Management

Cursar un MBA en el exterior: entre el "deseo mágico" y la realidad

04-05-2017 Las expectativas que rodean a esta experiencia encubren una búsqueda de cambio de vida. ¿Cuáles de esas fantasías se ajustan a la realidad?
Por Ruben Heinemann, Director Asociado Signium Argentina
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En mi camino profesional, he notado que mucha gente en la etapa inicial de su carrera empieza a considerar como alternativa realizar un MBA (maestría en administración de negocios) en el exterior, casi como un deseo mágico.

Deberán dedicarle entre uno y dos años según el país o universidad de elección, un tiempo de inversión que, sostienen, luego los volverá más atractivos en el mercado laboral.

Es una visión que mezcla aspectos de realidad, fantasía y proyección de un cambio de vida.

En general, estamos hablando de profesionales de alrededor de entre 28 y 30 años, que tienen la posibilidad de conseguir que la empresa que los emplea les pague la capacitación o poseen recursos propios o familiares.

Tuve oportunidad de consultarles a quienes se animan a esta experiencia qué expectativas tenían previo a realizar el MBA y cuáles se hicieron realidad al finalizarlo.

Existe una serie de ideas que sugieren que esta experiencia va a convertir a la persona en un ser distinto, cuyos cambios en función del aprendizaje recibido y las conexiones originadas por los contactos a los que accede, transformarán su vida profesional en forma significativa.

Si bien es cierto que adquieren diversas herramientas de gestión y de mercado que quizás antes no tenían, el análisis de pre y el pos es obligatorio.

Toda generalización por definición es mala, pero sea por conocer a través de diversas experiencias en primera persona de contactos antes, durante y después de finalizar esta especialización, me animo a definir algunos emergentes de esta experiencia, aceptando por su puesto que existirán una serie de casos específicos que no cumplen esta regla.

Según estudios de mercado, más del 70% de los argentinos que realizaron un MBA fronteras afuera eligieron el destino de estudio para seguir desarrollando su carrera. De éstos, alrededor del 50% mudó su vida a los EE.UU. y otro 40% eligió explorar el mercado de América Latina.

Se sabe que la realización de un MBA es una experiencia sumamente interesante, que brinda acceso al conocimiento de personas de orígenes diversos, y que permite compartir y comprender la evaluación de situaciones con miradas y soluciones variadas, según la geografía de los participantes. Que también colabora a enriquecer nuestra propia mirada y creencias. Pero, ¿ésto es suficiente?

Permite ser considerado para iniciar una nueva etapa profesional desde una base interesante como perspectiva laboral que puede convertirse no solamente en una posición profesional, sino en una alternativa de vida en una geografía distinta.

Como contrapartida, está comprobado que no hay garantías de que la persona se transforme. No existe una suerte de elixir que otorgue todo lo buscado.

Sí, los MBA son una herramienta clave para fortalecer los talentos y conocimientos preexistentes. Quizás esto no es poco, pero, ¿era todo lo deseado?

Como consejo final, recomiendo hacer un análisis pormenorizado de las aspiraciones versus los posibles resultados, ya que muchas veces las reconversiones milagrosas no llegan, y el tiempo y el dinero invertidos deberían rendir mucho más.

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