000 cofres. Y desde el sector bancario no dudan en afirmar que semejante oferta ya quedó corta.

"Si uno compara la cantidad existente en Argentina y España, lo primero en lo que uno repara es cómo las sucesivas crisis que se dieron aquí han marcado a fuego a los argentinos", destacó un banquero a este medio.

Según Andrés Méndez, director de AMF Economía, "la gran cantidad de cofres que tiene el país viene a ser un caso muy curioso, que responde a cuestiones culturales, como lo es el ahorro en dólares".

Expertos del sector resaltan el crecimiento continuo en la demanda de este servicio. En particular, desde que se impusiera el cepo cambiario.

Esta saturación del mercado se comprueba en los grandes bancos, tanto de la Ciudad de Buenos Aires como en el interior del país. Por ejemplo, en aquellos ubicados en la franja norte de Capital (extendiéndose a provincia de Buenos Aires), se contabilizan hasta seis meses de espera.

"La cantidad de pedidos es alta y creciente, en sintonía con los momentos de incertidumbre de la economía. Y se fortalece cuando aparecen medidas restrictivas, como el cepo cambiario, entre otras causas", sostuvo un funcionario del Banco Ciudad.

Para Méndez, en otros países "tener billetes verdes u otras divisas guardadas en una caja no suele ser visto como una inversión", habiendo otras alternativas al alcance de la mano y que ofrecen mayor rentabilidad.

En Argentina, en cambio, existe una diferencia que Rodrigo Alvarez, director de Analytica, resumió con esta frase: "Aquí se considera al dólar como una inversión en sí misma".

Y es muy difícil que no sea visto de esa manera, ya que el propio paso del tiempo se encarga de darle ese mote. Por ejemplo, hasta antes del cepo pasaron muchos años en los que el tipo de cambio oficial corrió por debajo de la inflación. De golpe, un cambio en las reglas de juego -como la aparición de las restricciones- dieron protagonismo al blue que tuvo un alza espectacular en su cotización.

"Si bien en algún momento, al atesorar estas divisas se perdía parte del capital, hoy del paralelo la está cubriendo con creces y muchos recurren a él para proteger su poder adquisitivo", manifestó Alvarez.

A esta búsqueda como refugio de valor se le suma el "alto nivel de informalidad en la economía, lo que hace que muchos billetes no tengan otro destino sino el de un cofre", agregó el director de Analytica.

Y, claro está, a la búsqueda del billete verde (o blue) como resguardo, y a la elevada cantidad de operaciones en negro se le suma la búsqueda permanente de la liquidez. Es decir, el poder contar con ellos apenas se los necesite.

Lejos de la mirada del BCRA
En la práctica, el servicio de cofres es uno de los pocos que los clientes bancarios pueden tomar mediante un contrato privado, sin la regulación del Banco Central, ya que las entidades pueden decidir libremente su precio.

Esta independencia parte del principio de que todo lo que se guarda en ellas, incluso el dinero, está fuera del sistema financiero y, por lo tanto, excede el radio de monitoreo de la autoridad monetaria.

No obstante, el Central tiene la facultad de exigir a los bancos que cumplan con las normas que se refieren al blindaje y protección de las mismas.

Al no estar alcanzadas por las regulaciones del BCRA en materia de comisiones, el costo del servicio de cajas es fijado por las propias entidades, según su real saber y entender.

En tal sentido, hacia fines del año pasado y principios del actual, sus inquilinos recibieron un duro golpe, pues los alquileres se incrementaron, en promedio, hasta un 40 por ciento.

Este repunte no será el último, ya que es política de la mayoría de los bancos retocar las tarifas en forma trimestral.

Las entidades basan estos ajustes en que la demanda es mayor que la oferta y en las listas de espera que se registran en muchas de las sucursales.

Desde el Banco Ciudad afirmaron que "el costo arranca en los $2.000 a $2.500 anuales, según si el tamaño es chico, mediano o grande, y el servicio se otorga exclusivamente a los clientes".

"Las subas en los precios hicieron que muchos de ellos decidieran darse de baja, pero los espacios se ocuparon rápidamente por quienes estaban en lista de espera", argumentó el oficial de banca minorista de una sucursal del Banco Itaú.

En la mayoría de los bancos consultados por iProfesional, las tarifas dependen de la ubicación de la sucursal, al igual que el tiempo de demora.

"En cuanto a las preferencias, las del microcentro son las más buscadas, porque en el imaginario de la gente aparecen como las más seguras", afirmó el funcionario del Banco Ciudad.

Por ejemplo, en la zona sur de la Capital Federal, rentar un cofre de los denominados chicos o "cortos" cuesta por año $2.800, mientras que una caja de mayor tamaño o "larga" sale unos $11.700 más impuestos (ver infografía).

A falta de cajas "acá", crece la demanda "allá"


La elevada demanda también se evidencia del otro lado del charco.

Fuentes consultadas por iProfesional destacan el fuerte crecimiento en la contratación en Uruguay.

"Pasan las semanas y recibimos más llamados de gente para consultar disponibilidad y precios", destacó el gerente de un banco charrúa.

"Hemos notado además que hay una mayor presencia de argentinos que se acercan a los cofres y creemos que hacen la llamada ´fuga hormiga´. Es decir, van trayendo en cada viaje una cantidad que no excede el monto legal permitido", añadió.

En el caso del vecino país, uno sus atractivos es que se pueden conseguir cajas mucho más baratas que en el mercado local.

Por ejemplo, un "cofre fort" del tamaño más pequeño cotiza a u$s180 al año. Es decir, unos $1.700 al tipo de cambio del mercado paralelo, contra los $3.800 de la plaza argentina.

Para dimensiones más grandes, la empresa Fort Box ofrece cajas de seguridad a un costo de u$s350 más u$s200 de garantía, que son devueltos al finalizar el contrato.

El problema, al igual que en el caso de las bóvedas de bancos argentinos, es que la demanda crece y así algunas entidades "agotaron stock".

"Tenemos una mínima disponibilidad en estos momentos", señaló a este medio una vendedora de Gales Servicios Financieros.

Desde Punta Carretas Cofres Fort, describieron la situación de este modo: "Hemos registrado un gran crecimiento en el número de consultas por parte de argentinos, que se intensifica por el temor que les generan algunas medidas tomadas en su país".

De un relevamiento realizado por iProfesional se desprende la escasez de cajas. Especialmente, en distintas sucursales de Montevideo, Punta del Este y últimamente Colonia, algunas de las ciudades más visitadas por los argentinos.

Aunque la capacidad total todavía no está agotada, varias entidades del rubro destacaron que "quedan pocos lugares".

"Los ahorristas que buscan cofres son, en su mayoría, de clase media", explicaron en un banco uruguayo. Y completaron: "Los argentinos aprovechan cada viaje para traer de a poco sus dólares".

¿Cuántos dólares entran?
Para quien contrata una caja de 10x15x50 centímetros, se debe tener en cuenta que un billete mide 15,5 por 6 centímetros y que un "ladrillo" de 10.000 dólares mide exactamente 1,1 centímetros de alto.

Haciendo las cuentas, se llega a la conclusión de que en ese compartimiento entran u$s330.000 que, con un costo anual de u$s700, equivale a un gasto del 0,2 por ciento. Un valor bajo para quienes no desean incurrir en riesgos.

Claro está que para muchos el problema, más allá de la comisión, es cómo llegar a esa cifra.

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