Impuestos
Cambios más importantes al pensar en una reforma tributaria, según expertos
26-02-2017 El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, confirmó que habrá proyecto el año próximo, aunque se trabajaría en el texto a lo largo de todo el 2017
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El macrismo planea enviar al Congreso el proyecto de reforma tributaria en 2018, el cual tiene como objetivo aliviar la carga fiscal y eliminar distorsiones. 

El ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, dijo que habrá proyecto el año próximo, aunque se trabajaría en el texto en este 2017. 

En el Gobierno consideran que es mejor no dar la discusión en este año electoral. Y en los próximos meses, entonces, no sólo no llegará la reforma integral, sino que tampoco se avanzaría con cambios parciales.

Dujovne afirmó que el objetivo será que haya un esquema tributario que promueva la inversión, ratificó la meta de un déficit fiscal de 4,2% del PBI para este año, y sostuvo que se actuará sobre la forma en que gasta el Estado en todos sus niveles y que, en ese marco, se bajarán subsidios.

Un cambio impositivo integral lleva a negociar con los gobernadores. Uno de los impuestos considerados más distorsivos es Ingresos Brutos, una carga cobrada por las provincias que en el últimos años ganó espacio y que es la principal fuente de recursos en la recaudación de cada jurisdicción.

Una encuesta reciente de la consultora KPMG mostró que, a la hora de hablar de qué impuestos afectan más a la inversión, Ingresos Brutos está en el podio.

"Ingresos Brutos debería ser reemplazado por un IVA provincial y eso lleva a una discusión grande con los gobernadores", afirma Humberto Bertazza, presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires.

Según el expeto, para facilitar ese cambio que propone podría haber una etapa de transición, en la cual Ingresos Brutos siga vigente pero sin sus efectos más distorsivos. Hoy, por caso, se generan saldos a favor del contribuyente que son difíciles de recuperar.

En materia del IVA actual, una de las ideas es rebajar la alícuota: un documento de FIEL plantea, por caso, llevar la tasa general del 21 al 19%.

Un tema que no pocos quieren poner en revisión es el de las exenciones. Hay actividades comerciales disfrazadas de actividades sin fines de lucro en diferentes actividades de la economía, según advierten expertos a La Nación. 

"Se debe captar de forma más equitativa la auténtica capacidad contributiva", dice el tributarista César Litvin, porque al cobrarse el impuesto sobre valores que no consideran la suba de precios, se entiende que se está tributando sobre ganancias no reales.

El economista Marcelo Capello, presidente del Ieral, plantea diseñar el esquema de manera tal que se aliente la reinversión de utilidades.

Para expertos, el impuesto sobre los créditos y débitos bancarios (otro de los considerados distorsivos) debería poder tomarse a cuenta de Ganancias

Un documento que en enero pasado le presentó a Dujovne la Unión Industrial Argentina, propone que el tributo sobre las operaciones bancarias se pueda aplicar en forma creciente a saldar otras obligaciones impositivas (no sólo Ganancias) hasta llegar a su eliminación, según consigna La Nación. 

En este contexto, Hugo Almoño, socio de PwC Argentina, propone que "en vez de gravar la bancarización hay que gravar el uso del efectivo; que se cobre impuesto en la caja del comercio a quien paga con billetes". 

Una fuente de recursos que está bajo observación de economistas como el propio ministro Dujovne, es la de aportes y contribuciones a la seguridad social.

En los también llamados "impuestos al trabajo" -que agrega al menos un 50% más de costo empresario respecto del salario neto del trabajador-, hay ítems de difícil modificación, como los pagos dirigidos no al Estado, sino a las obras sociales o a las ART.

Los aportes para el sistema previsional cubren una parte de la erogación estatal más amplia y más inflexible: el pago de jubilaciones y pensiones, que se lleva más de cuatro de cada diez pesos del presupuesto nacional.

"Una reducción de contribuciones y aportes deberá acompañarse de un blanqueo laboral que permita ampliar la base", agrega Litvin.

Al considerar los impuestos personales, según la encuesta de hogares del Indec, alrededor de un tercio de los asalariados no están registrados.

La ley 26.940, de 2014, ya prevé un alivio significativo en las contribuciones patronales para unidades de producción pequeñas y para las Pymes en general.

El problema de la informalidad está también presente en el esquema de tributos que afectan en forma directa a las personas.

No sólo por los cuentapropistas no aportantes, sino también por la subdeclaración de ingresos que, según varios tributaristas, está alentada por cuestiones como la brecha entre los costos del monotributo y los del régimen de autónomos.

Contra la práctica de declarar menos ingresos para no salir del régimen simplificado, Capello elogia mecanismos como el de la exigencia creciente de la AFIP de emitir factura electrónica, mientras que otros expertos destacan el camino de bancarizar los pagos, una modalidad que en noviembre próximo será obligatoria para todas las categorías.

Para algunos, el monotributo debería representar un primer paso de corto plazo para la formalidad, y no un esquema en el que permanezcan personas con cierta capacidad contributiva, "como las que hoy están en las categorías más altas".

Una meta marcada por algunos tributaristas es que el costo de la categoría más elevada del monotributo sea igual al que represente el escalón más bajo de autónomos.

"La imposición sobre las ganancias y el régimen previsional de las personas demuestra notorias asimetrías entre asalariados, autónomos y monotributistas; el régimen previsional del monotributista está muy subsidiado", advierte Alberto Tarsitano, director de la Maestría de Derecho Tributario en la UCA.

Con respecto a Ganancias, un reclamo es que se iguale el trato que reciben los independientes con el que la ley les da a los asalariados.

La reforma de diciembre no modificó la brecha que hace que hoy, mientras que un asalariado soltero paga a partir de un sueldo bruto de $27.934, un autónomo tribute si factura $8.661 por mes.

Por lo demás, la ley reciente de Ganancias dispuso la actualización de montos para este año, no sólo de los salarios alcanzados por el impuesto sino también de los valores de la tabla que define, según en qué tramo de ingresos se ubique el contribuyente, qué alícuota se aplica. Esas variables se actualizarán una vez por año según la evolución de un índice salarial, mientras que el esquema del monotributo tendrá un ajuste según el índice de movilidad jubilatoria.

Si la actualización de las variables de Ganancias de la cuarta categoría (personas físicas) se hará en el futuro a partir del esquema tal como quedó para este año, o si se abrirá la discusión sobre cuál es el criterio para que un determinado nivel de ingresos quede gravado, son dos caminos posibles. 

Bienes Personales, otro impuesto directo sobre los contribuyentes particulares, ya está en el camino de una reducción progresiva de la carga que significa.

El gravamen sobre el patrimonio personal tiene escaso peso en la recaudación total, pero hay quienes lo consideran significativo como herramienta de control, ya que las declaraciones de los bienes (cada vez más difíciles de ocultar ante la AFIP) hacen que se presuma el nivel de ingresos de los propietarios.

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