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Actualmente, en aquél país los billetes y las monedas representan apenas un 2% del circulante total en esa economía               
27/04/2016 - 08:11hs

El presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, se comprometió ayer a avanzar hacia una mayor bancarización y reveló estar manejando al respecto una agenda de "implementación gradual", que comenzó con la puesta en práctica de las cajas de ahorro gratuitas, pero será tan "ambiciosa" que abrevará en la experiencia sueca.

La definición sorprendió en una economía con casi un tercio de sus operaciones en negro, pero deja bien en claro su nivel de objetivos: Suecia es el país con menor nivel de uso de efectivo del mundo.

Sturzenegger disertó ayer en un seminario del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Buenos Aires. Allí ratificó que el objetivo principal de su mandato es lograr que la inflación "sucumba definitivamente".

Además, volvió a reiterar que no avanzará en el "reacomodamiento de su política monetaria", en el sentido de auspiciar una baja en las tasas, hasta no terminar de ponderar "cuán sostenido, definitivo y claro es el proceso de desaceleración" de la inflación que dice haber detectado durante abril. "Excluyendo los precios regulados", aclaró.

Pero las definiciones más novedosas las dio cuando se refirió a los problemas que enfrenta para evitar una apreciación cambiaria y cuando se atrevió a mirar más allá.

En el primer caso dijo estar lidiando con el problema que implica convivir con un "exceso de dólares".

"Tratar evitar una apreciación del peso por la vía monetaria no es una opción, porque genera emisión y, a la postre, inflación", dijo, en relación a su resistencia a comprar reservas con ese fin. Pero admitió que tampoco es bueno que el tipo de cambio lo defina el flujo de capitales.

"No quiero que pase porque dos tipos en una oficina en Wall Street decidan que ahora es momento de invertir en Argentina. Quiero que el peso se aprecie cuando tengamos un boom exportador", proclamó, aunque no dio pistas sobre las herramientas a que apelaría para lograrlo.

Más adelante, fue incluso más allá. Fue cuando comentó al auditorio que mantiene contacto fluído con Stefan Ingves, su par del Riksbank (Banco Central de Suecia). "Hoy estamos recibiendo su asesoramiento personal", dijo. La mención constituye toda una definición: Suecia ya es caso de estudio en el mundo como el país que ha desterrado el uso del efectivo.

Actualmente, los billetes y las monedas representan apenas un 2% del circulante total en esa economía, donde menos del 20% de las transacciones se cancelan con efectivo, frente a un promedio del 75% en el resto del mundo.

Y en los últimos años se ha multiplicado el número de suecos que ni siquiera usan tarjetas de crédito o débito para hacer los pagos más cotidianos, sino que ya los realizan por medio de aplicaciones móviles. Incluso la mitad de sus bancos ni siquiera manejan efectivo ni aceptan depósitos cash. Ese escenario se ve muy lejano para la Argentina, pero peor sería no proponérselo.

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