Economía
Guerra de lobbies: Aranguren, en medio de una fuerte disputa entre el petróleo y las renovables
21-04-2017 La pelea pública entre el ministro de Energía y su número dos, con acusaciones cruzadas respecto de la intención de favorecer sectores en detrimento de otros, dejó al descubierto una batalla entre pesos pesado. En un momento difícil para la industria, surgen cuestionamientos a la línea oficial
Por Federico Mc Dougall
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Son horas agitadas para el sector energético.

Funcionarios que se pelean en público, acusaciones sobre políticas que quieren favorecer a una actividad en desmedro de otra y marcadas diferencias sobre visiones estratégicas van quedando al descubierto.

Todo esto, en el marco de un momento político complicado, en el que el presidente Macri asumió como una de sus prioridades sostener a su ministro del área -Juan José Aranguren- y defenderlo de imputaciones vinculadas con las subas de tarifas y decisiones tomadas para favorecer a algún sector.

La chispa que puso el debate energético en el centro de la agenda nacional fue la renuncia de José Luis Sureda a la Secretaría de Hidrocarburos y la posterior respuesta del ministro, quién lo acusó de ejercer desde dentro del Gobierno un lobby petrolero en contra de las energías renovables.

De pronto, por esta polémica, la voluntad del Gobierno por impulsar el megayacimiento de Vaca Muerta quedó en entredicho.

Alejandro Bulgheroni, número uno de Pan American Energy y uno de los principales referentes en el rubro del petróleo tradicional, reconoció que había marcadas divergencias con el ministro Aranguren.

"Ya nos hemos peleado muchas veces sobre estos temas, él defendiendo su posición y nosotros la nuestra. En algunas cosas nos vamos a poner de acuerdo y en otras no", aseguró el empresario.

Todo esto, condimentado por el hecho de que Shell, la empresa que Aranguren condujo hasta antes de ser ministro, puso en venta su red de estaciones, con YPF como potencial comprador.

En ese contexto, cobra un mayor significado político la férrea defensa pública de Macri hacia el funcionario.

"Vamos en el camino correcto. Estamos saltando del 2% de nuestra matriz de energías renovables al 9% hacia fines de 2018, con proyectos que están por todo el país", planteó el Presidente.

Formuló estas palabras al encabezar la firma del Acuerdo Federal de Energía en la Casa Rosada, junto con gobernadores y miembros del área de varias provincias. El anuncio ya estaba programado, pero se dio justo a los pocos días de que Aranguren tuviera que salir a defenderse ante una dura carta escrita por Sureda.

En la misiva, pensada en realidad para ser enviada a los medios, el ex número dos de la cartera lo tildó de "autoritario".

"Si Usted cree que la libertad ajena es un bien transable que Usted puede arbitrar a su gusto, debo decirle que no estoy de acuerdo", le endilgó Sureda, y agregó: "Jamás podrá Usted gestionar con éxito sin un equipo. Y sin confianza ni respeto, no hay equipo".

Choque de egos y de visiones
Las diferencias entre Aranguren y Sureda son tanto de índole personal como de concepción de la política energética.

Según Aranguren, Sureda dejó de ser funcionario por cuestionar el programa de energías renovables planteado por el Poder Ejecutivo para los próximos años.

Obviamente, el ministro negó ser "autoritario". Sin embargo, off the record, sus colaboradores coinciden en que, para el titular de la cartera, "la diversidad de opiniones es un problema muy difícil de resolver".

Entienden que está más acostumbrado a recibir información y a tomar decisiones sin realizar consultas, ya que así se manejó durante sus últimos doce años como CEO de Shell.

Además de esta cuestión de estilo, Sureda no estaba de acuerdo con darle fuerte impulso a las energías limpias. Y, al parecer, para el Gobierno esto no se negocia, por varios motivos:

1. Es una de las pocas actividades que recibió inversiones productivas

2. Contribuyen a reducir el déficit energético

3. Permiten cumplir los compromisos ambientales internacionales

4. Son una fuente genuina de generación de empleo

Este jueves Macri ratificó públicamente su vocación por diversificar la matriz energética

Esta forma de proyectar la política sectorial no es la misma de Sureda, quién pasó gran parte de su vida ocupando cargos gerenciales en Pan American Energy.

Esta compañía controla el 13% del total de la producción de gas en el país y otro tanto de crudo, según el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG).

Está en manos de Bulgheroni, quien habría ejercido fuerte influencia en la designación de varios funcionarios en el Ministerio, rumorean fuentes del sector. 

Sureda
, su "delfín", y otros referentes, pugnarían para que se imponga la extracción de petróleo, campo en el que este empresario juega fuerte.

Pero claro, al negocio petrolero le ha surgido un fuerte competidor: las energías renovables, o también llamadas "limpias", que se obtienen a partir del viento (eólica), del sol (solar) y de desechos orgánicos (biomasa).

Por detrás de esta pelea no sólo hay multimillonarios negocios en juego. También miles de puestos de trabajo y el mayor o menor protagonismo de varias provincias, traducido en ingresos y fuertes inversiones.

¿Acaso tienen los patagónicos motivos para preocuparse? En algún punto sí, ya que el 20% del actual aporte de energía eléctrica irá quedando en manos de firmas dedicadas a las "nuevas" tres formas de generación, de cara a los próximos ocho años.

Es verdad que seguirá siendo un porcentaje pequeño de la torta, pero también es cierto que ya se inició el camino hacia un proceso de sustitución.

Sin ir tan lejos en el tiempo, hoy en día ya hay evidentes síntomas de problemas para la industria petrolera que recalientan las discusiones.

Los bajos precios del crudo, desde 2014 a la fecha, han provocado que esta rama de actividad resignara atractivo y rentabilidad. En Patagonia, las pérdidas de puestos de trabajo se cuentan de a varios cientos. Incluso en YPF, que históricamente mantenía las operaciones a pesar de los vaivenes del mercado internacional.

Las perspectivas de la actividad en el sur son muy inciertas y los jóvenes profesionales, entre ellos los ingenieros, prefieren apostar por otras áreas más pujantes, tal como se presentan actualmente las energías renovables.

Es que el proceso de integración de las renovables no tiene retorno. Así, lo afirman y proyectan expertos y principales autoridades de las diferentes potencias del mundo.

¿Se podrá en algún momento contar con un 100% de la matriz eléctrica a partir de fuentes "limpias"? ¿Cómo responderá el sistema cuándo no sople el viento o las nubes tapen el sol?

Roque Pedace, investigador de la UBA y reconocido especialista en el área, asegura que es posible y hasta necesario lograr tal objetivo.

"Lo que debería ir haciendo el Gobierno es un trabajo de transición, a partir de la flexibilidad del sistema. Es decir, analizar cuán apto es para introducir estos cambios", sostiene.

Cifras oficiales
Mauricio Roitman, subsecretario de Escenarios y Evaluación de Proyectos del Ministerio de Energía y Minería, reveló las proyecciones oficiales.

El Gobierno propone un crecimiento de la infraestructura eléctrica del orden de los 24 GW.

Se trata de una suma más que considerable, ya que representa una expansión del 80% respecto de la capacidad actualmente disponible a toda hora.

¿Cómo se conformará ese mix de tecnologías? Por primera vez en la historia argentina, las renovables creceran más que las fósiles: 11,3 versus 9,2 GW (giga watt).

Según cifras del propio Aranguren, el año pasado el sector eléctrico consiguió u$s6.500 millones de inversión.

De ese total, u$s4.000 millones correspondieron a energías limpias, principalmente eólica y solar, a través de dos licitaciones del Programa "RenovAr".

Los u$s2.500 millones restantes, a pequeñas y costosas centrales de generación térmica, que utilizan gasoil importado, necesarias para reducir los cortes de luz durante los picos de demanda.

Las promesas de Vaca Muerta
Al mismo tiempo que se incorporan energías limpias, Aranguren confía en que luego de la actualización de los precios, las empresas destinarán grandes sumas de dinero para extraer hidrocarburos no convencionales.

Esto último concepto tiene que ver con el petróleo alojado en los poros de las rocas (y no en napas, cavernas o lagos subterráneos, que serían los convencionales).

Según cálculos del ministerio, en ocho años se desembolsarán u$s55.000 millones para producir gas y cerca de u$s40.000 millones para petróleo. De concretarse, el yacimiento cosecharía u$s95.000 millones.

No obstante, los expertos condicionan su desarrollo a la evolución del precio del barril en plazas internacionales, al estado de la infraestructura y de la logística en los accesos a los pozos.

Renovables versus hidrocarburos
En el sector hay quienes ven la incorporación de energías renovables como un complemento a los hidrocarburos.

Desde el punto de vista discursivo, es la versión más amigable. Aunque también la más lógica, considerando que estos son tiempos de transición en los que empiezan a emparejarse los costos entre las distintas fuentes de generación eléctrica.

"Podemos hacer un mix entre renovables y no renovables, con recursos convencionales", apuntó Emilio Apud, director de YPF. "Tenemos una combinación de generación interesante y hay que renovar máquinas obsoletas que pueden convivir sin inconvenientes", añadió.

De este modo, se podría disminuir la intermitencia que tienen las energías eólica y solar por la inconstancia del viento y el sol: "Las renovables necesitan potencia firme", subrayó Apud.

Según esta postura, sólo incluyendo energía fósil es posible garantizar la oferta a hogares e industrias cuando las centrales limpias estén con bajo o nulo nivel de actividad.

Por lo pronto, Macri y Aranguren pugnan por que las renovables vayan adquiriendo cada día que pasa mayor protagonismo, en medio del fuerte lobby de empresarios petroleros.

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