Vinos & Bodegas
Vinos recomendados: cinco variedades clásicas que vale la pena redescubrir
31-03-2017 Cinco vinos, elaborados a partir de cepas con mucha historia, sugeridos por Valeria Mortara, vicepresidente de la Asociación Argentina de Sommeliers
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

(*) Por Valeria Mortara, vicepresidente de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS)

Que hoy se hable, dentro del mercado local, de la aparición de ciertas variedades señaladas como "nuevas", es reducirles su historia. Es como no reconocerles el bagaje que traen. Es creer que el mundo del vino y su expresión existen solo por dentro de los límites de nuestro país, o más aun, que la historia vitivinícola nacional data sólo de diez años.

Si bien poseen características y experiencias distintas, tanto aquí como en el plano mundial, han sabido ser parte esencial de la vitivinicultura popular y de alta calidad. 

La Argentina se luce con el Malbec, pero no es la única capaz de mostrar calidad y de reafirmar nuestro potencial como país productor.

Uvas que hoy aparecen como nuevas, pero que en realidad son variedades rescatadas del olvido colectivo y que hoy vuelven a brillar pujando por hacerse notar.

Si bien nos son las opciones que llenan las góndolas o las cartas de bares y restaurantes, cada vez se ven más. De a poco van ocupando más espacios, satisfaciendo la demanda de consumidores, comunicadores y vendedores curiosos.

Es clave entonces, conocer más acerca de sus orígenes, sus recorridos y matices, acercándolas y desmitificándolas.

A continuación, mis cinco variedades elegidas:

• Chenin

Originaria del Valle del Loire en Francia, esta variedad blanca es versátil. A partir de ella se elaboran vinos secos, semisecos o dulces, espumosos o tranquilos y como base de algunos destilados. La caracteriza su perfume frutado, una alta acidez, notas de miel y tilo siendo sensible al carácter mineral de los suelos calcáreos. En la Argentina cuenta con más de 2.000 hectáreas cultivadas, ocupando el tercer puesto entre las blancas.

Ejemplo local: La Primera Revancha Chenin Blanc, Agrelo, Luján de Cuyo, Mendoza ($295) 

• Riesling

Uva blanca originaria de Alemania y una de las más nobles por su estilo y fineza. Generalmente da vinos cítricos, especiados, de elevada frescura y bajos en alcohol. Sus vinos pueden ser longevos, con gran capacidad para el añejamiento. Se adapta muy bien a los climas fríos.

Ejemplo local: Luigi Bosca Riesling, Las Compuertas, Luján de Cuyo, Mendoza ($340) 

• Semillón

Proviene del suroeste de Francia y fue implantada en Argentina a fines del 1800. Su estilo es clásico. A su versión dulce le sienta muy bien la botrytis aportándole complejidad de aromas y sabores. Su versión seca resulta en vinos con volumen, personalidad y sobriedad. Suele encontrar en la madera un valioso complemento. Utilizada tradicionalmente en cortes también se exhibe en serios varietales.

Ejemplo local: Riccitelli Wines Old Vines Semillón, Río Negro, Patagonia ($860) 

• Garnacha

Sobre todo cultivada en España, es también una de las variedades tintas más plantadas en el mundo. La garnacha de color granate puede dar vinos diversos. Los hay rosados y tintos. Y dentro de los tintos encontramos matices y estilos. Van desde los super frutados, jugosos y bebibles a los más especiados y carnosos.

Ejemplo local: Ver Sacrum Garnacha, Maipú, Mendoza ($320)

• Criolla

Aunque en varias zonas del país ha sido extraída para replantar variedades extranjeras, sigue siendo una de las tintas más plantadas de Argentina. Habitualmente se contabilizan juntas, la grande y la chica, siendo la primera la más productiva y la segunda la mejor en términos cualitativos. Originalmente propagada por semillas, se utilizó en la elaboración de vinos corrientes. Es generalmente conducida en parral y podemos encontrarnos con plantaciones que tienen décadas. Sabiamente comienzan a aparecer vinos elaborados con esta uva, en su mayoría proveniente de parrales viejos que con una justa intervención y acomodando sus rendimientos, brindan pureza de sabor, mucha fruta, fluidez y frescura.

Ejemplo local: Cara Sur Criolla (criolla chica y pura), El Barreal, San Juan ($315)

La diversidad que hoy vislumbramos viene a paso firme, comandada por los hacedores de vino y acompañada de una mayor demanda interna y externa.

Bienvenido sea para el consumidor este nuevo abanico de aromas y sabores que nos confirman que el universo del vino, como todo universo, es infinito y que todavía tenemos mucho que andar, descubrir, redescubrir y sobre todo, volver a probar.

(*) La autora es vicepresidente de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS). Actualmente se desempeña como executive sommelier & brand ambassador de Faena Hotel Buenos Aires. Además, es docente en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE) y en el Instituto Argentino de Gastronomía (IAG). Acaba de publicar, junto a Aldo Graziani, la guía “Reporte Vino Argentino 2017”. 

© Especial para Vinos & Bodegas iProfesional 


SECCIÓN Vinos & Bodegas