Finanzas

Ofuscado por las críticas, Sturzenegger se refugia en su círculo íntimo para dar la batalla por el 17%

19-04-2017 Federico Sturzenegger no pensó que después de un año y medio como banquero central, tuviera que volver a enfatizar las bondades de bajar la inflación                                                                                             
Por Leandro Gabin
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Federico Sturzenegger no pensó que después de un año y medio como banquero central, tuviera que volver a enfatizar las bondades de bajar la inflación.

Eso mismo dijo claro y fuerte el martes al comenzar su conferencia de prensa plagada de definiciones tajantes sobre cómo piensa encarar el combate contra el alza de precios. 

El titular del Central y su círculo más íntimo no entiende la lluvia de críticas que derramó sobre ellos por haber subido las tasas de interés la semana pasada.

Creía Sturzenegger que ese debate ya estaba ganado, que todos concuerdan con su slogan: "la desinflación es reactivante". Pero en los últimos días -y al compás de las declaraciones de economistas, empresarios e incluso parte del Gabinete- se dio cuenta que no era tan así. 

A Sturzenegger se lo notó un tanto ofuscado cuando se le preguntó si era posible que la medicina aplicada no sea la acertada. Por convicción u orgullo, el funcionario repitió que la meta del 17% es aún "cumplible y totalmente factible".

La esperanza para el Banco Central es que en mayo la inflación empiece a caer como un piano. Si no comienzan a verse resultados para el segundo semestre del año, el objetivo oficial será matemáticamente imposible. 

De todas formas, y casi arengando a su público (los economistas del banco y personal que asistieron a una conferencia de prensa colmada como pocas veces antes), Sturzenegger afirmó que "hay que desafiar que la desinflacion tiene costos económicos".

Un mensaje hacia fuera, claramente, pero también hacia dentro de la entidad, por estas horas muy cuestionada por el apretón monetario en un economía cuyos brotes verdes se cuentan con los dedos de la mano. 

El banquero central trató de llevar agua para su molino al desplegar las estadísticas que avalen las bondades de la baja de inflación. Citó que de 84 episodios de desinflación que bajaron sus precios desde más de 30% a menos de 20%, solo en 6 ocasiones el PBI no creció ese año. "Si los demás pueden, porque nosotros no podemos", señaló Sturzenegger.

"Estamos absolutamente convencidos de que en el segundo semestre vamos a tener índices de inflación que desde hace muchos años no vemos, por lo bajos", explicó el titular del Central. 

La novedad de la jornada, sin embargo, no fue eso. El giro de 180 grados que dio el Central, que pasó de ningunear la obsesión kirchnerista por las reservas y hablar de la libre flotación del dólar a avisar intervenciones esporádicas para acumular billetes verdes, le pone más nafta al tipo de cambio y potencialmente a la inflación.

Tuvo que aclarar, rápido, el titular del Central que obviamente esos pesos que se emitan para comprar los dólares (algo así como u$s25.000 millones dentro de los proximos 12 meses) tendrán que ser retirados con velocidad. Algo que, reconocieron, no sucedió en febrero y provocó más leña al fuego de la inflación. Pero no terminaron por admitir lo obvio: lo hacen para ponerle un piso implícito al dólar, otra vieja crítica que se le hace a la entidad que "regala" el negocios de bicicleta financiera a los inversores. 

Otra vez en el mundo de los números el banquero indicó que según la estimación que hacen en el Central, la economía creció 0,7% en el primer trimestre. Así respondió cuando un periodista le preguntó por el efecto de las tasas altas en la economía. Barrió con este concepto usando la estadística.

Se lo vio muy confiado a Sturzenegger en su combate sin cuartel contra la inflación. El último slide, que quedó unos cuantos minutos al final de la conferencia, decía que "bajar la inflación genera más crecimiento y más equidad", y agregaba que "la política de desinflación es igual a más reactivación".

Sturzenegger se permitió bromear sobre la permanencia de este último slide como una especie de fondo de pantalla para ver si el concepto se internalizaba en el público, un tanto descreído pero que acompañó con sonrisas la picardía del funcionario. 

El final del tan esperado encuentro con Sturzenegger contó con otra particularidad. Después de realizar casi como un pedido al público, el funcionario recordó que "no nos creyeron el año pasado y muchos no nos creen ahora", en el sentido de que tal como ocurrió en el segundo semestre, la inflación bajó y mucho.

"Nos pusimos metas y la sociedad nos evaluará por los resultados", soltó casi librado el destino. El cierre fue inusual en este año y medio en el banco. Empleados y economistas de la entidad presentes en la conferencia, aplaudieron esas últimas palabras de Sturzenegger encomendándose al escrutinio público si no se llegan a cumplir las metas. 


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