Economía
Inflación y suba de costos por una cosecha escasa hicieron caer el consumo de vino
06-04-2017 Las bodegas tuvieron que ajustar precios y discuten con el Gobierno una baja de aranceles a insumos importados para atravesar esta situación
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Las bodegas están celebrando la semana del Malbec en un contexto preocupante, de fuerte caída del consumo interno y de las exportaciones.

El consumo interno cayó 8,3% el año pasado y la exportación lo hizo en 2,9%, con la salvedad de que los envíos fraccionados lograron crecer 5,3%, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).

Y en el primer bimestre de 2017 la demanda doméstica perdió otro 13,7% frente a 2016, que no había sido bueno. Los vinos en botella cayeron incluso más, un 19%, mientras que en tetra-brik lo hicieron 9,9 por ciento. Las ventas de vinos fraccionados se redujeron 4,8%, y a granel cayeron 34,1% en el mismo período.

"La cosecha de 2016 fue la más baja en 56 años; la de este año es un poco mejor pero sigue siendo baja. Por eso, subió el precio de la uva y de los vinos; y ese alza se sumó a la inflación general en los costos, desde las tarifas y los salarios hasta los insumos", dijo Sergio Villanueva, gerente de la Unión Vitivinícola (UVA).

"En un contexto de pérdida de poder adquisitivo, las ventas fueron muy afectadas porque no es un producto de necesidad. Y no sólo los sectores sociales más bajos restringieron su compra, sino también la clase media", añadió. 

En tanto, Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, explicó que "al vino lo afecta mucho la inflación porque el 65% de costo de producción de un 1 kg de uva es mano de obra. Y de cada caja de vino, el 60% o 70% del costo son insumos secos, que aumentan como la inflación. A esto se suma una cosecha muy baja en 2016 y otra un poco mejor, pero también baja, este año".

Según un informe de Scantech en el que relevó el canal autoservicios, el precio al público del vinos de mesa (como el tetra-brik) subió 98% el año pasado, con respecto a 2015. Los vinos finos lo hicieron un 65%.

"Son precios altos en momentos de bolsillos flacos, y en la decisión de compra el precio pesa más del 80%", dijo Villanueva.

"Hay mucha preocupación, porque cuando perdés 9% de ventas en el mercado interno (al que se destina el 75% de la producción) hay 10.000 hectáreas de viñedos que sobran. Si la tendencia se mantiene, en dos años perderíamos 20.000 ha., de las 200.000 que hay en la Argentina", precisó.

"El año pasado creció la exportación de vino en botella, pero el atraso cambiario con el fuerte alza de costo local no ayuda. Y el dólar atrasado no parece ser temporario, sino estructural. A las bodegas les cuesta atender los volúmenes en segmentos más competitivos", agregó. 

Para mejorar la competitividad, la diputada nacional por Mendoza, Susana Balbo, también enóloga, dueña de una bodega, trabaja junto a la industria para presentar un proyecto al secretario de Comercio, Miguel Braun.

"La industria tiene necesidad de importar insumos que no se producen en el país en igual calidad, pero tienen altos aranceles y eso afecta mucho a los costos. En 15 días, con representantes del sector nos vamos a reunir con Braun para ver si podemos llegar a un acuerdo global para bajar aranceles y mejorar la competitividad", aseveró a El Cronista.

Balbo también busca una posible baja del impuesto de combustibles, ya que el costo logístico pesa mucho al enviar contenedores hasta el puerto porteño.

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