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Por las "low cost", los micros de larga distancia pueden perder ocho millones de pasajeros al año

17-04-2017 Las empresas de buses reclaman un marco regulatorio que les permita ser más eficientes y adaptarse a la demanda, para poder mantener los 1.500 destinos que conectan                                                                
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Las empresas de transporte de larga distancia reclaman, desde hace cuatro años, un marco regulatorio que permita al sector ser competitivo, más en un momento donde las compañías aéreas lanzan promociones a bajo precio y se espera la llegada de otras nuevas, lo que impulsaría una caída tarifaria aún mayor para volar en avión.

"No estamos en contra de las aéreas, por el contrario, es necesario que haya más oferta. Pero sí necesitamos un marco regulatorio que nos permita ser más eficientes y adaptarnos a la demanda", explicó Gustavo Gaona, vocero de la Cámara Empresaria de Larga Distancia (Celadi).

"Algunas estimaciones proyectan que el transporte de larga distancia caería un 20% por la llegada de las nuevas aéreas. Nosotros calculamos que la caída será aún mayor y se perderían mas de ocho millones de pasajeros al año, de los 37,9 millones que se trasladan", agregó.

El vocero explicó que la preocupación del sector no pasa tanto por el potencial crecimiento del mercado aéreo, sino por no haberse tratado un marco regulatorio para el transporte terrestre, como reclaman desde hace años.

El arribo de más aéreas se da en un contexto donde los pasajeros de micro vienen cayendo año a año: entre 2011 y 2015 se redujeron un 28%, de 50,5 millones a 37,9 millones de personas; en ese lapso, las distancias recorridas disminuyeron un 15,3%, a 734 millones de kilómetros; las unidades en servicio, un 12,4%, a 4376; y la ocupación promedia el 47%, según la Celadi, en base a datos de la Comisión Nacional de Regulación de Transporte (CNRT).

"Desde 2015 tratamos de detener la caída o desacelerarla con diversas medidas, como pedir permisos oficiales para hacer promociones y dar beneficios, o hacer acuerdos entre empresas para bajar costos.

Pero este año sabemos que, con la baja de tarifas aéreas, si no hay cambios regulatorios perderemos muchos pasajeros. El problema es que las aéreas vuelan a menos de 40 destinos, sólo a los más rentables.

Nosotros llegamos a más de 1500 puntos del país, pueblos o pequeñas ciudades, porque somos considerados un servicio público. Si perdemos las rutas rentables, ¿cómo vamos a poder sostener al resto de las rutas, que conectan a pueblos adonde no llega otro medio de transporte?", se preguntó Gaona.

Para las empresas de micros, se necesita una política integral de transporte.

"No es bueno que hayan más viajes en avión si el país está menos conectado, por eso hay que estudiar el sistema de transporte de manera integral, para mejorar la frecuencia y conectividad, que se complementen", explicó a El Cronista.

Un nuevo marco regulatorio, dicen, les permitiría adaptarse mejor a la demanda, ser más eficientes y poder seguir conectando a miles de destinos del país sin perder tantos pasajeros.

 

Hasta ahora "nuestra actividad se regula por diferentes normativas, algunas de las cuales entran en contradicción, lo que dificulta operar y quita previsibilidad.

 

 

Por eso reclamamos al Gobierno que tenga una mayor celeridad en tratar un marco del sector; una celeridad que sí tuvo para autorizar el ingreso de nuevas aéreas. Nos reunimos mucho pero no avanzamos lo suficiente", dijo Gaona.

 

Y enumeró algunas de las cuestiones a tratar, que los ayudaría. Por ejemplo, la banda tarifaria terrestre varía en un 17% entre el mínimo y máximo (la de avión es más amplia), lo que no permite a los micros bajar precios en días de menor demanda y subirlos cuando hay mayor ocupación.

 

 

El vocero explicó además que las licencias vencieron en 2013; desde entonces, cuentan con permisos precarios y por eso no tienen respaldo legal a la hora, por ejemplo, de acceder a créditos para renovar su flota. Tampoco pueden hacer acuerdos de código compartido, como las aéreas, para trasladar pasajeros de una empresa a otra en caso de baja ocupación y, así, ahorrar costos.

 

En este contexto difícil, quedaron además como único medio de transporte público sin subsidio. "Mientras las aéreas tienen subsidio en combustible y alguna nueva acordó con una provincia que le garantice cierta ocupación, a nosotros el Gobierno nos quitó el subsidio que recibíamos hasta diciembre", destacó el vocero de Celadi.

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