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Trump le deja el "terreno libre" y ahora China prepara una ofensiva sobre América latina
28-11-2016 Mientras Estados Unidos se prepara para un repliegue comercial sobre la región, Beijing está revelando nuevos planes de inversión. El gbierno divulgó un plan estratégico que fija ambiciosas metas para expandir su influencia global e inaugurar “una nueva era” en las relaciones con América Latina.
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China está revelando nuevos planes de inversión en América Latina en momentos en que Estados Unidos contempla un repliegue comercial.

El presidente Xi Jinping abaca de concluir una gira por Sudamérica. Luego, su gobierno divulgó un plan estratégico que fija ambiciosas metas para expandir su influencia global e inaugurar “una nueva era” en las relaciones entre China y América Latina.

El documento de 11 páginas difundido el jueves por los medios estatales envió un mensaje claro: China se concentrará más en América Latina y tiene un plan metódico para lograrlo.

El documento de política anunciado la semana pasada, el primero en ocho años, se da luego de las promesas del presidente electo de EE.UU., Donald Trump, de renegociar o abandonar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA), de salir del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), erigir un muro en la frontera con México y reducir la ayuda internacional.

El documento enfatiza en reiteradas ocasiones el fortalecimiento de los lazos entre empresas chinas y latinoamericanas, en sectores que van de las materias primas y la agricultura a la alta tecnología, pasando por las finanzas.

“China se ha comprometido a forjar una nueva relación con América Latina”, afirma el texto.

El gigante asiático está bien preparado para llenar el vacío dejado por el repliegue de EE.UU., según consigna The Wall Street Journal. China ha llevado a cabo durante una década un tipo especial de expansión global con proyectos en mercados emergentes que supuestamente benefician a todos. 

El saliente gobierno de Barack Obama no ha escondido su preocupación de que China aproveche el repliegue estadounidense en desmedro de los intereses estratégicos de Washington en el exterior.

De hecho, la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, criticó la semana pasada la promesa de Trump de retirar a EE.UU. del TPP que el gobierno de Obama negoció con casi una docena de países, entre los que figuran Chile, México y Perú, al indicar que eso le otorga a China una ventaja a la hora de “promocionar enérgicamente su propia agenda comercial”.

Cederle terreno a China no tiene ningún sentido”, dijo Pritzker. 

El documento, junto a los discursos de Xi Jinping en su gira por la región, parecen ofrecer un nuevo estilo de comunicación, con la promesa de generar empleos, asistir a los países en la construcción de sectores con valor agregado, respetar las prácticas locales y brindar ayuda económica “sin incluir ninguna atadura política”.

Su apetito por las commodities  la llevó a Sudamérica y El Caribe. La región es ahora el segundo destino de la inversión china después de Asia y la inversión anual se duplicó entre 2005 y 2015 para ascender a u$s12.600 millones.

Claro que esta expansión vino acompañada de las mismas críticas que Beijing ha recibido en África, donde sus empresas han sido acusadas de extraer recursos, contratar pocos empleados locales y hacer poco para estimular las industrias existentes.

Las exportaciones de soja argentina a China, por ejemplo, se dispararon después de 2000, pero cuando Argentina trató de vender más aceite de soja, China impuso en 2010 restricciones al subproducto, que es más rentable, con el argumento de que su contenido de componentes tóxicos excedía los límites aceptables.

El Gobierno argentino dijo que la medida era una represalia por los límites que había impuesto a las importaciones chinas de manufacturas que estaban afectando a los competidores locales.

El aumento de la demanda china por materias primas también benefició a Brasil pero dejó al país con poco más que deuda una vez que se enfrió en 2013.

La seguidilla de inversiones chinas en commodities también se ha topado con dificultades, en especial en Venezuela, donde el mal uso de los recursos y una economía en implosión han puesto en riesgo créditos por miles de millones de dólares y han puesto a prueba la paciencia de Beijing.

Xi presentó a China como un aliado benévolo de los mercados emergentes de la región. “Ningún país, por grande, fuerte y rico que sea, puede atropellar a otro pequeño, débil y pobre”, manifestó en su discurso ante el Congreso peruano, según TWSJ.

No mencionó ni a EE.UU. ni la opinión de Donald Trump sobre el libre comercio, pero hizo un llamado a favor de la inclusión, el sistema de acuerdos comerciales multilaterales y el fin del proteccionismo.

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