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Después de los limones, estos son los otros acuerdos bilaterales que peligran con los Estados Unidos
24-01-2017 Con la asunción de Donald Trump a la presidencia de EE.UU., todos los acuerdos que el gobierno de Macri había alcanzado con Obama, parecen tambalear
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Sin que se pudiera acomodar aún en la Casa Blanca, presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tomó varias decisiones que cambian el rumbo de la política económica que venía llevando a cabo su antecesor, el demócrata Barack Obama, y una de ella impacta de lleno en los planes del gobierno de Mauricio Macri.

El lunes decidió suspender por 60 días la importación de limones provenientes de la Argentina, algo que se había acordado con la anterior gestión norteamericana  luego de arduos meses de negociaciones.

El magnate avisó durante su campaña que sus políticas apuntarán fuertemente al proteccionismo y cumplió su promesa desde el primer minuto que asumió el poder.

A pesar de que la medida tiene rango "temporario" y que no hubo una justificación, es la punta del iceberg de lo que podría ser la política exterior de Trump y que podría poner en peligro el futuro de otros acuerdos alcanzados previamente con la administración de Obama.

Y eso preocupa a la Casa Rosada. Es que uno de los ejes de su política económica se enfoca en la vuelta al mundo. Y su foco estaba puesto precisamente en los Estados Unidos.

A tal punto Macri apunta a EE.UU. que durante la campaña presidencial del país del norte apostó fuertemente a la candidata demócrata Hillary Clinton.

Luego de las elecciones, el jefe del PRO intentó minimizar el impacto de su apuesta y pidió a sus colaboradores que comenzaran a hacer contactos con Trump. De hecho, la relación personal que tiene Nicolás Dujovne con la familia del magnate norteamericano fue una cuestión de peso a la hora de decidir que fuera él quien reemplazara a Alfonso Prat Gay en el Ministerio de Hacienda.

Pero los esfuerzos de Macri por mantener la cordialidad con Trump no parecen obtener los frutos deseados.

Los acuerdos de Argentina y EE.UU. que peligran con Trump en el poder

  • Vuelta al Programa Visa Waiver, por el cual no se requiere de una visa para ingresar a Estados Unidos.
  • Cooperación con el G-20 para un crecimiento económico sólido, sustentable y equilibrado.
  • Diálogo comercial que promueva las inversiones norteamericanas en la Argentina. 
  • Acuerdo de facilitación del Comercio de la Organización Mundial del Comercio, que posibilitará aumentar el intercambio, desarrollar programas de aduanas de una sola ventana, y que contribuirá a reducir las cargas administrativas para los negocios.
  • Asistencia técnica de los Estados Unidos para respaldar las reformas económicas en la Argentina.
  • Apoyo la búsqueda de Macri por fortalecer los vínculos de la Argentina con el sistema financiero internacional.
  • Estados Unidos y Argentina se comprometieron a firmar y unirse al Acuerdo de París.
  • Ambos países cooperarán con la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) para reducir las emisiones de la aviación internacional. 
  • Aumento del uso de energía renovable para ser más eficientes energéticamente. Para ello, trabajarán conjuntamente en la reforma del mercado y en la integración de esas energías a la red eléctrica. En mayo se buscarán realizar asociaciones para potenciar los negocios en torno a la energía.
  • Compromiso en el uso de energía nuclear y la búsqueda de una mayor cooperación en la investigación y la seguridad en esta materia.
  • Cooperación para mantener la paz en áreas en donde ciudadanos civiles se enfrentan a amenazas de violencia, y la búsqueda de hogares para millones de refugiados que huyen de Oriente Medio.
  • Estados Unidos entrenará y fortalecerá la flota local C-130 para que Argentina pueda seguir brindando ayuda a Africa.
  • Vigilancia de las enfermedades zoonóticas para las enfermedades infecciosas importadas y exóticas de importancia regional y mundial.
  • Apoyo y reafirmación de la protección de los Derechos Humanos.
  • Estados Unidos buscará identificar registros adicionales relacionados con los abusos a los Derechos Humanos durante la dictadura militar, que se sumarán a los 4.000 telegramas del Departamento de Estado y otros documentos de ese período.
  • Compromiso para trabajar juntos en la lucha contra el crimen organizado y el tráfico de droga, lo que incluye la asistencia del Departamento de Justicia con relación al terrorismo y al financiamiento del terrorismo en la región de la Triple Frontera. Estados Unidos capacitará a funcionarios argentinos en la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley, organizará viajes de estudios a Estados Unidos y proporcionarán capacitación a través de la Administración para el Control de Drogas y el FBI.
  • Organización del primer Grupo de Trabajo Bilateral para el mantenimiento de la paz, la preparación y respuesta ante desastres y la cooperación de defensa del hemisferio. 
  • Acuerdo para Combatir crímenes graves, para facilitar y acelerar el intercambio de información sobre los criminales y terroristas conocidos y potenciales. 
  • Aumento de la cantidad de estudiantes y maestros argentinos que realizan intercambios con Estados Unidos.

La salida del TTP y el impacto en América latina y la Argentina
En las últimas horas, Trump también se bajó del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), una alianza a la que aspiraba Macri, ingresando previamente a la del Pacífico. Esta salida de los Estados Unidos no genera buenos augurios en términos de cooperación a futuro con la Argentina.

El TPP llevó siete años de negociaciones y fue una de las banderas de la política de comercio exterior del saliente mandatario Barack Obama.

Para Trump, en cambio, la cancelación de cuajo de este tratado fue una promesa clara de campaña que ya se cumplió.

Pero, ¿qué significa este cambio de marcha para América Latina?

El nuevo presidente estadounidense es un crítico acérrimo de los tratados multinacionales, por considerar que no contemplan las prioridades estadounidenses y ponen los intereses comerciales por encima de la generación de empleo que él considera pivote de la economía.

Su triunfo en las urnas hizo temer lo peor entre los promotores del TPP. Porque el tratado aún espera por su ratificación y el asunto no es nada fácil: se requiere el visto bueno de al menos seis de los países signatarios y estos deben representar al menos un 85% del Producto Interno Bruto (PIB) de los 12 combinados.

En la práctica, eso significa que no podrá entrar en vigor sin el visto bueno de Estados Unidos y Japón, que juntos equivalen al 79% del PIB del bloque.

Así, el supertratado económico podría estar herido de muerte antes de nacer.

El ambicioso tratado busca dar forma al mayor bloque económico del mundo y fue firmado en febrero de 2016 por 12 países entre los cuales se encuentran tres naciones latinoamericanas: Chile, México y Perú.

Para los promotores del acuerdo en esos países, el anuncio dejó sin comenzar la fiesta de varios sectores que anticipaban una bonanza comercial.

Y en las órbitas de gobierno, genera incertidumbre por un acuerdo que ha sido una parte integral de la estrategia económica de las tres naciones.

La posición de Trump es una buena noticia para China y sus ambiciones de expandir su influencia en Latinoamérica.

En su momento, la mandataria chilena, Michelle Bachelet, lo respaldó como un "gran acuerdo" de todos quienes creen "que el libre comercio como una economía abierta ha sido beneficioso".

Chile fue la nación pionera de la región en buscar sociedades comerciales distintas a las tradicionales con Estados Unidos y Europa.

Mediante la membresía, México y Perú también buscan aumentar sus exportaciones y atraer importantes inversiones de países asiáticos.

Según estimaciones de la Secretaría de Economía de México al momento del anuncio del TPP, el país norteamericano podría exportar más de u$s150.000 millones en cinco años hacia otros países del súper bloque.

Pero la retirada firmada por Trump es una buena noticia para quienes se habían mostrado críticos con el convenio desde un principio.

Varios sindicatos, por ejemplo, habían señalado que el acceso barato a mercancías del sureste de Asia -en particular de Vietnam, uno de los signatarios del TPP- y a mano de obra a menor costo pondría en jaque las posibilidades de desarrollo de la industria y las condiciones del empleo en partes de Latinoamérica.

Empresarios y organizaciones civiles en México afirmaron que el TPP representaba "un peligro para varios sectores de la economía".

Entre los más perjudicados, dicen, están la industria textil, de autopartes, la producción de lecheazúcaracero y el comercio de medicinas.

"Nuestro peor reto es Vietnam, siempre ha sido nuestra preocupación", reconoció Alfonso Juan Ayub, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Textil en México, el pasado octubre.

Algunos incluso advierten del efecto dañino que podría tener sobre las exportaciones agrícolas de los tres países de la región.

Otros, en tanto, critican el tratado como instrumento en sí mismo: lo llaman "el Titanic del comercio", condenado a hundirse, y reclaman contra los intentos de los gobiernos de salvarlo a cualquier costo.

"Prepotentes y sin entender el mensaje político que les deja la derrota del TPP por la movilización y acción de los pueblos, destacadamente las organizaciones de izquierda y progresistas de todos nuestros países, ahora buscan una desesperada salida creyendo que pueden imponerla", opinan Alejandro Villamar y Alberto Arroyo, miembros de "México Mejor Sin TPP", en una columna publicada por la agencia Alai.


 

 

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