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Dilema en hogares: contratar Netflix, cable con canales premium o pagar por el servicio digital para tener Flow

16-12-2016 Crece la oferta de productos y esto hace que muchos argentinos tengan que decidir cuál es la opción más conveniente. Más aun, en épocas de presupuestos acotados y caída del poder adquisitivo. La forma de consumo de algunos servicios obliga a los prestadores a reinventarse para sobrevivir
Por Andrea Catalano
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"¿Contrato Netflix y doy de baja el cable? Me quedaría con la conexión a Internet. ¿Cuánto gastaría así? Pero si doy de baja el cable no tendría la chance de grabar y eso a mí me viene muy bien... Mmmm... Llamo y les digo que me doy de baja y así pago menos…"

Palabras más, palabras menos, esta puede ser la disyuntiva que por estos días se presenta en miles de hogares argentinos que consumen televisión paga e Internet o, mejor dicho, entretenimiento a través de banda ancha.

Lo cierto es que así como la telefonía móvil ha transformado la forma de comunicarse entre las personas,  la TV también está experimentando profundas transformaciones. Una vez más, por la irrupción de Internet.

Por lo pronto, la televisión paga está presente en la Argentina hace apenas 30 años. Sin embargo, a pesar de su juventud, parece que ya estuviera en edad de "jubilarse". 

Es que aquello que ofreció en su momento hoy día está quedando obsoleto: a pocos les interesa tener una grilla de unos 80 canales. Y mucho menos atarse a un horario programado para ver la serie o novela favorita, salvo algunas excepciones como puede ser el fútbol, un noticiero o algún acontecimiento relevante.

En este contexto, el cambio en la forma de consumo de algunos servicios está poniendo en crisis tanto a la TV abierta como a la televisión paga.

Esto hace que todos aquellos participan de este negocio se vean obligados a modificar estrategias y reinventarse a cada rato para no desaparecer.

Mientras que el consumidor sigue sacando cuentas sobre qué le conviene, no está de más dar un repaso sobre las propuestas comerciales que pueden estar barajándonse en cada hogar.

Calculadora en mano
Si el servicio de TV paga ya no interesa más, la opción entonces es Netflix o Qubit: ambos brindan películas o series que pueden ser vistas en cualquier momento, lugar y dispositivo. 

Funcionan como una especie de videoclub online. En el caso del primero, una de sus ventajas competitivas es la producción propia. Estrategia que, en algún momento, podrán poner en marcha el segundo.

Netflix cuenta con tres propuestas: una de $109, otra de $149 y una tercera de $189. Estas diferencias se deben a dos cuestiones: la cantidad de pantallas en las que pueden verse sus contenidos y la calidad (HD, Ultra HD) de los mismos.

Qubit, en tanto, ofrece un precio único inferior ($90), con estrenos semanales y contenidos en HD.

En cualquiera de los dos casos se debe contar con banda ancha. Hoy, uno de los servicios más contratados es el de 6 MB. 

Un acceso de este tipo, para tener un dispositivo conectado, cuesta entre $390 (Arnet) $560 (Fibertel) y $580 (Speedy), según el mes y la promoción vigente.

¿Qué pasa con las cableoperadoras?
La mayoría de las empresas de TV paga que operan en el país ofrecen combos de Internet más televisión. En algunos casos, triple play, que incluye telefonía

Los dos ejemplos más paradigmáticos son los de Telecentro y Supercanal.

En tanto, las alternativas más avanzadas son las digitales, ya que brindan la opción de grabar, pausar o retrasar la televisión en vivo, entre otras. 

Hoy día, el caso más paradigmático es el de Cablevisión Fibertel y su nueva propuesta: Flow

Este servicio, además de poder visualizarse en segundas pantallas (bajándose una app) le permite al usuario, por ejemplo, acceder a programas emitidos 24 horas antes.

La oferta de precios es de lo más variada, según se trate de paquetes analógicos o digitales.

Por el lado de Telecentro,  cuenta con cuatro packs, si bien la alternativa más común es la de 60 señales HD y otras 100 digitales, más HBO, FOX+ y el Hot Pack gratis por tres meses. 

De la velocidad de Internet dependerá el valor a pagar por mes: cerca de $900 (20 MB), pasando por casi $1.100, $1.400 y hasta $2.200 para 50, 100 y 200 MB respectivamente.

Quienes contratan el servicio digital también acceden a Telecentro Play, que posibilita ver los contenidos de la TV en computadoras, tablets o smartphones

Netflix debe ser contratado de manera adicional, aunque a un costo menor que si se lo hace de modo individual.

Cablevisión Fibertel, en tanto, también promociona sus propuestas comerciales en HD. Lo hace bajo tres alternativas, si bien lo común a todas ellas es más de 180 canales, 48 en HD y acceso a contenido premium

La diferencia de precios también es producto de la velocidad de la banda ancha elegida: cerca de $1.100, $1.150 y $1.350 (12, 25 y 50 MB respectivamente).

Cablevisión también ofrece el servicio clásico, que incluye más de 70 canales, por el que debe abonarse unos $510 por mes. 

Si el interesado quiere sumarle Internet, hay una propuesta que combina la TV clásica (no HD) con 50 MB de banda ancha a $1.227. 

Está claro que la compañía quiere inducir a sus clientes a que conozcan las bondades de lo que es una conectividad de alta calidad para que, a partir de ahí, consuman lo que quieran en términos de entretenimiento.

Es decir, los paquetes que ofrecen TV HD más Internet de no menos de 10 MB resultan más caros que si se contrata un acceso a la web de 6 MB y se abona el servicio más económico de Netflix

Si se siguen los valores dados a conocer en este artículo, el costo final sería el siguiente: 

-Netflix más económico (un solo dispositivo con acceso a los contenidos) de $109 más internet de 6 MB puede oscilar, según el proveedor, entre los $500 y los $700. 

-Costará un poco menos si se opta por Qubit, puesto que los extremos se moverían (con la misma velocidad de banda ancha) entre los $480 y los casi $680.

Si en ese hogar no se consumen programas de televisión diarios, como un noticiero, una telenovela y hasta un partido de fútbol (por ahora), la opción resulta conveniente. Probablemente sea una opción válida para un hogar unipersonal.

En paralelo, en muchos lugares del país no es posible ver la TV abierta -los canales establecidos en la Ciudad de Buenos Aires, básicamente- sin estar suscripto al cable. 

La alternativa es la Televisión Digital Abierta (TDA) del Estado. Para acceder a este servicio hay dos opciones: 

- Tener un televisor con el sintonizador de TDA incorporado (la mayoría de los televisores que se ensamblan en Tierra del Fuego lo hacen desde hace años). 

- Comprar la antena de TDA, que cuesta en promedio unos $400, por única vez.

Sin embargo, la televisión pareciera seguir teniendo su valor, aún entre los públicos más jóvenes, como los millennials. Y parte de él radica en los noticieros, tal como lo indica un informe.

"La TV lineal sigue teniendo su atractivo, especialmente a la mañana, mientras arrancan su jornada. En este sentido, puede decirse que los noticieros matutinos son el equivalente de la radio en las generaciones precedentes como forma de arrancar el día informado", explicó el analista Enrique Carrier.

"Se opta por la TV tradicional (de aire o paga) antes que el streaming porque ofrece una mayor comodidad", completó.

Sin embargo, son varios los analistas que anticipan que, de cara al futuro, esta tendencia a mirar la tele -abierta o cerrada- podrá migrar cada vez más fuertemente a los dispositivos móviles (smartphones y tabletas). 

Una muestra de ello se advierte cuando, por ejemplo, Cablevisión ya tiene una app que permite ver televisión y escuchar radio en vivo. En cualquier caso, siempre habrá que contar con una buena conexión a Internet.

"La TV tradicional lineal está comenzando a correr un camino similar al emprendido por la telefonía fija unos años atrás. En ambos casos se trata de servicios muy masivos que pierden encanto para los usuarios ante el emerger de servicios alternativos claramente más atractivos", agregó Carrier.

La TV paga, en tanto, viene transformándose. Junto al camino de la digitalización -obligatorio para frenar la piratería- se potenció el del DVR como dispositivo de valor para tener servicios que, de otro modo, había que obtener mediante otro aparato.

En otras palabras: hace varios años, para grabar un programa había que tener una videocasetera que permitiera hacerlo. El set top box (DVR) permitió prescindir de ese aparato. No es un punto menor, dado que grabar programas es incluso en estos tiempos un valor apreciado por miles de consumidores de este servicio.

La introducción de las señales HD fueron otro camino de fidelización de usuarios. El que ve TV en HD no suele volver atrás. Es lo que motivó que más clientes de las cableras mantuvieran el servicio a pesar del precio.

El DVR supo introducir cada vez más prestaciones. Ya no sólo permite grabar sino que permite pausar un programa en vivo, ir para atrás si uno se distrajo justo cuando estaba esperando el pronóstico meteorológico, o repetir mil veces un gol.

Luego, le sumaron más valor agregado. Como poder mirar el programa favorito en el momento en que quisiera. Sólo había que ir a buscarlo a la grilla y listo. Sin que eso signifique pagar más. Sólo por contratar el servicio digital ya se accede a la propuesta integral. Es lo que brindan, cada uno con su estilo, Cablevisión, Telecentro, y la Red Intercable a través de Dibox.

Cablevisión con Flow fue un paso más allá. Ahora es posible mirar la tele en cualquier pantalla. Y lo hace a través de dos propuestas: Flow App y Flow Box.

La primera es una aplicación habilitada para cualquier cliente de la compañía y es gratuita para los que ya tienen contratado el servicio digital, mientras que costará $100 para los que aún poseen el analógico.

Haciendo cuentas, si se contrata el Netflix inicial, y se tiene el combo  de Cablevisión analógico más una conexión a Internet de 6 MB que ($883) y se suma Flow App ($100) la cuenta final da $1.092.

Por ese mismo dinero, es posible contratar alguno de los combos digitales de Cablevisión o de Telecentro (con sus diferencias en cantidad de canales HD y de velocidad de banda ancha).

Si, además, se es cliente de Cablevisión se puede acceder a Flow App de manera gratuita. Esto permite consumir los contenidos de la TV paga en las segundas pantallas (hasta dos en simultáneo).

¿Y Netflix? ¿O Qubit.TV?
En este punto, ya no es posible pensar sólo en términos monetarios. 

Si no se puede vivir sin Netflix habrá que contratar el servicio que se desee y sumarle los cientos y algo de pesos más, según la alternativa elegida.

En este caso, ¿qué vale la pena? ¿Netflix? ¿Qubit? ¿Flow?

En primer lugar, esta decisión debe tomarse en base a otros dos aspectos: la importancia asignada a los estrenos y/o las producciones propias.

Si se trata de estrenos, las empresas de TV paga los tienen antes que los llamados OTT, como Netflix

Las películas que vieron su debut este año en el cine ya se pueden consumir en sus distintas variantes en las señales de la TV por suscripción.

Las producciones propias son el fuerte de Netflix que, del lado de las cableoperadoras, es resistido por las creaciones propias que encaran las señales (como HBO y Fox) y que están en las opciones digitales de las empresas de TV paga.

¿Un lío no? Efectivamente.

Este intento de clarificación monetaria, aunque de valor agregado a través de las producciones propias, se queda corto cuando se recuerda que toda esta simulación se efectúa sobre un eventual hogar unipersonal.

Es que si en una vivienda convive una familia tipo, las demandas serán mucho más altas. No porque un par de hijos, pequeños o adolescentes, se quejen de la velocidad del acceso a internet sino porque, seguramente, querrán consumir contenidos distintos a la misma hora, por dispositivos diferentes y a través de la misma conexión.

En un caso así, habrá que pensar en un acceso no menor a los 10 MB de velocidad y, en base a ello, decidir si se sigue optando por las bondades de la TV paga y sus servicios de valor agregado que continúan ligados al DVR.

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