Economía

Pese a quita arancelaria, PC, notebooks y tablets cuestan hasta 85% más que en Chile

08-05-2017 La medida fue tomada por el Gobierno para que bajen los valores de los productos informáticos y haya más variedad en comercios. Sin embargo, los efectos no se están haciendo notar con la velocidad pretendida. Faltan equipos y el “sueño” de ser tan competitivos como el país vecino se demora
Por Juan Diego Wasilevsky
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La baja de los precios de notebooks, tabletas y computadoras de escritorio, promovida por el Gobierno a través de la anulación de los aranceles a la importación, pareciera que quedó a mitad de camino. 

La medida entró en vigencia el primer día hábil de abril. Sin embargo, había sido anunciada por el Ministerio de Producción allá por noviembre de 2016

Al haberse comunicado la decisión con tantos meses de anticipación, los fabricantes locales de productos informáticos -tanto los instalados en Tierra del Fuego como en Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe- comenzaron a salir a rematar stock, para no quedarse con equipos que luego no pudieran competir contra modelos nuevos y a valores más bajos. 

Ese primer movimiento generó que, en base a estimaciones provistas por la cartera que conduce Francisco Cabrera, los precios de las computadoras hayan bajado casi 30%

Luego de ese fuerte reacomodamiento y a más de un mes de haberse concretado la anulación de los aranceles, del orden del 35% sobre el valor de importación, los objetivos se cumplieron pero a medias. 

Aquellos consumidores que se ilusionaban con que el costo de los equipos exhibidos en las estanterías estuvieran más en sintonía con los de Chile, deberán seguir esperando. 

Desde la Secretaría de Comercio, comandada por Miguel Braun, continuamente hicieron referencia a que el país vecino era el “modelo” que debía seguir la Argentina y que esta medida iba a ayudar a achicar las diferencias. 

Sin embargo, al trazar un comparativo, se puede observar que los valores de notebooks, tablets y PC en comercios porteños hoy se encuentran hasta casi un 85% por encima de los de cadenas de Santiago. 

Tal es el caso de una portátil marca Lenovo, con pantalla de 14 pulgadas, procesador AMD A10 y disco de 1TB, que en los Falabella de la capital trasandina cotiza al equivalente de u$s450. 

Ese mismo equipo, en la Argentina, cuesta unos u$s828, lo que arroja una brecha del orden del 83% (ver cuadro). 

En el caso de los dispositivos all in one, un modelo de Lenovo, con procesador A6 y 4GB de memoria, en la Argentina cotiza a u$s1.050, un 75% por encima de Chile. 

También se observan amplias brechas para las tablets, como sucede con el modelo de Alcatel Pixi 3, con pantalla de 10 pulgadas: en Santiago está a u$s150, mientras que en la Argentina orilla los u$s260, una diferencia de más del 70%. 

El otro punto que observan los analistas es que la medida está demorando en hacer efecto, dado que en las estanterías de los principales retailers todavía no abunda la variedad de marcas y equipos como se preveía.

Para peor, todavía queda mucha oferta de dispositivos “pre quita de aranceles”. 

En el caso de Frávega, por ejemplo, se pueden encontrar apenas 15 modelos de notebooks. De ese total, la mayoría son de ensamble nacional, como es el caso de Admiral, Banghó, Viewsonic. 

¿Los precios tocaron su piso? 
La medida oficial está demorando en hacer efecto y da la sensación de que está quedando a medio camino.

Los precios bajaron un poco, pero no lo suficiente como para estar a tono con aquellos países que están en el “radar” de los consumidores argentinos. A esto se suma que la oferta sigue sin ser variada y el costo de desalentar la producción local se tradujo en pérdidas de puestos de trabajo.

“Antes de que se hiciera efectiva la quita de aranceles se produjo una reducción y ahí se llegó a un piso. No se siguió profundizando”, sostiene Carlos Scimone, gerente de CAMOCA, entidad que nuclea a fabricantes locales. 

En tanto, el consultor especializado Enrique Carrier, coincide al señalar que “los precios tuvieron un descenso inicial pero todavía seguimos estando caros en comparación con Chile o Estados Unidos”.  

El experto igual confía en que podrá haber una segunda etapa de abaratamiento de estos dispositivos. 

“El mecanismo todavía no está muy fluido. Creemos que recién para junio o julio podría haber más competencia en el mercado interno y esto podría ayudar a reducir un poco más los precios", señala.

Sin embargo, es claro al afirmar que "difícilmente pasen a estar al mismo nivel que en Chile, porque las diferentes variables que componen el llamado ´costo argentino´ siguen existiendo y eso pone una limitante”. 

En tanto, desde VAIO Argentina comparten una visión negativa respecto de la posibilidad de que se profundice de manera marcada la reducción de los valores de venta al público. 

“Por la caída del consumo y la liquidación de stocks, los precios de las notebooks vienen disminuyendo desde mediados del año pasado. Ahora, sólo cabe esperar algún reacomodamiento como consecuencia de la mayor competencia en el mercado que origina el arancel cero”, afirman desde la compañía. 

El peso del “costo argentino”
A la hora de encontrar razones por las cuales los valores domésticos no son similares a los de plazas como Chile, Carrier es concluyente: “Una economía no se vuelve más barata por el sólo hecho de eliminar aranceles. Esa es una parte. Después hay cuestiones estructurales, como la carga impositiva o los costos laborales y financieros, que en la Argentina son de los más altos a nivel global”. 

En este sentido, Gerardo Alonso Schwarz, economista de Fundación Mediterránea, asegura que el enorme peso que ganó el mercado de Chile entre los consumidores argentinos y que se tradujo en el boom de turismo de compras, “es un resumen de los problemas de competitividad de nuestra economía”. 

“En el caso de los costos salariales, por ejemplo, las cargas laborales que deben enfrentar los empresarios en nuestro país son 60% superiores al promedio vigente en Latinoamérica”, señala el experto. 

El analista agrega otras variables que hacen difícil consolidar a la Argentina como un polo tecnológico competitivo en este rubro, como la fuerte presión fiscal y los costos logísticos

Frente a este cuadro, Carrier es concluyente: "Va a pasar mucho tiempo y el Gobierno deberá trabajar sobre diversas variables para que podamos ver cambios significativos que impacten en el bolsillo".

Reconversión de la industria 
Desde que se anunció la entrada en vigencia de la medida, fueron varias las empresas que se vieron obligadas a reconvertir su plan de negocios para poder subsistir en un mercado de altísima competencia. 

“Las estrategias, en general, consistieron en despedir personal, desactivar líneas de producción y volcarse a la importación”, sintetiza Scimone. 

Según el directivo de CAMOCA, “en toda la cadena, por la reconversión de empresas productoras en simples comercializadoras, se destruyeron cerca de 5.000 puestos”.

En este grupo, el experto también engloba "a las Pymes que, en las principales ciudades del país, se dedicaban a ensamblar clones de computadoras para escritorio que, de un día para el otro, se quedaron sin negocio". 

Entre las compañías más reconocidas que debieron reconvertirse, figuran: 

-Pc-Arts: la propietaria de la marca Banghó decidió desarrollar un plan “para aprovechar las condiciones favorables a la importación”, enfocándose en la distribución mayorista de líderes como Intel, Microsoft, AMD, Lenovo y Asus, entre otras. 

Además, se acaba de convertir en “master dealer” de Dell para el mercado argentino.

En cuanto a Banghó, la empresa cerró una de sus dos plantas y centró la producción local en su establecimiento del Distrito Tecnológico de Buenos Aires, pero sólo para los segmentos de alto valor. Como contrapartida, el grueso del portfolio pasará a ser importado

-Air Computers: durante las restricciones a las importaciones en épocas kirchneristas, la compañía inició un proceso de ensamblado local y potenció su marca propia: CX

Sin embargo, fuentes cercanas a la firma señalan a este medio que el armado nacional se volvió completamente inviable

Por eso, la estrategia elegida fue la de continuar comercializando notebooks bajo ese sello, pero serán equipos 100% importados.

“La marca CX va a seguir existiendo. Pero los modelos van a venir todos de afuera”, señalan. 

En paralelo, la firma pondrá más foco en la distribución de dispositivos de HP, Dell, Asus y Lenovo. 

-Exo: según Scimone, “la compañía está haciendo un esfuerzo muy grande para mantener sus líneas en funcionamiento”. 

De acuerdo con el directivo –y a contramano de Banghó-, se “va a enfocar en producir equipos de bajo precio”. 

-PC Box: ubicada en Mar del Plata, la firma se volcó a la importación y comenzó a diversificar su portfolio, que ahora va más allá de las computadoras. Para ello, está poniendo el foco en telefonía celular y en “gadgets” tecnológicos, todos importados. 

Así, en los últimos meses, la empresa presentó una línea con marca propia que incluye desde auriculares hasta smartbands, provenientes de Asia. 

Computadoras nacionales, en retirada
Las computadoras producidas en el país vienen perdiendo terreno desde el año pasado. 

De acuerdo con estadísticas de CAMOCA, en 2016 las portátiles con sello “Made in Argentina” –incluyendo notebooks, netbooks y tablets- sumaron 1,6 millón de unidades, lo que representó un desplome del 33% frente a los casi 2,5 millones de equipos que se habían alcanzado en 2015. 

Además, esta cifra equivalió al 50% de las computadoras que llegaron a producirse en un año récord, como fue el 2011, cuando se superó la marca de las 3,3 millones de unidades.

Para este 2017, el ensamblado nacional no desaparecerá completamente del mercado pero sí ocupará un lugar marginal. 

“Estimamos que vamos a estar por debajo del millón de unidades”, pronostica Scimone, quien destaca que ayudarán un poco las cerca de 450.000 notebooks que se licitarán bajo el programa educativo oficial. 

Sin embargo, perforar el piso del millón de equipos marcará el ocaso definitivo del ensamblado loca que, mientras estuvo vigente, nunca logró incorporar una mayor proporción de contenido local genuino.

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